MUTACIÓN MUNDIAL

Escribe: Milciades Ruiz

Los humanos han creado máquinas, que replican procesos naturales, pero muchos las usan, ignorando los principios de su funcionamiento. Esos principios no son humanos. Emanan del universo. El desconocimiento de los principios naturales, dificulta entender el manejo de la maquinaria de dominación capitalista. Pero, por encima de lo humano, la ley natural se cumple en todo, incluyendo lo político.

En el universo, todo tiene un límite. Cuando un caso excede sus límites, eclosiona. Así, ocurren los desastres naturales y también los cambios cuantitativos y cualitativos. Ocurre con el exceso de fuego al cocinar alimentos, convertidos en carbón. La delincuencia, es sub producto de la maquinaria capitalista, y aumenta cuando los mecanismos de esta, rebasan su límite de deterioro.

Así, en la dicotomía capitalista, no puede haber ricos, sin que haya pobres y viceversa. Son contraparte de la misma unidad, como decir que no hay cara sin sello en una moneda, pues no puede haber anverso sin reverso, y así, tenemos el sentido del bien y el mal, blanco y negro, masculino y femenino, izquierda y derecha. Pretender que desaparezca una de las partes sin que desaparezca la otra es un absurdo.

La igualdad de los distintos es otro absurdo. El sistema capitalista de por sí, genera diversas clases sociales. La desigualdad social es inmanente al sistema, y solo puede desaparecer eliminando el sistema que lo genera. La calidad de los órganos de gobierno nacional, es resultado del sistema eleccionario vigente. Seguirá siendo repudiable mientras persista el sistema que lo genera.

Sabemos también, que no hay nada absoluto. Ni blanco, ni negro, absolutos. Pero entre opuestos, hay una gama de matices, según la predominancia de uno de los dos colores. Entonces tenemos una escala de grises, según la coloración predominante. Lo mismo sucede entre riqueza y pobreza, con los consiguientes matices según disponibilidad dineraria predominante.

Esto, que vemos entre personas, se puede apreciar también entre grupos sociales y países. Los países ricos deben su estándar de vida y de poder, a costa de los demás. De lo contrario no podrían sostener su estatus. Pero la torta es una sola y no puede haber una parte grande sin quitar a las demás. Inversamente, si estas crecen, la parte grande mermará.

Esta es la disyuntiva de los países dominantes. Mantener su predominancia, a toda costa, porque si hay empoderamiento de los dominados, automáticamente disminuirá el estándar de vida y poder del dominador. Mantener esta relación de dominio ha sido siempre una atadura histórica, y para ello, los países dominantes han recurrido a toda especie de artimañas, incluyendo las militares.

Pero todo tiene un límite. Si las ataduras ya no resisten la presión, la ruptura es inevitable. EE UU ha llegado a un límite estructural. Hace todo lo posible para mantener su predominancia, pero ya no puede más. Los pueblos caribeños, a los que ha exprimido por siglos rompen las ataduras e irrumpen, volcándose en migración masiva incesante invadiendo el otro lado de la balanza donde el depredador debilitado tiene lo que les falta a los desesperados centroamericanos.

Lo mismo sucede en los países europeos, invadidos por los migrantes africanos. Es un dolor de cabeza para los racistas. La corriente migratoria generada por el desbalance de riqueza y pobreza, no puede ser contenida. El número de migrantes que arriesgan su vida cruzando el Canal de la Mancha, en pequeñas embarcaciones va en aumento. De 229 en 2018 pasó a más de 28.000 en 2021.

Por eso, el primer ministro de Inglaterra, Boris Johnson, pretende disponer que cualquier persona que solicite asilo huyendo de guerras o, ingrese ilegalmente, será deportada a Ruanda” (África). A esto se opone el Tribunal Europeo de Derechos Humanos al que Inglaterra está afiliado, por considerar que esta medida es cruel, inhumana y no resolverá el problema migratorio, que es estructural.

Hay pues, una movilización estructural mundial que está cambiando la fisonomía de la humanidad. La migración es un desborde social. Ello sucede porque en el régimen capitalista vigente, las condiciones de vida son extremadamente desiguales, a tal punto que la inclinación de la balanza ocasiona el derrame migratorio. Esta desigualdad mundial mantenida por opresión, hace que la contraparte busque alternativas de salida.

Es así como, países como China y Rusia, fueron creando sus propios espacios, lo que significa restar espacio a EE UU. Lo vemos muy claramente en América Latina, donde ha avanzado la influencia de estos países, sin que EE UU pueda evitarlo. Esto ha descolocado el ordenamiento mundial en el que la hegemonía estadounidense, era y aún es, predominante.

Por ley natural sabemos que los polos del mismo signo se repelen, pero cuanto más avancen los nuevos poderes, disminuye el poderío de EE UU. El paralelismo de dominio, ha ocasionado la invasión rusa a Ucrania, evidenciando la debilidad norteamericana y de su férula europea. No se atreven a ir más allá del precario apoyo que prestan a Ucrania, a costa de endeudamiento, con armamento de descarte, porque no están en condiciones de imponerse.

Pensaron hundir a Rusia con represalias de todo calibre, pero los resultados son adversos y los hundidos son los represores que, acusan graves daños de efecto contrario. Hoy luchan contra la inflación que provocaron y la hegemonía del dólar en las reservas internacionales se está reduciendo, a la par que se fortalece la moneda rusa. Las represalias como arma de guerra repercute contra sus economías, teniendo que retroceder disimuladamente.

Una situación de predominio, puede durar un momento o muchos años, pero todo lo que nace se desarrolla, adquiere su esplendor, decae y finaliza al terminar su ciclo de existencia. El predominio de EE UU va llegando a su fin y el proceso es irreversible. El fracaso de la “Cumbre de las Américas” convocada por EE UU, es prueba de la declinación de su influencia y la ola izquierdista en Latinoamérica empeora su situación.

Los socialistas doctrinarios nunca pierden su convicción porque la ley natural es inexorable. La base científica de esta ideología emana de los principios naturales. Una errónea interpretación y aplicación de estos, conduce al fracaso. Si hay coherencia, habrá certeza. Por ello, están seguros que el ciclo capitalista llegará a su fin como los ciclos que lo precedieron.

Disculpen que haya tenido que relacionar la temática, con dichos principios, para explicar lo que para muchos es muy sencillo. Pero, pensando en las nuevas generaciones, lo didáctico facilita la comprensión, cuando nos falta experiencia.

Lo dicho en esta nota es discutible, todo depende del cristal con que se mire. Bienvenida la discrepancia. De ella también se aprende.

Junio 22. 2022

DÍA DE LA REFORMA AGRARIA

Escribe: Milciades Ruiz

Los europeos que conquistaron el Tahuantinsuyo, se apropiaron de su territorio y despojaron a la población nativa de sus mejores tierras de cultivo. Los independentistas, descendientes de colonialistas, lograron que los virreinatos sean repúblicas independientes. Pero los llamados “libertadores”, no liberaron a los oriundos, no les devolvieron su patria, ni sus tierras. Solo después de 145 años de república, la Reforma Agraria, expropió a los latifundistas usurpadores y devolvió dichas tierras.

Fue el 24 de junio de 1969 en que, el gobierno del Gral. Juan Velasco Alvarado, promulgó la ley de reforma agraria y estableció la efeméride del “Día del Campesino”, en vez de “Día del Indio”. Pero los campesinos celebran esta fecha, como “Día de la Reforma Agraria”. Los peruanos menores de 60 años quizá no valoren lo que esto significó para el Perú, pues no han conocido ni vivido, las condiciones feudales de aquellos tiempos.

Hoy, repudiamos con justa razón, la violación de mujeres. Pero antes de la reforma agraria, eso era abuso impune, sin derecho a reclamar, de los hacendados, contra hijas y esposas de sus súbditos campesinos. Tenían sus propias cárceles en el que castigaban a los vasallos rebeldes. Lo he visto en una de las haciendas del siempre senador de la república, Octavio Alva, cuyo sobrino Javier Alva Orlandini, fue también senador y presidente del Tribunal Constitucional. De la misma parentela, es la actual presidenta del Congreso.

En 1540, Juan De la Torre, uno de «Los 13 de la Isla del Gallo», recibió de Francisco Pizarro, una encomienda de 13 aldeas con 800 nativos en la provincia de Condesuyos (Arequipa), incluyendo todas las estancias ganaderas que poseía el curaca principal Yuramullo. Además, se le dio dos aldeas en Camaná y otras posesiones en Acarí y Suquimarca.

Así se originó el régimen feudal que, se prolongó durante la república. Del tronco familiar de Juan de la Torre eran Pedro Diez Canseco, y Fernando Belaunde que, fueron presidentes del Perú. De esta parentela es el influyente político de Acción Popular, y varias veces congresista Víctor A. García Belaúnde. Lo dicho, no es por fobia, ni son los únicos troncos que nos gobiernan. Es por registro histórico.

La lucha por la reforma agraria dejó muchos muertos hasta 1968, y fue bandera de las guerrillas en 1965, dado que el latifundismo ya era un sistema arcaico que obstruía todo progreso social. Hasta el mismo presidente de EE UU, John Kennedy, creó el programa “Alianza para Progreso”, para propiciarla a su conveniencia. De allí viene esta frase. (No sé, si el partido de Acuña lo haya plagiado o, copiado).

Es que, el 76% de las tierras, estaban en manos del 0.4% de los propietarios, mientras que, el 99.6% de ellos, eran minifundistas dueños tan solo del 24%. Fue por ello que la Reforma Agraria fue concebida como instrumento de transformación agraria integral, incluyendo asistencia técnica generalizada, créditos e investigación agraria, para el aumento de la producción y la productividad.

El proceso se frustró en su etapa inicial, al ser depuesto el presidente Velasco. Mal puede decirse que la reforma agraria fracasó, ya que su edificación quedó trunca. Fue la contra reforma agraria, la que la pulverizó y las empresas cooperativas agroindustriales azucareras fueron obligadas por el fujimorismo, a convertirse en sociedades anónimas, sometiendo a los trabajadores a una situación desesperada que les hizo vender sus acciones a precio subvaluado.

Como consecuencia, estas empresas fueron capturadas por grupos económicos pasando a ser nuevamente latifundios de los siguientes consorcios: Grupo Gloria, grupo Oviedo, grupo Wong, grupo Manuelita (Colombia), grupo Bustamante y grupo Huancaruna, que en total eran ya, 126,782 has., pero han seguido aumentando tierras.

NEOLATIFUNDISMOAZUCARERO  2011
GRUPO ECONHaciendasHas
Grupo GloriaCasa Grande29,393
 San Jacinto16,000
 Cartavio11,000
 Chiquitoy3,200
 TOTAL59,593
Grupo OviedoPomalca10,000
 Tumán11,800
 TOTAL21,800
Grupo WongParamonga10,000
 Andahuasi7,200
 TOTAL17,200
Grupo ManuelitaManuelita3,789
Laredo9,100
 TOTAL12,889
Grupo BustamanteAndahuasi7,200
 Agríc Mochic400
 TOTAL7,600
Grupo HuancarunaPucalá6,500
 Tinajones1,200
 TOTAL7,700

Esto fue solo el inicio del neo latifundismo, pues como se verá más adelante, el neoliberalismo entregó las tierras de los proyectos de irrigación financiados por el erario nacional, a consorcios transnacionales subsidiando precio de tierras, otorgando beneficios tributarios, recortando derechos laborales, etc.

Durante los gobiernos de Alan García y Ollanta Humala, la empresa corruptora ODEBRECHT, hizo desembolsos para sobornos a cuenta de obras públicas (57 millones de dólares). Entre estas, la irrigación Olmos. La Contraloría General detectó una compra sin subasta de 11,514 hectáreas de lotes agrícolas a US$ 6’976, 282, que luego el concesionario H2Olmos (Odebrecht) revendió a US$ 22’493, 036, tras oscuras operaciones y adendas contractuales de corrupción.

No obstante que, el grupo Gloria tenía ya, los complejos azucareros más grandes, se le permitió adquirir en Olmos 25,600 hectáreas más, a través de sus subsidiarias: Corporación Azucarera del Perú (Coazucar) y Gloria SA. Pero igualmente en las demás irrigaciones las corporaciones multinacionales extranjeras y nacionales, han venido concentrando gran cantidad de tierras, de manera turbia.

Esta semana, la empresa estadounidense Mission Produce, informó que, hasta abril pasado, los gastos de capital se enfocaron en la compra de tierras de cultivo en Perú. Ya poseen más de 6,000 hectáreas, pero afirman que Perú es atractivo, pues no hay límite a la propiedad de tierras, la tributación es bajísima, el precio por hectárea es la décima parte que en EE UU, y el rendimiento en paltas es de 25 t/ha, frente a 8.5 t/ha, en California. Para ellos, la succión de riqueza está botada.

Y tienen razón los gringos, pues para la Unión Europea, “las tierras agrícolas no son una mercancía cualquiera, puesto que el suelo no puede aumentar y el acceso a él, es un derecho humano. La concentración de tierras agrícolas en manos de unos pocos operadores está asociada a unos efectos sociales, culturales, económicos y políticos profundos en todos los Estados miembros de la Unión”.

“Del mismo modo que la concentración de patrimonio, una alta concentración de tierras agrícolas fractura a la sociedad, desestabiliza el medio rural, pone en peligro la seguridad alimentaria y, de este modo, la consecución de los objetivos ambientales y sociales europeos”. Por ello, mediante resolución regional, invoca a los estados miembros “elaboren políticas del mercado de tierras que permitan el acceso a la propiedad o la tenencia en condiciones financieras adecuadas para la actividad agrícola y controlen los precios de compra y alquiler de las superficies agrícolas”

Dispone además que, “las transacciones relacionadas con las superficies agrícolas estén sujetas a un procedimiento ex ante de control (al igual que los estudios de proyectos mineros) de la conformidad respecto a la legislación nacional relativa al suelo, que se aplicaría asimismo a las fusiones, las escisiones y la creación de fundaciones”

Es así como en Europa, algunos países prohíben la compra de tierras nacionales por parte de empresas extranjeras, otros limitan la extensión y solo por un tiempo determinado, como si fueran inquilinos. Como sabemos, solo se puede hacer latifundios quitando tierras a los pequeños agricultores.

Por su parte la FAO (ONU) tiene la siguiente directriz:

“Los Estados deberían esforzarse por asegurar la gobernanza responsable de la tenencia, porque la tierra, la pesca y los bosques son fundamentales para la realización de los derechos humanos, la seguridad alimentaria, la erradicación de la pobreza, la sostenibilidad de los medios de vida, la estabilidad social, la seguridad de la vivienda, el desarrollo rural y el crecimiento social y económico”.

Para los organismos internacionales es claro que, el latifundismo genera empoderamiento político y económico de una oligarquía terrateniente, pues a mayor extensión de tierras corresponde mayor poder de negociación. Indigna por ello que, ante esta situación, el actual gobierno trafique políticamente con la bandera “II Reforma Agraria”, que no reforma nada, ni frena la expansión latifundista. En la “Cumbre de las Américas”, volvió a ofrendar nuestros recursos naturales a la voracidad yanqui, en vez del pago a la madre tierra.

CONSORCIOHAS
Gloria S.A.90,000
Grupo Romero36,700
CAMPOSOL S.A.25,000
CORP DANPER20,000
Grupo Virú SA23,000
VITAPRO S.A.7,400
Mission Produce6,200
AGROIND BETA6,000
HORTIFRUT(Chile)3,274
Agric. RAPEL S.A.C.6000
CERRO PRIETO holding EE UU5,764
EL PEDREGAL S.A5,290
Siguen otros…….. 

Lo peor de todo es que los partidos de izquierda callan, permitiendo ese engaño mayúsculo. Hasta el año pasado el avance de la concentración de tierras era el siguiente: (ver tabla)

Hay mucho más que decir en el Día de la Reforma Agraria, pero tengo que concluir. Es urgente revertir la expansión latifundista o, por lo menos detenerla antes que ocurra un estallido social. La producción en escala, otorga competitividad y gran rentabilidad, pero esta, debería ser para fortalecer la economía nacional y no a la extranjera. Si los latifundios agroexportadores no son equitativos, asociativos, inclusivos, incorporando a pequeños agricultores como propietarios, la lucha podría ser sangrienta. Ustedes qué dicen.

Junio, 2022

LA IZQUIERDA DETERIORADA

Escribe: Milciades Ruiz

Están próximas las elecciones municipales y regionales, pero las expectativas son deprimentes. En el tiempo transcurrido, los resultados han sido negativos para sus fines. Los gobiernos sub nacionales en su mayoría, han devenido en antros de traficantes políticos que, lucran con la fe popular. Una mirada a este proceso degenerativo, podría ayudarnos a entender al gobierno actual.

La coyuntura política, es un tanto desconcertante para la izquierda y gran parte de la población, pero es resultado de un proceso histórico social. Lejos estuvimos de pensar que esta administración estatal pudiera tener categoría de lumpen político, en el que prima las conductas indebidas sobre las banderas ideológicas. Buscamos una explicación y vemos a las personas nocivas, pero no, el proceso que los encumbró.

Cual bandada de aves de rapiña toman las dependencias del estado, como si fuese un botín electoral. No lo hacen por motivos ideológicos sino por sacar provecho personal a costa del erario nacional. Malos elementos magisteriales y buitres de obras públicas picotean las entrañas del estado. Pero son los del entorno presidencial, los que se han reservado lo más apetecible, para el enriquecimiento ilícito.

¿Cómo es que se ha llegado a esta situación? Para los fines de esta nota, interesa ver el proceso, más que, los personajes, pues el caso no es único. Retrocedamos en el tiempo para encontrar las causas. Puedo dar fe de algunos hechos a partir de la década de 1960 y de la pureza de ideales de los revolucionarios que entregaron su vida por una patria socialista. La mística revolucionaria estaba en lo más alto.

También he visto trabajar honesta y unitariamente a militantes comunistas, socialistas, miristas, trotskistas, demócratas cristianos, acciopopulistas, y ex guerrilleros, aplicando las reformas del gobierno revolucionario del general Juan Velasco. A nadie se le ocurría sacar provecho personal, ni mal utilizar los cargos públicos.

Eran tiempos en que la derecha fue anulada completamente, lo que favoreció el florecimiento de la izquierda. Los medios de prensa fueron expropiados y asignados a los sectores populares. El diario “El Comercio” pasó al campesinado, y los suplementos periodísticos eran manuales de capacitación popular. El pueblo apoyaba masivamente.

Truncado este proceso, la derecha recuperó su predominancia y, los diferentes partidos de izquierda, incluyendo velasquistas (PSR), buscaron agruparse con miras a participar en las elecciones para la asamblea constituyente de 1978. Los grupos de izquierda lograron el 32% de representantes, tras el Partido Aprista que obtuvo 37%.

El contexto cambió y en las elecciones presidenciales de 1980, ganó el candidato que había sido depuesto por Velasco. La izquierda participó con 5 candidatos presidenciales y esto, fue una mala señal de las ambiciones políticas y divisionismo. Solo se obtuvo 14.4% de la votación. Los afanes electoreros se justificaban solo por “táctica”, sin renunciar al radicalismo.

Las discrepancias, generaron dos corrientes. El extremismo fanático tomó la ruta del terrorismo, en tanto que, desde otra perspectiva se formó izquierda unida (IU) que postuló a Alfonso Barrantes al gobierno municipal de Lima Metropolitana en 1984. Accedió al gobierno municipal con el 28.3% de la votación, mientras las candidaturas del interior lograron el 23,3% de la votación nacional.

En la capital, la izquierda entraba por primera vez a gobernar y manejar fondos públicos, con participación minoritaria de partidos de derecha. La gestión de índole popular, hizo la diferencia comparada con los gobiernos tradicionales, lo que le valió a Barrantes para postular a la presidencia de la república en 1985, pasando a segunda vuelta que desistió competir.

Hasta la gestión de Barrantes, no se advertían actos de malos manejos de los fondos públicos. Pero a partir del gobierno de Alan García empezó a expandirse la corrupción en la administración pública, y con el gobierno de Fujimori tomó forma gansteril. Los procedimientos y normas cambiaron en todos los poderes del estado, para facilitar el control mafioso.

En el ámbito internacional de la década de 1990, sucedió un punto de quiebre determinante para nuestro país y la izquierda mundial. El abandono del socialismo por parte de la Unión soviética y países del bloque socialista europeo, generó desaliento en nuestras filas. El vacío, fue cubierto por el neoliberalismo, que se impuso sin contratiempos. Luego vendría el viraje ideológico de China que acabó con el maoísmo. El contexto internacional y nacional cambió negativamente.

Con la “marcha de los cuatro suyos”, se logró la extirpación de la mafia y luego vendría el gobierno de Toledo, con participación de ministros de izquierda. No se cambió la estructura constitucional dejada por el fujimorismo, ni el modelo neoliberal. Los malos manejos de los fondos públicos persistieron, con Toledo a la cabeza. El uso de las obras públicas para el enriquecimiento ilícito se hizo endémico.

En este contexto, los partidos de izquierda se subdividieron hasta perder protagonismo, teniendo que sumarse a la corriente de Ollanta Humala. El fenómeno Lava Jato de la corruptela internacional penetró gobiernos sucesivos, financiando campañas electorales de partidos políticos, para festinar las obras públicas.

Si revisamos la trayectoria, vamos a encontrar al partido nacionalista de Humala, financiado por Lava Jato, en los tiempos en que Verónica Mendoza y Vladimir Cerrón, eran militantes nacionalistas. No se conocía aun, los alcances de la corrupción inducida. La corrupción se generalizó y alcanzó a la izquierda.

Fue Yehude Simons quien, como presidente regional de Lambayeque firmó el contrato con ODEBRECHT para que esta empresa corruptora se posesionara del proyecto Olmos, sobornando autoridades, cuyos seudónimos (codinomes) y montos obran en la fiscalía. En las elecciones regionales del 2006, la izquierda obtuvo la presidencia regional de Pasco, Huánuco y reelección en Lambayeque.

El electoralismo fue ganando terreno y la mística se fue diluyendo. Ya para las elecciones generales del 2011, ODEBRECHT se había posesionado del partido nacionalista y sus sobornos anticipados permitieron el triunfo electoral de Humala. También resultó favorecida Verónica Mendoza, al ser elegida congresista y otros personajes de izquierda que, luego fueron descartados por Humala.

Al propio tiempo, Susana Villarán obtuvo la alcaldía de Lima con la alianza Fuerza Social, Nueva Izquierda y, Tierra y Libertad. Por su parte, el maestro rural, rondero y miembro del SUTEP, Gregorio Santos, usando sombrero campesino alcanzó la presidencia del gobierno regional de Cajamarca, con una organización paralela a su partido Patria Roja. Pedro Castillo era por entonces, militante de Perú Posible, el partido de Toledo.

En esas mismas elecciones, Vladimir Cerrón alcanzó la presidencia regional de Junín, con su movimiento Perú Libre. También Jorge Acurio fue presidente del gobierno regional del Cusco, por el partido de Humala. En todos estos cuatro casos aparecieron indicios de malos manejos y argollas. Se hablaba como izquierda, pero se gobernaba de otra manera. Lo que primaba no era la ideología, sino el usufructo de los cargos públicos.

Coincidentemente, estos cuatro gobernantes, fueron a parar a la cárcel, por corrupción en la concesión de obras públicas. Pero el lumpen organizado siguió funcionando sin ser afectado. En estas circunstancias se incorporó Pedro Castillo a Perú Libre que, obtuvo por segunda vez el manejo del gobierno regional de Junín, en el que operaban los “Dinámicos del Centro”, entre otros malos elementos.

Al ganar Perú Libre las elecciones presidenciales del 2021, ese foco infeccioso se posesionó de la nueva administración nacional, con los resultados ya conocidos. Esta podría ser la explicación al proceso degenerativo que envuelve a la gestión administrativa y política de Castillo. El enfoque parcial descrito a la ligera, por la cortedad de la nota, quizá no tenga mucho sustento, pero con las disculpas del caso, es solo un punto de vista, como ustedes tienen el suyo.

Si de algo puede servir, para recapacitar y mejorar nuestro desempeño político, queda a vuestra disposición. Pero no cabe duda que, se necesita revisar lo actuado y cambiar lo que está mal. Solo así, podríamos tomar un nuevo impulso, renovando organización y métodos de trabajo político. Tenemos que recobrar los valores ideológicos y la mística de trabajo honesto. De nosotros depende. Salvo mejor parecer.

Junio 12 del 2022

PODER Y DEPENDENCIA ALIMENTARIA

Escribe: Milciades Ruiz

Las sociedades nativas andinas autogeneraron un sistema de vida dentro del cual, la producción de alimentos era el eje del desarrollo. La geografía determinó gran diversidad ecológica, biológica y genética. 25,000 especies de flora y fauna, 180 plantas alimenticias domesticadas. También, ganadería autóctona.

La seguridad alimentaria estaba garantizada. Nadie pasaba hambre, ni había mendigos. La población era totalmente rural, bien nutrida y saludable. La base de la alimentación y hábitos de consumo eran los granos andinos, tubérculos y raíces. Carne de auquénidos, de cuy y productos hidrobiológicos

Así se llegó hasta el Tahuantinsuyo. Un estado con el más alto desarrollo en el continente. Totalmente independiente, autónomo, autárquico, y soberano. El Tahuantinsuyo era nuestra patria.

A partir de 1532, llegó la fatalidad con la conquista y el colonialismo. Perdimos patria, autonomía nacional, autogobierno descentralizado y soberanía alimentaria. El estado incaico fue abolido y su territorio, anexado al imperio español, como simple colonia tributaria. Este momento histórico, determinó nuestra dependencia de decisiones extranjeras hasta la actualidad.

El poder virreinal impuso sus formas de vida y de gobierno. Sus hábitos de consumo, cultura, religión, idioma y ordenamiento jurídico. Se inició entonces, un proceso de extranjerización en todos los aspectos, incluyendo el alimentario. Este implante, cambió nuestros hábitos de consumo y la vida nacional. Los alimentos importados para los dominantes, fueron ganando terreno involucrando a toda la sociedad. La incorporación forzada a la vida mundial trajo ventajas y desventajas, para dominantes y dominados.

En 1824, la República del Perú, se constituyó sobre bases coloniales, sostenida por el tributo indígena, y deuda externa, prendando el patrimonio nacional. Los colonialistas pasaron a ser gobernantes republicanos. El país, quedó supeditado a los intereses de los dominantes y a sus preferencias alimentarias. El poder y territorio no fue devuelto a los oriundos. Estos pasaron a ser ignorados.

En 1854, treinta años después de la “independencia”, recién se eliminó el impuesto “por ser indígena” y el estado, compró la libertad de los esclavos que eran propiedad privada. Los amos, hicieron un gran negocio. No se hizo esto por justicia, sino porque el “recurso natural” guano de islas, pasó a ser el sustento fiscal.

El Perú, era un país feudal, gobernado por la aristocracia terrateniente. Pero, la industrialización mundial entró en auge asociando capitales y requería materia prima. Empezó a llegar la “inversión extranjera”. Fue entonces que, las exportaciones de azúcar y algodón se expandieron generando latifundios agroindustriales en la costa, y la formación de una oligarquía terrateniente empresarial que se adueñó de los poderes del estado, de los negocios nacionales y de la patria entera.

La voracidad latifundista, generó rebelión campesina y violencia revolucionaria. Ello, dio lugar a la toma del poder por las FF AA, bajo la conducción del Gral. Juan Velasco en 1968. Su gobierno inició un proceso de cambios estructurales siguiendo un nuevo modelo de estado, nacionalista y autogestionario. Se eliminó la oligarquía, se inició la reforma agraria, se nacionalizaron los recursos mineros y petroleros. Se estatizó la pesca y, se pasó a la sustitución de importaciones para recuperar la autosuficiencia alimentaria, de insumos y suministros para una industria propia.

El poder revolucionario estableció el Ministerio de Alimentación para la seguridad y soberanía alimentaria. Se desarrolló una estrategia para el abastecimiento de trigo a cargo de empresas estatales y se otorgó precio de garantía a los productores de trigo para ampliar la producción. Se creó la variedad “Participación” de excelente calidad panadera, superior a la importada.

Pero ese proceso se frustró al ser depuesto el Gral. Velasco, volviéndose al régimen tradicional de gobierno y a la “democracia testaférrea” del poder económico.

Desde 1990, el sistema de economía neoliberal capturó el poder en el Perú e implantó sus reglas, para lo cual se cambió la Constitución en 1993, a conveniencia de oligopolios nacionales y extranjeros. El slogan de la “competitividad”, invadió todos los sectores, para que peces grandes se coman a los chicos. Cadenas de supermercados, de farmacias, servicios, prensa, finanzas y otros oligopolios, se adueñaron del mercado peruano. Surgieron grandes grupos de poder corporativo.

A los agricultores peruanos, incluyendo trigueros, se les cortó el precio de garantía que les daba seguridad para invertir. La producción nacional fue saboteada para impedir que compita con lo importado, subsidiado en el país de origen. El neoliberalismo lo exoneró del pago de aranceles. La “competitividad” fraudulenta es competencia desleal.

Nuestro trigo es integral y de mejor calidad, pero para pan se utiliza harina refinada blanca de trigo transgénico, que necesita bromato, amilasa y otros componentes no saludables. Anulada la producción nacional, frente al trigo transgénico que tiene costos menores, ahora solo cubre el 8% de la demanda, pero solo para uso gastronómico. Los granos andinos son más nutritivos, pero son segregados.

Con el neoliberalismo, hubo récord histórico, en importaciones agrarias, mayormente alimentarias, (6,379.2 millones de divisas, según ADEX). En plena pandemia se importó más de 2 millones de toneladas de trigo.

La principal empresa importadora de productos agrarios en el 2021 fue Alicorp, con adquisiciones por US$ 584’000,000 (+36.4%). Los US$ 4’650,000 que otorgó el grupo Romero, para la campaña política de Keiko Fujimori fue para asegurar el tráfico alimentario de alta rentabilidad.

La seguridad alimentaria es una responsabilidad de gobierno. No es un problema de fertilizantes. Tampoco es responsabilidad única del ministerio de agricultura cuya función es productiva y no de consumo. Tampoco lo es, del sector pesquero, ni del sector industrial que procesa los alimentos. El ministerio de salud atiende la desnutrición sin ser el causante. Todos los organismos estatales actúan por separado, pues no hay una política alimentaria de estado, ni una administración responsable de la alimentación peruana.

La seguridad alimentaria no es solo cantidad suficiente, sino también, calidad nutritiva, sanidad y distribución equitativa. De por medio está, el desarrollo biológico y mental de generaciones de peruanos del futuro que, tendrán a su cargo los destinos nacionales.

El Perú, tiene capacidad para ser potencia mundial en producción de alimentos y tener los mejores estándares nutricionales de su población, pero no tiene un manejo estratégico de sus recursos alimentarios, porque eso, es lo que conviene a los dominantes.

El 3 de octubre del 2021, el Jefe de estado, anunció el inicio de una II Reforma Agraria, sin afectar latifundios. Entre sus lineamientos, estableció la “implementación de acciones contra los abusos de mercado, el dumping y la competencia desleal de las importaciones de alimento”. Pero esta seuda “reforma” no tiene ley ni presupuesto.

En marzo pasado, el gobierno decretó estado de “emergencia agraria por 120 días”, ante la amenaza a la seguridad alimentaria, debido a la situación de quiebra y descapitalización de agricultores, causada por la pandemia y carestía de fertilizantes. Tampoco el plan de emergencia tiene presupuesto, y ya agotó el 50% del plazo, sin haber empezado.

En cambio, las poderosas empresas de transporte de carga nacional e internacional, han obtenido la exoneración del impuesto selectivo a los combustibles, de efecto inmediato. También las grandes empresas comercializadoras de alimentos básicos han sido exoneradas del IGV. Todo esto, a un costo de S/3.600 millones hasta diciembre.

Tras múltiples ajetreos ante el poder neoliberal del MEF, se obtuvo una asignación de S/. 348’887,735 (10% del costo de exoneraciones empresariales) para la compra de 70 mil toneladas de fertilizante urea. Pero ya pasó la época de fertilización y en junio terminan las cosechas. La urea que importe el gobierno podría ser para la próxima campaña 22/23 que, empieza en agosto, siempre que haya rapidez y eficiencia.

Entre los diversos cultivos comerciales, en arroz hay gran cantidad de pequeños y medianos agricultores. Se suele cultivar poco más de 400 mil has. Se aplica media tonelada por hectárea, y similar cantidad de fosfato di-amónico y un poco de sulfato de potasio. La urea que consiga el estado cubriría 140 mil has. (30% del área arrocera). Pero, dicha urea es también, para papa, maíz, café, granos andinos, etc. Entonces será inefectivo y no gravitará en la seguridad alimentaria, aunque la donen.

La burocracia es lenta y carece de experiencia comercial especializada e infraestructura logística para este evento ocasional.  El costo final será oneroso. Los precios internos de fertilizantes, dependen de los precios en el mercado internacional y la cotización recibida por el estado, de empresa rusa o boliviana ha sido la misma.

Se precisa definir un proyecto nacional de seguridad alimentaria, con su respectiva estrategia y planificación. Debería ser materia constitucional.

Incluir en la estrategia, aspectos productivos, comerciales, distributivos, sanitarios, equidad y manejo equilibrado de importaciones y exportaciones alimentarias. Es imposible la seguridad alimentaria si no hay rentabilidad agraria. La política alimentaria de estado, cualquiera sea el gobierno de turno, deberá estar encuadrada en esos lineamientos.

Para un plan de emergencia, hay cultivos y crianzas de muy corto plazo en cualquier época del año. Hortalizas, frutales arbustivos, coca, productos marinos, fluviales y lacustres, crianza de animales menores, apicultura, y otros. El alto costo de productos avícolas puede ser contrarrestado con abundante pesca reduciendo la exportación de harina de pescado.

El Perú cuenta con capacidad instalada poco utilizada en las fuerzas armadas. La naval tiene capacidad para proveer de productos marinos en gran cantidad. Podríamos retomar la producción de pescado seco salado que se vendía en todas las bodeguitas del país y mucho más.

Mayo 31- 2022

ALARMA ALIMENTARIA

Escribe: Milciades Ruiz

La seguridad alimentaria ha cobrado importancia mundial por el desabastecimiento que, viene elevando precios a un nivel inaccesibles para los pobres. El 20 de mayo, la representación FAO/ONU en Perú, advirtió que acá, afectaría a 15.5 millones. Hay preocupación nacional y diversos sectores puntualizan el problema, en la carestía de los fertilizantes. ¿Qué tan cierto es? Veamos.

Como sabemos, la humanidad está ahora condicionada por cuatro factores principales: El cambio climático del que depende la producción de alimentos, la crisis energética europea que encarece el gas para la producción de fertilizantes, la pandemia que paralizó la economía mundial y, desde marzo, las consecuencias de las sanciones contra Rusia por la invasión a Ucrania. No está en nuestras manos el manejo de ninguno de estos factores, aunque sufrimos las consecuencias.

Pero en materia alimentaria podemos decir que nuestro país es maravilloso. Acá, sobran los alimentos. En los tiempos de la dominación colonial europea, nuestra papa salvó al mundo de la hambruna y podemos hacerlo nuevamente y no solo con papa. El agro maltratado y saboteado en la república, sigue alimentándola desde que tenía un millón de habitantes hasta la actualidad con 33 millones. ¿No es esto una maravilla?

Es más, según datos oficiales, en el 2021 hemos exportado 4’275,971 toneladas (TM) de productos agropecuarios, Más de 80 productos alimenticios, naturales y preparados. En azúcar y café, 309,159 TM. En productos no tradicionales: 3’966,812.2 TM. Quinua: 53,061 TM, camote 13,420 TM. habas: 2,795.2 TM y ocupamos los primeros puestos mundiales en exportación de frutales y hortalizas.

En cuanto a los montos, según el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo- MINCETUR, en el 2021, las agro exportaciones marcaron «un nuevo récord» al llegar a US$ 8,874 millones. Alimentos pesqueros US$ 3,865 millones. Un crecimiento de 34,7%, por los principales despachos de concha de abanico en 60,9%, pescado en 45%, langostino en 13,4% y harina/aceite de pescado en 51%.

Es estoico lo que aporta el agro, minusvalizado por la dominación republicana que, lo ha condenado a subsidiar siempre a la ciudad a costa de perder rentabilidad. Esta segregación social, impide capitalizar y adquirir las tecnologías de alto rendimiento que multiplicaría nuestra producción alimentaria. Esto es crucial para las inversiones reproductivas y el futuro nacional.

Se puede deducir entonces que, si hay desnutrición infantil, madres gestantes anémicas, si hay ollas comunes, si hay gente que pasa hambre, si hay carestía de alimentos, etc., no es por falta de alimentos en el país, sino por las nefastas políticas de estado en materia social, salud, empleo, etc. Se da preferencia al lucro por corrupción. Importar alimentos no sería negocio, sin sabotear la producción nacional.

Muchos son los que detestan a la ex candidata presidencial Keiko Fujimori. No les falta razón. Pero visto de otro modo, podría decirse que, ellos mismos, son los que han aportado dinero a la campaña electoral de la susodicha. ¿Cómo? ¿Pero qué está diciendo usted? Es verdad, aunque no lo crean. Todos lo hemos hecho, indirectamente.

Cada vez que compramos pan, fideos y otros derivados de trigo, estamos rentabilizando al oligopolio ALICORP, del grupo Romero, el mayor importador de trigo. De estas ganancias, el grupo Romero dio a Keiko US$ 4’130,000 dólares. ¿De dónde salió ese dinero? Pues, de nuestros bolsillos. La importación alimentaria es altamente lucrativa y alcanza para corromper políticos.

Pero también, cada vez que compramos leche enlatada y otros derivados lácteos fraudulentos, estamos rentabilizando al grupo Gloria, el mayor importador de leche en polvo, para sustituir la leche natural dejando de comprar a los pequeños ganaderos. También, es el mayor productor de azúcar y el más grande latifundista, aparte de otros rubros. Pan, azúcar y leche, es lo que compramos diariamente.

El grupo Gloria dio para la campaña política de Keiko US$ 400 mil. Es que, para los oligopolios, es una inversión a cuenta de asegurar que el negocio no pierda los amarres lucrativos de los que goza actualmente. La suma aportada no es nada, en comparación con lo que podría perder si hay cambios estructurales. Nuestra alimentación con componentes importados está en manos de la corrupción, porque lo permitimos.

Por su parte el gobierno cree que la seguridad alimentaria se resuelve importando directamente fertilizantes y, ha dispuesto la c0mpra de urea por valor de S/. 348’887,735 para abastecer a pequeños agricultores. Esta cifra es similar a la que el grupo Gloria ha dado como corruptela al Colegio de Nutricionistas del Perú (S/. 340, 000) solo por usar a la institución, avalando la leche evaporada fraudulenta elaborada con leche en polvo.

El gobierno se propone comprar 70 mil toneladas de urea, aun cuando carece de personal especializado en la comercialización y logística del rubro. Anualmente se importa cerca de 400 mil TM. Antes de la invasión rusa a Ucrania ya el precio había subido considerablemente. Pero después, los precios se duplicaron pasando de U$ 0.462 kilo en el 2021 a U$ 0.939 kilo en el 2022.

En esta situación, en el primer trimestre de este año solo se importaron 2,676.7 TM frente a los 97 000 TM en igual periodo el año pasado. El 88% se trajo de Rusia, pasando peripecias, un 11% de Bolivia y muy poco de otros países (Fuente: Agrodata). Pero la urea es solo uno, del grupo de 8 fertilizantes básicos que utilizan en los cultivos, además de las combinaciones específicas.

Los cultivos comerciales que absorben la mayor cantidad de fertilizantes son arroz, papa, caña de azúcar, maíz y la agricultura de exportación de frutales y hortalizas. La gran mayoría de pequeños agricultores no usa fertilizantes químicos por la baja o nula rentabilidad de sus cultivos (53.3% en unidades menores a 5 has). El 97% de las unidades agropecuarias de Perú, son de agricultura familiar en la que, el 88% son de subsistencia.

Actualmente estamos en periodo de cosechas, lo que significa que la época de fertilización ya pasó en muchos cultivos. Por lo mismo, los precios de alimentos nacionales están a la baja. No así los que tienen componentes importados que se han encarecido. La preocupación es por la próxima campaña agrícola que empieza en agosto.

Si para entonces, no hay abastecimiento suficiente de insumos, habrá merma productiva en los cultivos comerciales. Los fertilizantes no son los únicos insumos que ha subido de precio. También se han encarecido las semillas, fármacos agropecuarios, jornales, alquiler de tractores y yuntas, crédito y otros. Pero no se dejará de sembrar, porque de eso vive la familia campesina y el clima no espera.

Pero en estas circunstancias es precisamente donde sale a relucir la pericia gubernativa, con la estrategia apropiada para aprovechar el alza internacional de precios alimentarios, e invertir lo máximo que se pueda, en producción de alimentos exportables. Sustituir los alimentos importados con producción nacional, recuperando la producción triguera y la agroindustria molinera en provincias.

También, se podría proteger al consumidor nacional de modo que las exportaciones alimentarias no perjudiquen el abastecimiento del mercado interno, evitando el alza de precios. Muchas otras medidas podrían ser parte de la estrategia, mejorando el intercambio, que rentabilice la agricultura nacional y así, estimular las inversiones y la capitalización agraria. Tenemos ventajas de clima, biodiversidad y otros aspectos. “No solo de pan vive el hombre”. Cuide su salud.

Salvo mejor parecer.

Mayo 21-2022

TÚPAC MARU II SIEMPRE PRESENTE

Escribe: Milciades Ruiz

Los que construyeron Machu Picchu, están entre nosotros. La calidad genética perdura en su descendencia indígena. Esta obra monumental, recauda inmensa riqueza con solo visitarla, pero los herederos siguen como indígenas indigentes. José Gabriel Condorcanqui- Túpac Amaru II, lideró la más grande rebelión nativa de nuestra historia, pero la descendencia de los combatientes sigue segregada.

Por eso, aunque han pasado más de dos siglos de su ocurrencia, la rebeldía no se extingue y perdura como herencia genética de los pueblos indígenas en todo el territorio ancestral: Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina y Chile. En todos estos ámbitos la lucha indígena continúa.

La sublevación de Túpac Amaru II contra el régimen virreinal fue en legítima defensa social, ante una larga cadena de abusos impunes que hacían preferir la muerte antes que seguir soportándolos. Esto sucede cuando el régimen impuesto por los dominadores excede los límites de soporte de los dominados. Hasta los animales se rebelan ante la crueldad de sus amos.

Así como, los fenómenos físicos desbordan cuando no hay desfogue, también la sociedad se desborda cuando las condiciones de opresión ya no encajan en el momento histórico. Entonces, la explosión social es inevitable y las viejas ataduras colapsan. Algo de esto sucedió con el movimiento de Túpac Amaru y podría pasar en nuestros días, si no se corrigen las arbitrariedades que sufre la población nativa supérstite.

La resistencia indígena se mantiene en la lucha por su autonomía territorial, contra la segregación política, contra la contaminación minera y, en defensa de sus bosques. Pese a que el pueblo pide un cambio de sistema, a un orden más equitativo, el régimen se mantiene inalterable. Sus reclamos son contenidos por la fuerza represiva, pero hay mucha rabia contenida. La democracia oficial es ya, insoportable.

Se detesta el poder judicial, poder legislativo, poder ejecutivo, partidos políticos, régimen electoral tramposo, corrupción de autoridades, depredación de nuestros recursos naturales y muchos otros abusos, pero este embalse puede rebasar de manera incontenible arrasando todo a su paso, si no hay cambios oportunos.

Para la población incásica el héroe era Túpac Amaru II. Para los colonialistas, los héroes eran los que lo capturaron. En la actualidad, esta ambivalencia se mantiene porque, la historia oficial está parcializada con el poder dominante. Quienes se rebelan contra el sistema son vilipendiados con toda la odiosidad posible y se repite la historia de ensañamiento contra los insurgentes de toda época que amenazan cambiar el régimen vigente.

La sola protesta es criminalizada por el “Estado de derecho” establecido por la dominación. En abril del 2011, el Frente de Defensa de los Recursos Naturales de la Zona Sur de Puno, liderado por el aimara Walter Aduviri, inició protestas contra el proyecto minero de una empresa canadiense. El 26 de mayo, Puno fue tomado y sitiado por población aimara. Hubo bloqueo vial y otras medidas de lucha.

La protesta terminó, pero Aduviri, fue condenado a seis años de prisión por el delito contra la tranquilidad pública en agravio del estado. Lo mismo sucedió en el paro agrario del Valle de Tambo, Arequipa, contra el proyecto minero “Tía María”, en el 2015. Fueron 15 los dirigentes llevados a juicio acusados por presunta asociación ilícita para delinquir, disturbios y extorsión en agravio del Estado y de la minera Southern.

El pasado 23 de marzo, 18 comunidades campesinas de Juli, (Puno), hicieron paro de protesta contra el fallo del Tribunal Constitucional que, desestimó una acción de amparo pidiendo la nulidad de dos concesiones mineras que fueron otorgadas sin cumplir con el proceso de consulta previa, como manda la ley. La aplanadora del “estado de derecho” sepultó esta justa demanda.

Es el propio régimen, el que genera en la población nativa, un gran resentimiento social por tantas injusticias. Los indígenas nunca tienen la razón. Y aunque la tengan, se impone la razón de la arbitrariedad sistémica. Sería largo enumerar las frecuentes atrocidades del “estado de derecho” contra la población nativa de sierra y selva. Tarde o temprano la ira reventará inconteniblemente, si no hay corrección.

Así fue en 1780, cuando los oriundos cansados de tanto abuso colonialista decidieron luchar a muerte, bajo el liderazgo de José Gabriel Condorcanqui, descendiente de inca Huayna Cápac. Este, asumió la responsabilidad como Túpac Amaru II, emulando la gesta de su familiar antecesor Felipe Túpac Amaru, hermano y sucesor de la lucha de Manco Inca por la recuperación del Tahuantinsuyo.

El 4 de noviembre Túpac Amaru, inició la lucha obteniendo la victoria en la batalla de Sangarará, al derrotar a una fuerza de 604 efectivos realistas. El corregidor Arriaga fue ajusticiado públicamente. La proclama de lucha enarbolaba la abolición de las «mitas» (cuota familiar obligatoria para trabajo gratuito en minas y obrajes), eliminación de los repartimientos abusivos de mercadería no deseada y la supresión de los corregidores como autoridad. Marcha sobre el Cusco destruyendo talleres de obrajes y liberando nativos esclavizados.

Tras cinco meses de rebelión combatiendo en desigualdad de condiciones, Túpac Amaru fue capturado. El 18 de mayo de 1781, luego de hacerle presenciar el suplicio y muerte de su esposa Micaela Bastidas, parientes y allegados, se le cortó la lengua y, amarraron sus extremidades a cuatro caballos que jalonaron en direcciones opuestas sin lograr descuartizarlo y tuvieron que hacerlo los verdugos.

No obstante, la lucha prosiguió bajo la dirección de su primo Diego Túpac Amaru. La rebelión se extendió a la zona aimara en el Alto Perú. Hubo un sangriento combate en Huancané donde los sublevados dirigidos por Pedro Vilcapaza derrotan a las tropas virreinales. Las fuerzas Tupamaristas al mando del aimara Julián Apaza- “Túpac Catari” cercaron la cuidad de La Paz.

Aunque la rebelión fue abatida, se logró la abolición de los repartimientos, la mita fue reducida y los corregidores fueron sustituidos por los alcaldes de vara. Pero, los terratenientes siguieron abusando bajo la protección del gobierno virreinal y continuaron haciéndolo en la república. Por ello, lejos de extinguirse este sentimiento tupacamarista, se mantiene latente como resentimiento de justicia, no solo en Perú, sino también en Uruguay y otros países.

Ese sentimiento está presente en toda la población andina, que conserva el legado de Túpac Amaru. No olvida lo que pasó, ni lo que sigue pasando. Me viene a la memoria, el espíritu de lucha del estudiante aimara Jorge Toque Apaza, fundador y combatiente del Ejército de Liberación nacional- ELN. Murió combatiendo en 1965 en la guerrilla “Javier Heraud” en Ayacucho. Era descendiente de Julián Apaza “Túpac Catari” en la comunidad de Conima, colindante con Bolivia.

El legado de Túpac Amaru, se enciende cada vez que hay injusticia contra la población nativa. El 14 de agosto de 1985, el ejército al no poder encontrar a los terroristas de “Sendero Luminoso”, culpó a la población indígena de Accomarca (Vilcashuamán- Ayacucho). Fueron exterminados 69 pobladores inocentes, la mayoría mujeres, ancianos y niños. Algunos fueron quemados. Han pasado 37 años de este horrible crimen impune y, recién en estos días, se están entregando los restos de las víctimas a sus familiares. ¿Cómo no indignarse y pensar en Túpac Amaru?

Por eso, para los peruanos ancestrales, para los indígenas de los países andinos despojados de su territorio, de su patria originaria, y desplazados a los lugares más inhóspitos, la gesta de Túpac Amaru, es una llama viviente en el corazón. No les podemos impedir que canten:

Vengan todos a ver
¡Ay, vamos a ver!
Vengan hermanos a ver
¡Ay, vamos a ver!
En nuestras tierras oriundas,
Amarillito flor de retama,
Amarillito, amarillando
Flor de retama.

Por todos lados están,
Policías entrando están.
En nuestra comunidad
Policías rodeando están.
Van a matar comuneros
Nativos de su nación,
Amarillito, amarillando
Flor de retama;
Van a matar campesinos
En paro por rebelión,
Amarillito, amarillando
Flor de retama.

Mayo 16-2022

MAYO HISTÓRICO: Javier Heraud- Túpac Amaru II

Escribe: Milciades Ruiz

En mayo, nuestros campos van perdiendo su verdor, por el ciclo estacional, pero retorna en primavera. Los ciclos sociales también florecen y maduran. Los ideales brotan y sus frutos se encarnan en el fervor popular. La dominación los derriba por temor. La sangre derramada ha teñido de rojo el mes de mayo varias veces, pero la de Túpac Amaru y Javier Heraud, fertilizó los ideales y rebrotan.

En la histórica década de 1960, los ideales revolucionarios estaban en auge en toda Latinoamérica. La generación de jóvenes de entonces, enarbolaban los más nobles ideales de justicia social. El paradigma de la Revolución Cubana, con sus cambios justicieros, alentaba la euforia y, el fervor revolucionario contaba con la solidaridad internacional de los países socialistas.

En el escenario nacional, las luchas campesinas contra los latifundistas arreciaban, reclamando la devolución de sus tierras ancestrales que les arrebató la dominación, desde la invasión y conquista europea. El régimen feudal, respondía con balas, tiñendo de sangre los campos. En las ciudades, el pueblo luchaba contra la dominación política y económica, de la oligarquía aristocrática que gobernaba el país.

Esos años, estudiantes y trabajadores, marchaban por la recuperación de los recursos naturales en manos extranjeras, reforma agraria para acabar con el régimen feudal, nacionalización del petróleo y otras demandas sociales. La respuesta era, represión policial, persecución y prisión masiva de líderes, reclusión en selva inaccesible e islas, torturas, deportaciones, asesinatos, incautación y quema de libros políticos, etc.

En las universidades y foros políticos, se debatía sobre la necesidad de acabar con el régimen aristocrático de opresión y sus injusticias. Muchos proponían una revolución por la vía de las armas, mientras otros, consideraban que no había condiciones objetivas y subjetivas. Pero la situación era apremiante, y todo quedaba en palabras, sin pasar a los hechos. Las discusiones eran interminables.

De pronto, el 15 de mayo de 1963, una noticia estremeció al país. El laureado “Poeta joven del Perú” Javier Heraud, cayó fulminado por disparos a mansalva, en el río Madre de Dios, cuando cumplía una misión guerrillera. ¿Qué hacía por allí?, se preguntaban todos. Ignoraban que se había decidido por la insurrección armada, para lograr una patria socialista.

La fundición de la muerte, acabó con sus ilusiones, pero abrió una fuente inmarcesible de sus virtudes literarias y revolucionarias, de la que beben, sucesivas generaciones emulativas. Por eso, Javier siempre está presente, como el aire que respiramos. En el amor, en el coraje, en la sonrisa, en el clamor popular, en la acción revolucionaria, en la historia.

Tiempo atrás había escrito premonitoriamente su poema “El río” sin presagiar que el cauce de sus ideales, lo llevaría a surcar la selva boliviana convertido en el río que su poema describe, para terminar como afluente del Madre de Dios. Tal como lo dijo en otro poema no tuvo miedo de morir entre pájaros y árboles y así, fue. “Tenía palabra de guerrillero”.

Pese al tiempo transcurrido, el pueblo no lo olvida. Innumerables promociones estudiantiles llevan su nombre, y la dominación no ha podido impedir que nuevos asentamientos humanos tengan ese nombre y muchos centros educativos estatales, entidades culturales, calles y otros lugares tengan por nombre a este poeta combatiente.

Hasta en los pueblos más alejados, Javier es un símbolo de la juventud peruana y un orgullo nacional. La potencialidad juvenil en la sensibilidad social y en el amor por los pobres, sigue incólume entre los jóvenes de hoy, y no se extinguirá jamás. Los tiempos cambian y los retos son otros, pero mientras haya desigualdad social, la figura de Javier Heraud emergerá en defensa de las víctimas del sistema.

Tenía 22 años cuando brindó su vida por una patria socialista. Pero ya era un poeta nacional galardonado, profesor de inglés y literatura en el colegio Guadalupe y Melitón Carbajal, primer puesto en el ingreso a la Facultad de Letras de la Pontificia Universidad Católica del Perú, estudiante de derecho en San Marcos, delegado peruano en el Foro Mundial de la Juventud realizado en Moscú en 1961.

Para cuando obtuvo la beca de estudios universitarios en Cuba y viajó para allá a comienzos de 1962, su vocación revolucionaria por una sociedad más justa, ya estaba definida. Fidel nos visitó dos veces en la residencia de becarios y cuando nos dio la oportunidad de ayudar a quienes quisiéramos prepararnos como guerrilleros revolucionarios, Javier fue de los primeros en inscribirse. Estuvo entre los fundadores del Ejército de Liberación Nacional- ELN.

De modo que, al igual que los jóvenes, José Martí y Mariano Melgar, que decidieron tomar las armas para liberar la patria, Javier Heraud, tuvo la sensibilidad social más sublime al optar por lo más riesgoso, entregando la vida por una causa justa. Pero, no recordamos su heroísmo por masoquismo estéril. Lo hacemos porque renueva nuestra vocación revolucionaria y repotencia nuestra voluntad de lucha. No cesaremos hasta lograr una patria con justicia social.

Este fue también el móvil del ideario de José Gabriel Condorcanqui, Túpac Amaru II, ejecutado vilmente por los opresores colonialistas el 18 de mayo de 1781. De eso me ocuparé en próxima entrega.

Mayo 13 del 2022

INCERTIDUMBRE GLOBAL

Escribe: Milciades Ruiz

La invasión de Rusia a Ucrania, ha develado las ataduras de la globalización y su tiranía sin piedad contra inocentes. Sus lazos estrangulan los circuitos económicos en que nos tiene encerrados. Sufrimos los impactos, aunque estemos lejos del conflicto y la incertidumbre nos agobia porque no sabemos en qué, terminará todo esto, ni hasta cuándo, porque EE UU sigue alimentando el fuego.

No es la guerra misma, entre dichos países, la que nos impacta, sino la intervención en el conflicto, de EE UU y su férula internacional. Sus misiles económicos lanzados contra Rusia en forma de sanciones, rebotan y nos hieren donde más nos duele: nuestro bolsillo. Las heridas sangran en los más indefensos, que no atinan a ver de dónde vienen los disparos. Suben los precios y el dinero no alcanza. Es la inflación globalizada.

No es una guerra convencional. Es la guerra hegemónica por el dominio mundial, utilizando también, armamento financiero, comercial, político y hasta racista. EE UU invadió Afganistán, a costa de gastar millones de dólares diarios durante 20 años de guerra, sin acabar con los talibanes. Pero, esa guerra no nos involucró.

Ahora en cambio, sentimos los efectos secundarios de la guerra hegemónica, pues genera inflación internacional que desbarajusta toda la estructura de costos en la economía mundial, tanto en los procesos productivos, como en los servicios. También en las proyecciones de mejoramiento social, planes de inversión y desarrollo, debido a los riesgos de incertidumbre.

Ya se pronostica que, el crecimiento económico mundial bajará. Por efecto dominó, caerán los negocios y el PBI en diversos países, lo que significa mayor pobreza, más hambre. En este panorama, el encarecimiento de los alimentos en el mundo es alarmante y la gente sale a protestar culpando de esto, a sus gobernantes.

En los países andinos, no lo sentimos tan fuerte todavía, porque estamos en época de cosecha. Salvo en aquellos alimentos que tienen componente importado. Pero en agosto, empezaremos la nueva campaña agrícola y la incertidumbre es angustiosa. Los altos costos de los insumos, harán que muchos productores de alimentos no fertilicen o, lo hagan muy poco, por falta de dinero. Esto significa, caída de la producción por baja productividad y menores ingresos campesinos.

Salvo que se tomen medidas oportunas, la oferta alimentaria se irá reduciendo a partir de agosto y para el próximo año, los precios se elevarán, por menor abastecimiento, aunque haya terminado la guerra en Ucrania. Pero la inflación no es solo en alimentos y sus derivados, que es lo más sensible, sino también, en todos los rubros impactados por las represalias de la guerra.

Los bancos centrales que manejan los mecanismos inflacionarios están tomando medidas para contrarrestar la inflación. Una de estas es subir la tasa de interés bancario para reducir el dinero circulante y el volumen de gastos. Eso, bajará la demanda y los precios. Por el lado de la oferta, se podría limitar la exportación de alimentos poniendo topes para que no haya el desabastecimiento que hace subir los precios.

En plena crisis alimentaria estamos exportando abundantes alimentos. En vez de socorrer a los países ricos con nuestra quinua, frutas, hortalizas, productos marinos y de agua dulce, ajos, cebolla, tubérculos, alimentos congelados, alimentos preparados, etc., primero deberíamos socorrer a nuestra población. Solo así, evitaremos la escasez haciendo que la oferta sea mayor a la demanda.

De lo contrario, las agroexportadoras multinacionales nos quitarán el alimento de la boca para dárselo a nuestros depredadores, quedando poco para nosotros, a precios elevados. Estas empresas subsidiadas con la tributación, reducen el stock alimentario, llevándose lo de mejor calidad, dejando para nosotros lo no exportable y a precios elevados. En palta, lo que antes costaba S/. 2/kg, hoy pagamos por encima de 10 soles y lo mismo pasa con la quinua, harina de maca, cacao, etc.

En Perú, según el BCR, la tasa de inflación anualizada aumentó de 6,15% en febrero a 6,82% en marzo, ubicándose por encima del rango meta (máximo 3%) “por el recrudecimiento de alzas significativas de los precios internacionales de insumos alimenticios y combustibles”. La situación en abril está empeorando y ya, hay paros de protesta en diversas regiones, por el alto costo de vida e ineptitud gubernativa.

Todas las proyecciones apuntan a que la zozobra continuará hasta después del 2023. Lo que significa creciente malestar social, protestas, inestabilidad política, hambre, etc. Sin embargo, estamos tan sumidos en la comidilla política coyuntural interna que, no vemos los nubarrones de la tempestad en días venideros. Si no tomamos las medidas preventivas para contrarrestar esta amenaza, lo lamentaremos.

Los que no tenemos poder, nada podremos hacer, salvo movilizarnos masivamente para lograr decisiones en las altas esferas, tan sumisas a los grupos de poder. Es preciso enarbolar las banderas de la independencia real, que rompa las cadenas de la globalización. No habrá democracia alimentaria si no construimos una nueva república sin colonialismo de ningún tipo.

La globalización anula nuestra la libertad, nos quita la soberanía nacional, y nos mantiene prisioneros del sistema, a cadena perpetua. Estamos expuestos a sanciones arbitrarias, directas e indirectas. Es necesario recuperar nuestros hábitos de consumo originarios, sustituyamos los alimentos importados con nuestra propia producción y, hagamos intercambios internacionales equitativos.

La difícil situación que se avecina, también podría darnos la oportunidad para cambiar el modelo republicano que establecieron los colonialistas tras el virreinato. Las convulsiones sociales en la historia suelen ser decisivas. ¿Estamos preparados para asumir el rol histórico que nos demanda la situación actual? Ustedes qué dicen.

Abril 24- 2022

EL MOMENTO HISTÓRICO

Escribe: Milciades Ruiz

La invasión rusa a Ucrania y la injerencia externa en este conflicto, ha desatado muchos encubiertos que pasaban desapercibidos. Hoy aparece con gran claridad, los entretelones de los dominios de EE UU, y su magnitud. Hasta los países que parecían neutrales vienen sumándose al sabotaje contra Rusia, de la forma más servil, atacando a diplomáticos, empresarios, artistas, etc. Los golpes, llegan hasta nosotros aunque muchos no lo advierten. Veamos.

En el escenario mundial, todo parecía trascurrir normalmente, tras la disolución de la Unión Soviética, que ampliaba el mercado capitalista. Pero, “calamba, calamba”, China aceptó el reto de la “libre competencia” y se metió con todas sus empresas estatales bajando costos. Lo propio hizo Rusia. Cuando los imperialistas se dieron cuenta, ya estaba su mercado invadido por mercadería china.

La competitividad enarbolada por el neoliberalismo se volcaba contra los padres del sistema. Para poder competir con menores costos, los capitales tuvieron que salir de EE UU a países donde podía producir con costos competitivos (India, México, Filipinas, Taiwán, etc.). EE UU rebajó impuestos para que regresaran los capitales, pero ni así, podrían ser competitivos cambiando de sede.

Estos días, (prensa internacional) al comentar sobre la penetración china en Latinoamérica, el legislador republicano de Tennessee, Bill Hagerty, afirmó: “China se está comiendo literalmente nuestro almuerzo”, argumentando que América Latina es el «patio trasero» y zona de influencia de EE.UU. Pero también Rusia tiene clientela en Latinoamérica, y es el principal proveedor de fertilizantes en nuestro país, como lo es en armamento para Venezuela.

Hay pues, mucho por definir en la globalización del conflicto Rusia-EE UU por Ucrania. Lo que antes estaba entremezclado, ahora occidente trata de separar a oriente, volviendo a la “guerra fría” para recuperar el terreno perdido. China sabe que está en la puntería norteamericana que buscará derribarlo y se prepara para ello, viendo lo que sucede con Rusia. Pero el proceso histórico es irreversible y el mundo se enrumba a una época diferente como consecuencia del desarrollo capitalista.

En lo concerniente a nuestro país, en este momento histórico, las repercusiones de la situación mundial, contribuyen a agudizar las contradicciones internas. Vivimos una crítica situación de incertidumbre política, por el nivel del conflicto social que se ha tornado violento, contra la gestión del presidente Castillo.

Era de esperarse que la oposición persistiera en su propósito de destituirlo, pero ante el fracaso de la vía parlamentaria, la oposición interna y externa ha optado por la acción callejera donde las fuerzas políticas intransigentes utilizan la violencia para forzar su renuncia al cargo. En este escenario, confluyen en simultáneo, los siguientes factores:

  1. La pésima calidad de la gestión gubernamental (Ejecutivo y Legislativo)
  2. Los intereses de grupos de poder económico, para la consolidación del andamiaje neoliberal edificado.
  3. Los efectos globales del enfrentamiento entre occidente y oriente por la hegemonía mundial (guerra Rusia – Ucrania).

El manejo de esta situación está en manos del primer factor, cuyas partes están enfrentadas. La ineptitud política y operativa del Ejecutivo, causa desaciertos permanentes. Las contraproducentes medidas de gobierno empeoran la situación, perdiendo credibilidad en la población que reacciona negativamente.

Los signos de corrupción, tráfico de influencias, nepotismo, contribuyen al descrédito del presiente Castillo. No habiendo decretado ninguna medida de beneficio popular hasta la fecha, el desengaño llega hasta sus propios electores. Los sectores populares no le deben nada y por ello, ninguno sale en su defensa. Es una administración sin apoyo popular.

A partir del gobierno de Fujimori, el neoliberalismo ha edificado una estructura al amparo de la cual, los grupos de poder económico han fortalecido sus negocios. Las concesiones a inversionistas nacionales y extranjeros en materia minera, energética, agraria, viales, comerciales, turísticas, telecomunicaciones, etc., durante 30 años de alta rentabilidad, los ha arraigado. Esto es lo que temen perder los beneficiarios del festín, y recurren a todo para alejar cualquier peligro de cambio.

Lejos de enfrentar los ataques de la oposición, el presidente Castillo se aviene a conceder posiciones. Optó por desvincularse en lo posible, de la izquierda y hasta de su propio partido, dando muestras de debilidad. Por su falta de habilidad política, comete torpezas sucesivas, que estimulan nuevos ataques de la oposición. Pese a que dio pasos en dirección contraria a la izquierda, haciendo continuismo neoliberal, su debilidad orgánica, política, moral, estimula a sus detractores.

A todo esto, se suman los problemas derivados de las sanciones anti rusas por parte de occidente, que golpean la economía nacional y el bolsillo de la población, ya maltratada por la pandemia que le quitó empleo e ingresos. Las sanciones que impiden el abastecimiento de combustibles e insumos productivos procedentes de Rusia, generan sobreprecios internacionales.

Esto, afecta más a Sudamérica por la distancia y su dependencia, teniendo que pagar mayores costos de fletes, inflación y mayores tarifas operativas. Por ejemplo, el aumento de precios del azúcar es porque en su producción, se utiliza combustibles, fertilizantes, insecticidas y otros derivados de hidrocarburos cuyos precios se han elevado internacionalmente.

Importación nacional de fertilizantes, según país de origen

Solo el rubro fertilizantes, constituye el 29% de los costos de producción de la caña de azúcar. Cerca de la tercera parte del costo total. Estos mayores costos se trasladan al consumidor y lo que en el 2019 pagamos a S/. 1.65 el kilo, actualmente cuesta alrededor de 5 soles (Más del 300% de incremento).

Si tenemos en cuenta que, el mercado interno del azúcar está bajo el dominio del grupo “Gloria” y otras cinco empresas latifundistas, es fácil darse cuenta de quienes serán los beneficiarios de la exoneración del IGV dispuesto por el Congreso. Los consumidores seguiremos pagando lo que manda el mercado a precios concertados por los seis latifundistas. Nadie nos extiende recibo de pago.

Lo mismo sucede con los otros alimentos extranjeros que han desplazado nuestros hábitos originarios de consumo y nos han condenado a la dependencia externa: Dependemos en un 88.7% de importaciones de trigo. Prácticamente todo el pan, fideos, galletas y harinas, se hacen con trigo importado. Cinco empresas importan el 77.8% (Alicorp del grupo Romero, importa el 42.3%).

Habiendo sido país originario del maíz, ahora somos altamente dependientes de las importaciones de maíz amarillo duro para crianzas industrializadas. El 70% de estas importaciones son realizadas por cuatro empresas: San Fernando S.A., Contilatin del Perú S.A., Cargill América del Perú S.R.L. e Importadora de Cereales S.A. El maíz amarillo duro es el principal insumo alimenticio de pollos y, el mayor costo del maíz se traslada al precio de carne y huevos.

Para la producción de carne y leche tenemos que importar totalmente soya en grano y triturada (Torta). Casi la totalidad del millón de toneladas, la importan ADM Andina y San Fernando S.A. Somos también grandes importadores de aceites vegetales, porque el lucro de la corrupción capitalista ha moldeado nuestros hábitos de consumo a su conveniencia, dejándonos sin soberanía alimentaria.

Entonces, el conflicto inesperado provocado por la invasión rusa a Ucrania y el contrataque occidental, ha desatado una serie de perjuicios que estamos pagando sin tener otra culpa que nuestra sumisión a EE UU.

En esta situación en que se encuentra nuestro país, la claridad política es muy importante. Por eso, llama la atención que, grupos de izquierda y el gremio de profesores al que perteneció Castillo, caigan en el juego de la oposición aunándose a sus subversivas marchas de protesta que son parte de su estrategia.

Se suele despotricar contra la derecha como la causante de todo lo malo. Vemos la paja en ojo ajeno, pero no en los nuestros. Sería bueno preguntarnos: ¿Y nosotros qué hacemos? ¿No es un asunto nuestro? No estamos fuera de la realidad nacional ni global. No se trata tampoco de apoyar ciegamente a Castillo. ¿No era que tenemos un rol histórico? Y los dirigentes ¿están prófugos? Digan algo, por favor.

Abril 09-2022

PARO EMPRESARIAL

Escribe: Milcíades Ruiz

Los políticos perversos que participan del bloqueo de alimentos contra Cuba, afectando a millones de niños inocentes, y apoyan el sabotaje económico contra Rusia que invadió Ucrania, lamentan ahora el alto precio de los alimentos y demás. ¿Qué sería, si tuviésemos que padecer las sanciones que sufre Venezuela por no someterse al amo continental? Pero aún sometidos, la carestía que hoy sufrimos, es consecuencia de las decisiones que toma nuestro amo imperialista. ¿Cómo se explica esto?

Ningún país sometido, tiene soberanía alimentaria y cualquiera que se rebele, será sancionado ejemplarmente para que nadie más se atreva. La gente protesta, pero no entiende que la globalización nos castiga, aunque las sanciones sean contra los enemigos del máximo patrón al que servimos. Es que los mecanismos de la estructura de dominación tienen un engranaje de interdependencia, que nos involucra. Ya está claro que, EE UU es el que maneja Ucrania por encima de la soberanía de este país.

Las sanciones económicas, políticas y más, ordenadas por EE UU y la UE, contra Rusia vienen ocasionando una serie de desbarajustes en la estructura comercial. Hay muchas averías en los flujos de abastecimiento, como es el caso de combustibles y los alimentos, encarecidos por los bloqueos, riesgos y prevenciones. Todo lo que funciona con hidrocarburos y derivados, tienen los costos y precios alterados, generando desajustes en todos los productos. Pero también en la comercialización, como es el caso del transporte intercontinental y terrestre.

Solo sancionan los organismos sociales que tienen la atribución de administrar justicia. Cualquier otro que no tenga esta facultad, comete arbitrariedad y, por consiguiente, carece de validez. Entonces, ¿Con qué derecho, lo hace EE UU y la Unión Europea? ¿Tienen derecho de obligar a otros países, a secundarlos? ¿No es esto, totalitarismo global? ¿No es esto, terrorismo hegemónico?

Sin embargo, este no es el enfoque de los medios periodísticos locales a través de los cuales las grandes corporaciones empresariales globalizadas de occidente, manejan la opinión pública internacional. Como quiera que no hay otra alternativa informativa, el totalitarismo mediático impacta nuestro cerebro haciéndonos pensar y actuar a conveniencia del poder que nos oprime. La opinión pública está condicionada por el bloqueo que impide ver a los verdaderos culpables de la inflación globalizada.

Con este acondicionamiento, la gente no entiende las causas del incremento de precios por efecto global. Al no conocer los mecanismos de la globalización, se estrella contra las autoridades más cercanas culpándolas de la inflación internacional. Estando la derecha, empeñada en destruir la gestión gubernamental de Pedro Castillo, la inflación es aprovechada para sus fines. Y claro, los medios parcializados con la oposición atizan el desconcierto para estimular el descontento.

Entonces, el paro con bloqueo vial, promovido por los empresarios del sector transporte podría estar en concordancia con la estrategia de la oposición, como ha sucedido en otros países, donde la CIA y la AID, han financiado las acciones desestabilizadoras. No es un paro de trabajadores, sino un paro de grandes capitalistas de las empresas de transporte de carga. Los interesados en mantener los márgenes de rentabilidad empresarial pidiendo subsidios para bajar costos no son los proletarios choferes. La mayoría de las unidades del transporte de carga son de marca Volvo de varios ejes y alta inversión.

Los beneficiarios de la eliminación del impuesto selectivo al consumo de combustibles (ISC), no serán los trabadores asalariados. Tampoco el pueblo, como lo afirma el presidente Castillo creyendo que con eso bajarán los precios. Felices los señoritos de la aristocracia y dueños de vehículos particulares que serán beneficiados gratuitamente, con la exoneración de pago del ISC. La inflación globalizada nos afecta a todos. No es justo que se privilegie ayudando solo al sector pudiente.

El negocio del transporte ha tenido un gran auge en estos últimos años, apareciendo gran número de empresas gananciosas. Pero como todo negocio, florecen cuando hay buenas condiciones y decaen en caso contrario. Esto es lo que no quieren reconocer los empresarios huelguistas y quieren ser inmunes a la crisis a costa del erario nacional, quitándole recursos que obligan a recortar presupuestos a otros fines nacionales.

Según estudios de la Corporación Andina de Fomento- CAF, sobre el sector transporte del Perú: El costo promedio del peaje ha sido inferior a la décima parte de los beneficios obtenidos por los transportistas y casi una tercera parte de los recursos de conservación vial necesarios. En la mayoría de los casos la incidencia del peaje es inferior al 10% de los beneficios obtenidos por los vehículos, siendo el valor máximo de 15,4%, que corresponde a la Ruta Lima -La Oroya.

(…) “En conclusión, se demuestra que la sociedad, a través de la Infraestructura vial, viene transfiriendo ingentes recursos a los usuarios de las carreteras, los cuales, por una equivocada política de tarifas, no retribuyen ni siquiera lo mínimo indispensable para garantizar el mantenimiento”. Esto se debió, fundamentalmente, al ingreso masivo de unidades de transportes, muchas de ellas importadas de segunda mano o siniestradas. Sólo el 30% del total de unidades de transporte de carga pertenecen a empresas formales. El resto operan eludiendo impuestos y obligaciones y con subcontratos de empleo informales”.

Dentro de este grupo se cuenta con un total de 161 empresas propietarias de una flota de 2,601 unidades vehiculares. Estas empresas brindan sus servicios principalmente desde Lima, Arequipa y Tacna como ciudades base, y cubren al menos alguno de los países del Cono Sur, como Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. Esto es lo que dice dicho organismo internacional. pero los empresarios quieren que no se les cobre peaje.

El asunto es que, el objetivo de esta movida política no es la defensa de los intereses del pueblo del llano, como se pretende hacer creer. La puntería está dirigida a traerse abajo la gestión de Castillo, a la buena o, a la mala. De modo que, los angelitos que salen a marchar, bloquear carreteras, causar destrozos, pillaje y caos, tienen ese fin político. Por eso, desconocen los acuerdos ya firmados. Los agrarios que se han sumado al paro, ni cuenta se dan que están siendo utilizados, aunque muchos de ellos son también, falsos representantes.

No es casualidad que la prensa parcializad con la oposición, esté participando de esta estrategia desestabilizadora, haciendo una cobertura espectacular del paro de las empresas de transporte y algunos columnistas llamen a salir a las calles. Azuzan el conflicto y dan manizuela a todo aquello que haga quedar mal al gobierno de Castillo. Con todo este barullo, han obligado que ministros viajen al terreno de los revoltosos y lo mismo, quien hacer con el presidente, que parece estar “con el rabo entre las piernas” (disculpen la expresión).

Al opinar de esta manera, dejo en claro que no lo hago por defender la administración de Castillo, cuyos desaciertos seguiré señalando, sino por advertir una jugada ya conocida en Latinoamérica. Puedo estar equivocado, pero al menos digo algo. Cómo quisiera que los líderes de las organizaciones de izquierda que se reunieron pomposamente el 27 del mes pasado dijeran algo al respecto.

No se puede fortalecer al movimiento popular peruano quedándose callados. Salvo que los cantos de unidad solo sea mero formalismo. Una palabra de aliento para mantener la fe, siempre es buena. ¿Ustedes qué dicen?

Marzo 04.2022