RECONSTRUCCIÓN CON JUSTICIA SOCIAL

Escribe: Milcíades Ruiz

El presente artículo analiza las condiciones de la crisis que nos agobia, y plantea propuestas para iniciar una reconstrucción equitativa con justicia social en la perspectiva de una nueva república en las nuevas condiciones mundiales. ¿Con qué criterio vamos a emprender la reconstrucción? ¿Con el de los gobernantes actuales? ¿Con el de los que vienen, en las próximas elecciones generales? ¿Con el enfoque de las instituciones empresariales? ¿Podemos cambiar el diseño de la república “bicentenaria”? De estas y otras interrogantes, tratará la siguiente nota.

Va quedando atrás el “mes de la patria”, que recuerda el fatídico momento histórico en que los dueños originarios del territorio peruano, perdieron la esperanza de recuperar su patria ancestral, el Tahuantinsuyo. Los usurpadores colonialistas se la arrebataron y suplantaron la identidad. Aun ahora, los descendientes de Juan De la Torre, uno de los 13 de la “Isla del Gallo” que acompañaron a Pizarro, como son Raúl Diez Canseco y Víctor A. García Belaunde, se disputan la candidatura presidencial para el 2021.

La pandemia no permite todavía atender debidamente el desastre de la economía mundial y nacional. El crecimiento global se proyecta en –4.9%, Latinoamérica -9,4% y Perú -14%. Los negocios están arruinados porque la pandemia ha roto todas las conexiones del engranaje del sistema por las que circula el dinero. Se estima un nivel de pérdidas en más de 12 billones, gran endeudamiento general y dramática caída de ingresos. Ya en el mes de abril se pudo ver con claridad las tendencias de los dos rumbos opuestos que se muestran en los siguientes gráficos: Desarrollo de la pandemia y pérdida del empleo, pero el descalabro es en todas las actividades humanas. Esta situación ha empeorado a la fecha.

Se ha dicho hasta la saciedad, que después de la pandemia, el mundo ya no será el mismo, dando por hecho, un cambio que transformará nuestra vivencia en el planeta. Esto significaría un proceso de reconstrucción del sistema vigente. ¿Qué tanto de cierto hay es esta aseveración?

Hay muchos aspectos a considerar y la factibilidad de las posibilidades tienen muchas implicancias, por la confrontación de intereses en pugna, y la envergadura del cambio aspirado en lo que pueda ser posible o, no, desde el nivel local hasta el global. ¿Cómo afrontar esta tarea? Las respuestas difieren, porque no todos sufren la crisis por igual, ni todos piensan igual sobre lo que se debe hacer.

Los grandes empresarios tienen una visión del problema y los neoliberales solo ven cifras de rentabilidad, competitividad, mercado, flujos financieros, sin importar el sufrimiento humano, pues para ellos, solo cuenta el costo beneficio privado y nada más. Por eso, las soluciones que propugnan las diversas clases sociales tienen el sesgo de sus propios intereses. Entonces, lo que es bueno para las instituciones empresariales podría no serlo para las instituciones populares.

El ¿Qué hacer? depende de quien lo diga. Si pensamos solamente en nuestro caso particular, nuestra perspectiva será según nuestra conveniencia. Si lo hacemos pensando solamente en nuestro grupo político o clase social, será otra la perspectiva. Pero si pensamos como país, la dimensión de nuestra perspectiva adquiere otras connotaciones. Cada percepción ideológica conduce a plantear soluciones en correspondencia con ella.

Pero por encima de todo, hay intereses de peso internacional que ven el mundo como su dominio, desdeñando lo que aspiren las sociedades dominadas. Son solo unos pocos países dominantes (G7), los que decidirán qué hacer con nosotros, en esta crisis global. Ellos tienen el manejo financiero, militar, tecnológico y político de los principales ductos de la economía mundial. Los pequeños ductos económicos “no tienen vela en este entierro”. A estos, solo les queda acoplarse a lo que decidan los dueños de los grandes ductos.

Pero entonces, ¿de qué sirve devanarnos los sesos, haciendo propuestas sobre lo que hay que hacer, si no son tomadas en cuenta por quienes deciden? La historia nos dice que las ideas, pueden adquirir relevancia en un momento dado y cambiar el rumbo social, si es que guardan concordancia con las condiciones imperantes para su factibilidad. Así sucedió con las doctrinas que cambiaron el sistema monárquico por la república burguesa, la independización de los virreinatos y los sucesivos cambios de constitución republicana.

Es verdad que, en el actual sistema, el ¿Qué hacer? no lo deciden los que más sufren que son mayoría sino, los que menos padecen, que son minoría. Todos los gobernantes dicen defender los intereses del país, pero este, ha sido acondicionado en favor de las minorías dominantes. Por consiguiente, todo el manejo de la crisis nacional, tiene ese sello. Detrás de cada solución política están los intereses minoritarios. Es así como nos gobiernan.

Pero algo tenemos que hacer para revertir esta injusticia. Por lo menos aportar ideas y propuestas factibles. “El que calla, otorga” dice el refrán popular, y si las minorías someten a las mayorías, es porque estas, lo permiten. Si nos someten por el poder del dinero, hay que encontrar la forma de contrarrestar esta maldad, con el poder popular que anule las inequidades. Solo así, podremos cambiar este sistema de dominación social reemplazándolo por uno distinto, que nos libere de la opresión del dinero.

Estamos como al inicio de la república. Los colonialistas posesionados del poder fueron los que decidieron por los dueños originarios del territorio nacional que eran mayoría. Decían que lo hacían por ellos. “Vosotros indios, sois el primer objeto de nuestros cuidados. Nos acordamos de lo que habéis padecido, y trabajamos por haceros felices en el día. Vais a ser nobles, instruidos, propietarios, y representareis entre los hombres todo lo que es debido a vuestras virtudes” (Proclama del I congreso constituyente).

Era mentira. Los usurpadores construyeron la república a su conveniencia. Esta visión de los gobernantes no ha cambiado, porque el dominio colonial solo ha cambiado de dominadores, en nuestra república “bicentenaria”. Siempre nos dicen que es por nuestro bien. Como ahora, que se justifica el manejo empírico de la pandemia y la crisis, anunciando “fases” desfasadas, mesetas que suben, “Reactiva Perú” que favorece a empresas delincuenciales, “Arranca Perú” para los “arrancados”, y otras lisonjas, diciendo que lo hacen por el “interés nacional”. ¿?

El pequeño grupo gubernamental que no representa a nadie, decide con decretos de urgencia absolutista, sin planificación ni estrategia, programas sueltos de reactivación económica, destinando fondos indiscriminadamente, sin prioridades ni selectividad. Entre las empresas beneficiarias de “Reactiva Perú” figuran aquellas que han robado al país, y otras intervenidas por la fiscalía por tala ilegal, que deforestan la Amazonía, debilitando nuestra protección ante el cambio climático y las epidemias que genera. ¿Ese es el interés nacional?

¿Con qué criterio entonces, deberíamos emprender la reconstrucción? ¿Con el de los gobernantes actuales? ¿Con el de los que vienen, en las próximas elecciones generales? ¿Con el enfoque de las instituciones empresariales? ¿Es factible una reconstrucción que responda a las aspiraciones populares? ¿Es justo que todo el peso de la crisis recaiga sobre los más desprotegidos? ¿Vamos a dejar que esta injusticia impere sin hacer nada? ¿Podremos cambiar el rumbo del país?

Estando próximas las elecciones generales ya convocadas, no sabemos lo que nos espera, sobre lo que hará la cúpula gobernante, sobre lo que dejaremos que hagan con nosotros, y lo que hagamos o no, en este momento histórico. Hay asuntos que están a nuestro alcance resolver, pero no, sobre los cuales no tenemos poder de decisión. He allí el problema. Si no tenemos participación en las decisiones, estamos perdidos. Solo nos queda forzar decisiones favorables con ideas y acciones, actuando juntos a la vez. Si no lo hacemos, no habrá cambio.

Nos saldrán al encuentro con “Acuerdo Nacional” “Nuevo pacto social”, “Nueva convivencia”. “Pacto Perú”, reuniones con los partidos políticos y otros caramelos. De los consultados, ¿cuántos son de izquierda? Esa fue la trampa que tendieron a los agricultores del valle de Tambo en huelga contra el proyecto minero “Tía María”. No podían negarse al diálogo. Pero en esa mesa, había una veintena de representantes del gobierno y de la empresa minera; contra una sola representación popular. Estaban en total desventaja. No cayeron en la trampa e hicieron prevalecer su causa.

Eso puede suceder ahora haciendo que las minorías sean mayoría y viceversa. Hace 18 años que lo vienen haciendo con el “Acuerdo Nacional”, organismo del gobierno al que son convocados incluso los gremios sindicales en minoría, que son utilizados para aparentar un consenso, que resulta estéril. Los acuerdos no se traducen en disposiciones legales de ejecución inmediata. Este camino ha sido falso.

Las minorías mandan sobre las mayorías por diferencia de poder. La influencia de aquellas sobre el gobierno, es efectiva porque su organización institucionalizada tiene el peso político que les permite eficacia en la defensa de sus intereses. Su fortaleza organizativa les otorga mayor poder de negociación. Comparen las instituciones que poseen las minorías, con las instituciones populares en número y poder, político, sector por sector.

Comprobarán que, del lado popular, no hay instituciones con capacidad de presión política equiparable a la CONFIEP, Cámaras de Comercio, Sociedad de Industrias, Sociedad de Minería y petróleo, Asociación de Exportadores, Cámara Peruana de la Construcción, etc. No podemos seguir dando la batalla con gremios populares minusválidos. Tenemos que fortalecer nuestras filas. Es verdad que el dinero es la fortaleza de las minorías. Pero en diversas oportunidades se ha demostrado que tenemos nuestras fortalezas en la geografía, unión, ideales, valentía. En eso no nos ganan.

Con esas fortalezas hemos hecho huir del gobierno a los cabecillas de la dictadura fujimontesinista, protegidos por las fuerzas armadas y policiales. La masa de jóvenes, hicieron retroceder y derogar la ley laboral que los perjudicaba (pulpines), y los agricultores del valle de Tambo (como los campesinos de Cajamarca) hicieron retroceder con su firmeza a la alianza depredadora gobierno/transnacional minera. Cuando el pueblo se propone, hace prevalecer su fuerza. Pero esta, se desvanece por falta de fortaleza institucionalizada.

Los logros de estos hechos históricos no fueron obtenidos por consenso con nuestros enemigos, ni por acuerdo nacional político, sino, por movilización popular que fue ganando terreno hasta tener capacidad de imponer condiciones. No es lo mismo negociar en frío que negociar actuando y poniendo al adversario en condiciones de aceptar bajo presión. Podemos colegir entonces que, si queremos participar en las decisiones sobre la reconstrucción nacional con justicia, tenemos que adquirir esa capacidad de negociación.

Va entonces mi primera propuesta: Organización popular. No me refiero a una organización de corte ideológico, sino en función a los intereses económicos concretos, de los sectores productivos y de servicios, que funcionen como gremios sindicales y no sindicales, para defenderse, en estos momentos de emergencia. La crisis ha arrojado a la calle a millones de víctimas del desempleo. Vendedores ambulantes surgen por todos lados como sangrado social, pero lejos de recibir ayuda son reprimidos por las autoridades, que disfrutan altos sueldos.

No se comprende el valor estratégico de este sector en la reconstrucción económica. Todos ellos comparten la misma desgracia, no porque la buscaron, sino porque fueron decantados por la crisis. Ellos necesitan organizarse como fuerza social para tener capacidad de negociación en la solución de su problemática. Pero este caso, es solo un ejemplo de lo que se tiene que hacer en todos los sectores populares afectados: campesinos por línea de producción, albañiles, transportistas, trabajadores de servicios, etc.

No hay conquistas sociales sin lucha. Así como se consiguió la jornada de las ocho horas, el derecho sindical, vacaciones, seguro social, jubilación, podremos conseguir el pleno empleo y la reconstrucción con justicia social. Es momento de prepararnos para la acción. Construir institucionalidad sostenible con poder de negociación.

No olvidemos que, tenemos una experiencia abandonada que, en otros tiempos dieron resultados. Me refiero a las asambleas populares y frentes de defensa de intereses populares. En esta perspectiva, también hay otras alternativas legales, que pueden tomar cuerpo desde los cabildos distritales, donde es más fácil forzar la participación en las decisiones. Si se logra que los cabildos distritales tengan predominancia en el gobierno local, con participación popular en las decisiones, entonces habrá cambio local, con equidad, transparencia y justicia.

Esa es la ruta a seguir desde el nivel local hasta el nacional. Al no haber confianza en la capacidad de los gobernantes para conducir la reconstrucción, tenemos que asumir una actitud de lucha que garantice una reconstrucción con justicia, con equidad, eficiencia y sensatez. Participación del pueblo en las decisiones es un objetivo que deberíamos proponernos, pero organizadamente, no con improvisaciones. Este es un prerrequisito para una reconstrucción con equidad.

En cuanto al manejo de la crisis económica lo que propongo para la emergencia es, la inmediata declaración de austeridad estatal, para reducir el gasto hasta lo indispensable y reorientar los saldos en función de la estrategia nacional de reconstrucción con justicia. Ello significa una reformulación del presupuesto nacional ajustando las partidas por emergencia. Pero también la reestructuración del aparato burocrático, fusionando ministerios que duplican y triplican funciones.

Hemos visto los abusos de las empresas de servicio público facturando servicios que no han proveído. Estando en estado de crisis corresponde declarar en emergencia los servicios básicos, a fin de reducir costos al mínimo y bajar precios de mercado aplicando tarifas diferenciadas que compensen las desigualdades de capacidad de pago.

La otra propuesta urgente es la reestructuración del régimen tributario equitativo, incluyendo la entidad administradora SUNAT. Estamos en una situación de emergencia nacional que amerita la eliminación de privilegios, malas prácticas contables, favoritismos y otros vicios tributarios. En el plano alimentario es urgente el apoyo de las tropas de la marina en la recolección de alimentos disponibles en nuestro mar para apoyar las iniciativas populares de olla común. El ejército está colaborando y la marina debería comprometerse más en lo suyo.

Pero junto con las propuestas de medidas de emergencia, es necesario proponer un plan nacional de reconstrucción con justicia en el corto, mediano y largo plazos. Es inconcebible reconstruir sin objetivos ni metas, sin plan, ni estrategia. Una estrategia de manejo diferenciado y compensaciones, nos permitirá equilibrar desigualdades y desventajas: Mejorar lo débil con lo que se pueda balancear de lo fuerte.

Muchas fortunas se erigen a costa de la desgracia de los demás, y si la pandemia hace millonarios a quienes se aprovechan de la necesidad, corresponde aplicar la norma de la compensación de equidad. Esta misma norma debería aplicarse a los gastos de la próxima campaña electoral para evitar la desigualdad de condiciones, las retribuciones políticas por apoyo financiero externo, el fraude y otras maniobras electoreras delincuenciales. Hay pues infinitas fórmulas de manejo creativo de una crisis.

Hay que examinar lo que tenemos y ver con lo que podemos contar. Por ejemplo, tenemos una inmensidad de alimentos en los recursos naturales de nuestro mar que son mal utilizados llevándolos al extranjero. Entonces, por emergencia, deberíamos limitar la exportación de productos hidrobiológicos para poder combatir el hambre y la desnutrición de los peruanos más necesitados. Es paradójico que pasemos hambre con ollas comunes de bajo valor alimenticio, teniendo tanta riqueza proteica marina que se va fuera del país para alimentar cerdos.

Esta política de estado, debe regir para todos los alimentos de exportación, mediante cuotas establecidas priorizando el consumo interno de emergencia. Si no lo hace el gobierno, tendremos que movilizarnos y luchar, hasta lograrlo. No puede ser que estando en crisis alimentaria, las transnacionales que exportan nuestros productos alimenticios como negocio lucrativo, se enriquezcan a costa del hambre del pueblo.

Tampoco deberíamos dejar que todo lo resuelva el gobierno, esperando bonos con los brazos cruzados. A nosotros también corresponde tomar iniciativas apelando a nuestra creatividad. El “taxicholo”, fue una creatividad popular surgida de la crisis de la década de 1980. La agricultura urbana propiciada por las municipalidades provechando toda área disponible puede ser una alternativa de auxilio a las ollas comunes, en zonas periféricas de grandes urbes. Pero también tenemos que ser creativos en nuestras modalidades de lucha, haciendo uso de la tecnología digital.

Obviamente si no queremos volver a la normalidad pre pandemia, sino construir un futuro diferente, no hay razón para continuar con la vigente constitución y hay que luchar para que se corrijan los puntos negativos. La banca de fomento, eliminada por el neoliberalismo de Fujimori, es necesario restablecerla como instrumento estratégico de desarrollo. Esta palanca financiera podría ser la clave para una rápida recuperación económica.

En la perspectiva de edificar una nueva república, una de las propuestas básicas es la renovación del Estado, concebido este como aparato administrativo de gobierno, ajustado a los objetivos de la reconstrucción, para que funcione con eficiencia mística. Actualmente, nadie sabe para qué trabaja ni tiene idea hacia dónde vamos. Necesitamos un aparato estatal de alto rendimiento en dinamizar los emprendimientos y la productividad social. El diseño de una nueva república implica un nuevo diseño de organización social y económica, eliminando los mecanismos negativos al desarrollo.

La vigente división política del territorio, es heredada de la colonia y, deformada en la república por intereses políticos. Los corregimientos pasaron a ser intendencias, la república solo les cambió de nombre llamándolos departamentos y luego regiones. Es incoherente tener un solo sistema administrativo, para realidades diferentes de costa. sierra y selva. Los gobernantes que deciden no entienden lo que es vivir en la selva. Deciden sobre lo que les es ajeno. Los legisladores deciden sobre lo que no conocen.

El río Santa tiene una orilla para cada región limítrofe, mitad de río para cada una, partiendo en dos todo un valle integrado en todos los aspectos. El departamento de Lima tiene tres regiones en una, y hay valles que pertenecen a tres regiones siendo una sola unidad socioeconómica. Esto es aberrante. Nadie mejor que su propia población para decidir sobre sus recursos naturales y proyectar su desarrollo con sus propios medios, sin estar sujetos a autoridades extrañas. La burocracia advenediza no entiende la idiosincrasia local ni habla la lengua aborigen de su jurisdicción.

Una nueva administración confederada sobre la base de valles y zonas integradas, que establecen sus propias normas jurisdiccionales incluyendo las electorales significa cambiar la actual división política que se arrastra desde el virreinato. El gobierno de valles autónomos es una opción más equitativa de una real descentralización, tratando en directo las condiciones con la inversión extranjera, en nueva democracia y no, como el actual sistema electoral que, por artimaña, determina autoridades desconocidas por la población.

Una nueva república debería tener un nuevo ordenamiento territorial. Miles de distritos y provincias han sido creados solo por maquinaciones políticas cuyas burocracias son carga presupuestal, focos de corrupción e ineptitud. La nueva república no debería seguir con una división política de administración geográfica irracional. Pero esta propuesta que requiere mayor explicación de sus fundamentos, es solo una de las muchas que podemos aportar para un plan de reconstrucción para el corto, mediano y largo plazos.

En este momento, lo más urgente es reacondicionar nuestra economía a las necesidades de la población para salir de la crisis. No tiene sentido garantizar créditos a empresas que tienen rota la conexión económica y que todavía no está restablecida. Con Reactiva Perú, los bancos colocan todo lo que pueden a sus prestatarios porque están garantizados por el Estado. Si no cumplen, lo pagaremos nosotros. Aun restableciendo todas las conexiones averiadas por la pandemia, no hay posibilidades de que los negocios recuperen su plenitud, a corto plazo.

La totalidad mundial está en estado calamitoso y en proceso lento de rehabilitación. En estas condiciones, hacer cambios no es fácil. Todo dependerá de nuestra habilidad para adecuarnos al proceso con el mejor rendimiento posible. Todavía no sabemos cómo manejarán la crisis, los países que gravitan en nuestra economía.

Mientras tanto, tenemos que manejar lo nuestro, con la mayor eficiencia social y económica. Pero esto, es solo un deseo. Lo real es que nuestro sistema, impide la unidad nacional en torno a objetivos comunes. Peor ahora que hay manifiesta ineptitud en los órganos de gobierno, que por otro lado ya se están yendo y no tienen mayor interés que, en completar su periodo. Debido al sistema electoral vigente, tampoco hay garantías de la idoneidad de los órganos de gobierno entrantes.

Entonces, aunque necesitamos un comando unificado para la conducción de la reconstrucción con justicia, que trascienda más allá de las actuales circunstancias políticas, estas propuestas se las lleva el viento. Lo ideal sería tener un comando con representatividad equitativa de todos los sectores, incluyendo la fuerzas armadas y policiales, en proporción al porcentaje laboral de cada cual. Pero claro, soñar no cuesta nada.

Realistamente, si no tenemos participación en las decisiones, no nos queda otra alternativa que la presión, para forzarlas a la equidad. Y esta es una propuesta para nuestras filas. Hagamos uso de todos los medios disponibles: redes sociales, prensa digital, comunicados, pronunciamientos firmados, movilizaciones, medidas de fuerza y todo aquello que eleve nuestra capacidad de negociación. Movilización sin tregua. Pero hagámoslo responsablemente, cubriendo nuestros puntos débiles y potenciando nuestras fortalezas.

De lo que se trata ahora es de movilizar el circulante económico donde ha desaparecido, como lo hacemos con la trasfusión sanguínea. Los tejidos a los que no llegue la liquidez fenecerán y eso hay que evitar. Todos tenemos derecho a la vida, sin discriminación alguna. Al igual que en una sequía, todos buscan el agua para sobrevivir y no se la podemos negar a nadie. Hay que compartir los abrevaderos y siempre que se pueda, llevar el agua a los que se mueren de sed. La equidad es un contrapeso a las desigualdades.

Economía es movimiento. Cuanto más vueltas da el circulante, entonces la economía crecerá con mayor rapidez. El motor de esta circulación es el comercio. La velocidad con que circule depende de la liquidez. El sistema capitalista que nos rige, gira en torno a la demanda y oferta. Dicho de otro modo, es el mercado el que determina la circulación. El mercado pequeño no tiene capacidad de movilización como si lo tienen los mercados grandes superpoblados y es allí, a lo que hay que apuntar. A los grandes motores.

El mercado pequeño no genera empleo como lo hace un mercado grande. Pero en las actuales condiciones los mercados grandes han bajado de ritmo generando desempleo. Lo que menos han bajado de nivel, son los mercados de primera necesidad. Esto ya nos va dando idea de las primeras consideraciones a tener en cuenta en un plan de reconstrucción. ¿Por dónde empezar? ¿Cómo proceder? Esto es ya materia de la estrategia a seguir para conseguir los objetivos del plan y eso, nos llevaría más allá que este simple artículo. Disculpen si no he sido claro.

Agosto 2020

ILUSIÓN CONSTITUCIONAL

Escribe: Milcíades Ruiz

La pandemia sin fin, nos ha cortado la programación de planes y nos ha desvinculado mucho más entre nosotros y con el pueblo, al cual nos debemos. Todos estamos muy preocupados día y noche, por los peligros de la salud y por la grave situación económica que nos ha tocado vivir. En todas partes, no se habla de otra cosa, sobrecargando nuestra mente y animosidad. Esta nota pretende sacarlos de esa tensión, aunque sea por un momento, abordando un tema pendiente.

Desde antes de la pandemia, la izquierda ha venido planteando la necesidad de cambiar la constitución vigente, sin especificar detalles ni presentar un proyecto sustitutorio. En nuestras filas, hay unanimidad en cuanto a que la constitución vigente es espuria y producto de una sucia maniobra gubernamental de la década de 1990, para gobernar sin estorbos democráticos. Sin embargo, creo que hace falta crear condiciones apropiadas para lograr el cambio en mención.

Siempre es bueno meditar una consigna para no lanzarnos a una piscina sin agua. Toda gestión se juzga por sus resultados. La anterior representación parlamentaria de la izquierda, apoyó a Vizcarra en su afán de enfrentamiento con el Parlamento, a tal punto de auto eliminarse políticamente con la disolución de este. La coyuntura nubló los principios y el remedio resultó peor que la enfermedad. El resultado de esta gestión es un engendro indeseable y nuestro saldo político es negativo.

Se ha lanzado la consigna de una nueva constitución como piedra angular, de la que depende la solución a nuestras desdichas. Sin duda será punto obligado en la próxima campaña electoral. Si bien, esta consigna es obvia en los círculos esclarecidos, pudiera ser que no haya resonancia en la conciencia ciudadana a tal punto que la haga suya. Esta debilidad será aprovechada por los adversarios con su mayor capacidad de audición.

Históricamente, el cambio de constitución siempre ha sido propiciado por quienes detentan el poder, a fin de establecer las reglas que faciliten el gobierno de su conveniencia. Salvo condiciones de abrumadora violencia popular, que lo imponga contra la voluntad de los gobernantes. Aun así, se abre una pugna de intereses al momento de las definiciones en el texto de la nueva constitución. La fuerza política predominante es finalmente la que le da forma final.

Podemos revisar la historia, incluyendo la de países socialistas, para comprobar esta lógica. Esto ya nos dice de la opción que tenemos al propugnar este desafío, en las condiciones en que nos encontramos dentro de la correlación de fuerzas. De convocarse a una asamblea constituyente, con el actual régimen eleccionario fraudulento, no tendríamos la supremacía suficiente para lograr una Carta Magna, acorde con nuestros deseos ideológicos.

Ya hemos pasado por esta experiencia en la asamblea constituyente de 1978, obteniendo 32 de los cien constituyentes, en varias bancadas separadas. En el lado opuesto estaban 37 del PAP, 25 del PPC y 6 de partidos menores. Lógicamente no pudimos hacer prevalecer nuestras concepciones doctrinarias y peor aún, con profundas discrepancias internas y enfrentamientos públicos por línea política.

Toda constitución es una envoltura doctrinaria traducida jurídicamente para establecer los principios fundamentales que rigen una sociedad en particular. Define su marco ideológico, organización y funcionamiento. Sus principios doctrinarios prevalecen sobre cualquier aplicación jurídica a las actividades de la población en los diversos aspectos. Estas disposiciones secundarias, solo tiene validez, si concuerdan con la naturaleza doctrinaria de la constitución.

Los principios doctrinarios priman a la hora de definir los derechos ciudadanos, el régimen político, económico, administrativo, relaciones con otros países y demás aspectos de la vivencia de una sociedad. Es lo que constituye el “Estado de Derecho”. La república fue fundada por una asamblea constituyente en la que gran parte de los diputados eran sacerdotes colonialistas, incluyendo su presidente. De allí el texto:

“ARTICULO 8º.- La religión de la República es la Católica, Apostólica, Romana con exclusión del ejercicio de cualquier otra. ARTICULO 9º.- Es un deber de la Nación protegerla constantemente, por todos los medios conformes al espíritu del Evangelio, y de cualquier habitante del Estado respetarla inviolablemente”. ARTICULO 31º.- La elección de Diputados se hará por medio de Colegios Electorales de parroquia,… ARTICULO 52º.- Todo Diputado antes de instalarse el Congreso para ejercer su cargo prestará juramento en la forma siguiente: – Juráis a Dios defender la Religión Católica, Apostólica, Romana, sin admitir el ejercicio de otra alguna en la República? – Sí, Juro”. Etc. etc.

Este era el liberalismo criollo, influenciado por el liberalismo español, que no permitía la libertad religiosa, ni la libertad de esclavos, ni la de los vasallos nativos cautivos. El presidente de esa constituyente Javier de Luna Pizarro fue más tarde Arzobispo de Lima y el secretario Francisco J, Mariátegui, vocal de la Corte Suprema, mientras los demás constituyentes pasaron a ocupar los más altos cargos de la república.

Es así como, la doctrina determina la naturaleza de una constitución, sentando las bases de la conducta social, la economía nacional y toda la estructura del ordenamiento social, queda sujeta a esa concepción. Así, una doctrina pluri étnica nos conduciría a cambiar el modelo estatal republicano y dar cabida a las múltiples nacionalidades originarias y no originarias, una doctrina que propugne una democracia económica nos obligaría a una distribución equilibrada de la rentabilidad social.

Si la base doctrinaria de la nueva constitución fuese el bien común, entonces, todos los aspectos de la vida nacional tendrán que respetar este principio, no siendo admisible el individualismo que no redunde en beneficio colectivo, sin dejar de reconocer y gratificar el liderazgo individual en toda rama del conocimiento y la práctica. Este era el principio rector de las sociedades andinas prehispánicas, porque eran autárquicas. Pero esta no es la situación actual*.

Bajo el influjo doctrinario del neoliberalismo es que se maquinó la constitución vigente. La Carta Magna es pues, una envoltura jurídica nacional acondicionada doctrinariamente, pero sobre ella, hay una envoltura doctrinaria de dominación global. Este es el contexto en el que ubicamos nuestra lucha por la liberación nacional y una nueva constitución tiene que ser realista para permitir un desarrollo nacional soberano a pesar de las condiciones adversas.

Entonces, cuando lanzamos la consigna de nueva constitución, tenemos que tener muy claro el terreno que pisamos y trazar la estrategia apropiada. Si no estamos en condiciones de cambiar la constitución sobre la base de nuestra doctrina, la única posibilidad que tenemos para lograr cambios constitucionales puntuales, es con la presión popular de magnitud apropiada. Pero para eso, se necesita un gran trabajo de campo, con organización y divulgación ideológica.

Si puntualizamos la consigna “nueva constitución con un régimen de economía social de mercado equitativo”, estaríamos siendo más expresivos. Y si propugnamos el “pluralismo empresarial equilibrado” estaríamos sentando jurisprudencia para enrumbar el desarrollo nacional dando apoyo compensado a las modalidades de mayor cobertura social. (cooperativas, empresas asociativas populares, comunitarias).

Esta forma de puntualizar cambios para una nueva constitución, podría tocar aspectos más sensibles de necesidad popular, ganando simpatías para una presión efectiva. Una consigna que generaliza, sin especificar, podría ser indicativo de pobreza doctrinaria. Es importante distinguir, en todo momento, entre lo deseable y lo factible para no pisar en falso. Tenemos que hacer el esfuerzo de formular nuestra alternativa en términos coherentes.

Las batallas se ganan con inteligencia, compensando nuestras debilidades con habilidades y eludiendo las trampas del adversario, hasta adquirir la consolidación sostenible que nos proteja de nuestros depredadores. Muchos seres minúsculos de la naturaleza, sobreviven mimetizándose. No se trata de desafiar al enemigo, asumiendo poses de soberbia revolucionaria, con provocaciones que nos exponen al peligro. Es el pueblo el que sufre las consecuencias de nuestra intolerancia infundada.

Por eso es importante que nuestras convicciones tengan solidez doctrinaria para no caer en desviaciones y en esto, tenemos que trabajar mucho para mejorar nuestro desempeño político. Si la consigna es por una nueva constitución, tenemos que sustentarla planteando nuestra alternativa. No solamente entre los ilustrados sino fundamentalmente entre la gente del llano, de cuyo apoyo dependerá su factibilidad. Salvo mejor parecer.

Julio 2020

*El desarrollo del Tahuantinsuyo no dependía de otros estados y todo lo que el Inca ganaba con sus conquistas no era para su beneficio personal, sino comunitario. Muchos pueblos se incorporaban sin oponer resistencia porque el incanato mejoraba su sistema de vida, manteniendo los curacas, el autogobierno de su jurisdicción.

HEGEMONÍA QUE SE AGOTA

Escribe: Milcíades Ruiz

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Es terrible lo que se viene en el siglo XXI. Los indicios son preocupantes. No solo por el deterioro del planeta sino también por el cambio de hegemonía mundial. Pasar de la hegemonía norteamericana a la hegemonía china, nos pone los pelos de punta. La balanza se está inclinando hacia el otro lado del planeta. El eje del mal se está trasladando a Asia. El dominio del mundo por un imperio o por otro, no es bueno para nuestra descendencia.

Un vistazo al 15 de julio del reporte de la CEPAL, nos muestra la inclinación de la balanza geopolítica en los últimos tres años, agravado ahora por la pandemia. El PBI de EE UU viene cayendo hasta -6,5% bajo cero de crecimiento, mientras Asia oriental y especialmente China están por encima de cero con diferencia de crecimiento en 7,5 de ventaja.

Todos los imperios caen, tarde o temprano por la evolución de la humanidad. Pasó con el imperio romano que parecía indestructible, pasó con el imperio español donde nunca se ocultaba el sol. Pero todo en el universo tiene un ciclo de vida porque todo cambia, todo se acaba. EE UU surgió enarbolando las banderas de la libertad. Ha traficado con ella hasta que esta se ha vuelto contra él. Hoy es su enemiga.

La libre determinación de los pueblos, libertad de comercio, libertad de empresa, libre competencia, libertad de prensa, libertad de opinión, van quedando sepultadas bajo su influencia. Hoy recurre al proteccionismo, mientras China le refriega sus dichos de libertades. Los “derechos del hombre” que le sirvió como doctrina de independencia colonial, hoy los desdice, cuando vemos a policías blancos, reprimir criminalmente a sus compatriotas negros, como si no tuvieran derechos.

EE UU financió y desactivó la Unión Soviética, para capturar el mercado del bloque socialista, eliminando su peor enemigo. La perestroika la replicó en China que se allanó al capitalismo. No pensó, que estaba cavando su sepultura. El engendro se volvió contra su creador, como en las películas de terror. Hoy de defiende del monstruo, le pone barreras y no puede eliminarlo. Le está quitando terreno con sus mismas armas. “Cría cuervos y te sacarán los ojos” es la sentencia.

El mercado globalizado no es infinito. Tiene límites y limitaciones. Ya no hay sitio para todos los depredadores. No se puede ampliar más el mercado mundial. Se agudiza la pugna por el dominio y la ley del más fuerte se impone, quedando fuera los que no son competitivos. EE UU nunca pensó que le aplicaría la regla que impuso cuando tenía todo a su favor. Ahora sufre el refrán: “No hagas con otro, lo que no quieres que hagan contigo”. China se metió a su misma casa aduciendo libre competencia.

Cuando EE UU dominaba el mercado mundial, creció y creció libremente sin contratiempos. Podía organizar el mundo a su conveniencia. Montaba bases militares donde quisiese, financiaba entidades anticomunistas y organismos de fachada. Subió su nivel de vida que atrajo la migración por desigualdad. Pero ese alto nivel, se ha tornado contraproducente para sus negocios. Los altos los costos de mano de obra, servicios, insumos, etc. impiden competir en el mercado internacional.

Ante esta situación, las inversiones se vieron obligadas a migrar a los países que ofrecían menores costos y ventajas tributarias, para poder ser competitivos. Trump les ha rebajado los impuestos para que regresen, pero no es tan fácil desarraigarse de un centro de operaciones que ofrece ventajas comparativas. China les dice: Quédense, les doy otras facilidades. El maldito coronavirus vino a empeorar la situación, Un motivo más para odiar a China.

Me pongo en el papel de Trump: “No queda otra. Lo que no se puede a la buena hay que hacerlo a la mala. Lo hicimos con Irak, pretextando que tenía armas biológicas. Lo intentamos con Siria hasta que los rusos se interpusieron. Maldita sea. Esa inmensa empresa Huawey se mete por todos lados y engancha con suministros a nuestras empresas. Tenemos que sacarla, como sea”.

Pero Huawey se ha metido en Europa y ha enganchado a nuestros aliados con sus 5G. Eso no puede ser. No podremos acusarlo de usar armas biológicas, hay que buscar otros pretextos. Tenemos que asustar a los aliados diciendo que es una amenaza para la seguridad nacional. Nos están espiando. El espionaje electrónico está creciendo y en esto también nos están ganado los chinos. Tenemos que hacer algo para detenerlos. El coronavirus es chino, derechos humanos para Hong Kong”.

Pero ya es tarde y no hay recursos para una guerra tradicional. Según el Dpto del Tesoro de EE UU, en junio pasado la deuda sobrepasó los 26 billones de dólares y seguirá creciendo el déficit hasta llegar a un tope explosivo, cuando ya no queden garantías. Los ajusten ahorrativos van desde la retirada de compromisos internacionales hasta la disminución de tropas en el extranjero. “Estados Unidos Primero”, pero en deuda pública mundial.

La tecnología se está convirtiendo en un arma potente de dominación y de guerra política. Desviste los secretos estratégicos y se adelanta a los planes. La guerra ahora la ganará el que tenga mayor y mejor tecnología. En esto China y Rusia están por encima y no hay ya forma de detenerlos. El futuro depende del dominio desde el espacio sideral, pero otra vez, hace falta presupuesto.

 China destruyó su consigna. “América para los americanos” y cambió los términos: “Asia para los asiáticos. Europa también. América Latina ya lo tenemos”. Fueron inútiles los castigos arancelarios a los productos chinos. China ya está posesionada del mercado tecnológico europeo, cuya industria depende en mucho, de suministros chinos para bajar costos. De los 91 contratos comerciales sobre 5G que Huawei tiene en el mundo, más de la mitad de ellos son con Europa.

Aunque Inglaterra trata de zafarse de la tecnología china del 5G, quizá no podrá porque después vendrán otras novedades de última generación y si no se nivelan perderán competitividad, que es el inicio de la decadencia imperial en el siglo XXI. Nokia y Ericsson, los únicos otros dos proveedores a escala de equipos de red de acceso de radio 5G que pueden reemplazar a Huawey, tienen costos y precios elevados, con menos capacidad tecnológica.

En el Perú, ya China se ha posesionado de recursos estratégicos y tiene más del 30% de la inversión extranjera. Vivimos de esta. No tenemos economía diversificada. Hay que prepararse para lo que se viene en el futuro. ¿No les parece?

Julio, 2020

REACTIVACIÓN FUERA DE FOCO

Escribe: Milcíades Ruiz

Mientras el BCR en su quinta subasta asignaba S/: 2,651 millones a una tasa promedio de 1.83% en el marco del programa Reactiva Perú, para reposición de capital de trabajo, garantizado por el estado en un 98 y 95% desde micro hasta medianas empresas; por otro lado el gobierno anunciaba la creación de un Fondo de Apoyo Empresarial “FAE-Agro”, a una tasa de 5 a 6%, para agricultores pobres de menos de 5 hectáreas (que no son empresarios) con la finalidad de financiar la campaña agrícola 2020/2021.

El ministro de Agricultura, Jorge Montenegro, detalló que el FAE-Agro cuenta con un fondo de S/ 2,000 millones (3,3% de ReactivaPerú) con el que se busca darle una “inyección de capital” a los pequeños agricultores, enfocado en aquellos que cuentan con menos de 5 hectáreas. “Este FAE-Agro va a permitir atender entre 270,000 a 300,000 agricultores productores en el país”, especificó. (Esta cifra corresponde solo a caficultores). (2 mil millones a 15 mil solo alcanza para 130 mil productores) (los minifundistas con unidades menores 5 hectáreas son 2 millones aproximadamente).

Montenegro explicó que existirán dos modalidades o segmentos de atención: el primer segmento de atención será para que productores agrícolas puedan disponer de recursos hasta por S/15,000, asociado al tipo de cultivo. “Por ejemplo, cultivos que duren entre 4 a 6 meses, como el maíz, la quinua, cuyo costo de instalación es bastante bajo”, remarcó. En este caso, la garantía será del 98%. (Según el propio ministerio el costo de producción de quinua es S/ 7,964/ha. Que no es bajo. AA Majes)

Y, el segundo, abarcará a aquellos agricultores cuyo cultivo es mayor en tiempo de instalación o ciclo vegetativo, como el caso de la papa o el algodón (ambos son de 6 meses y menos, según variedad). Para estos agricultores, se les otorgará un crédito de hasta S/30,000, con una garantía del 95%”. (el costo de producción de papa es de S/. 5,118/ha., con tecnología media y S/. 11 140/ha con tecnología alta: AA Huamachuco)

“El mecanismo del FAE-Agro es un mecanismo de subasta, similar a Reactiva Perú, donde vamos a motivar para que las tasas de interés sean las más bajas, estamos calculando entre 5% y 6% aproximadamente”. … ”La mira a futuro es que si se logran colocar los S/ 2,000 millones del FAE-Agro, se entraría a una segunda fase (FAE-Agro 2), tal como se realizó con el programa Reactiva Perú”, detalló el ministro.

Como podrán apreciar quienes conocen la situación del minifundio y el desarrollo del aparato productivo agrario, hay cierto desconocimiento de la realidad e ineptitud por parte de quienes gobiernan el país y el sector. Por ese desconocimiento, aplican el mismo criterio que tienen para empresas urbanas donde el financiamiento puede ser clave para reactivarlas en cualquier momento. Pero el agro es muy distinto y la producción sigue un proceso según calendario climático.

No hay división de segmentos por duración del ciclo de vida. No se cultiva primero los de menor duración y después los de mayor ciclo. Tampoco todos los cultivos arrancan al mismo tiempo para dirigir el crédito primero a los cultivos transitorios de hasta 6 meses y después a los de mayor duración. No señor. Nadie siembra sino hay agua y estas llegan en octubre con las lluvias dado que el área de riego es muy reducida en otras épocas. Los cultivos no se inician si la temperatura no es la adecuada.

El trigo y la cebada se siembra mayormente entre diciembre y enero, mientras que la quinua se siembra mayormente en octubre, aunque ambos cultivos duren seis meses. Entonces condicionar el crédito del modo concebido por el FAE, es incoherente y solo demuestra incapacidad.

El programa está pensado para pequeños agricultores minifundistas sin mencionar a los pequeños ganaderos, muchos de los cuales no tienen tierra de cultivo. También hay que saber cuáles son los cultivos que tienen importancia determinante en la alimentación o, en la economía. Papa es un cultivo clave para la alimentación, pero hay producción comercial y aquella que es para autoconsumo. En cambio, café y cacao son fuentes de divisas. El cultivo de algodón ha sido destruido por el propio estado y está en cuarentena su innovación.

Los créditos otorgados indiscriminadamente no tienen una direccionalidad reactvadora. Hay cultivos que no tienen trascendencia en la recuperación sectorial y hay cultivos industriales como la caña de azúcar que, siendo importante, está bajo dominio la empresa que financió la campaña política de Keiko. Los pequeños cañicultores cultivan exclusivamente para Gloria S. A. en la mayor zona. Si no hay selectividad, hasta los cocaleros que producen para el narcotráfico en pequeñas parcelas menores a 5 has serían los favorecidos.

Los que no conocen cómo funciona la economía agraria suponen que la clave de la reactivación agraria y la agricultura familiar es el crédito, como sucede con sectores urbanos. Esta es una apreciación equivocada. Ese no es el problema, menos aún en las unidades menores a 5 has, a las que se pretende otorgar “una inyección de capital” pues no es agricultura comercial. Los productores con unidades menores a 5 has desgraciados por la pandemia y la cuarentena, no están en capacidad de ser sujetos de crédito. No califican para este programa. Por consiguiente: No les sirve.

En el último censo agropecuario se preguntó casa por casa este asunto y estos fueron los resultados:

Aunque las condiciones han empeorado después del censo, se puede apreciar que, casi la totalidad de pequeños agricultores trabajan sin utilizar crédito, por razones diversas y corren el riesgo de perder su único patrimonio familiar, como ya ha sucedido con muchos. Por consiguiente, el FAE Agro, está destinado al fracaso, y “un fracaso más, si importa.” Entiendan: Todos los campesinos con menos de 5 has., son pobres y no empresarios.

Si se quiere asegurar el abastecimiento alimentario porque la pandemia ha destrozado la fuente de producción alimentaria, el camino es otro. Los campesinos llevan muchos años subsidiando a los consumidores (Incluyendo ricos) sin compensación por los precios bajos de sus productos. En mérito a ello y por emergencia, dado que los minifundistas ni siquiera han recibido bono rural, lo que tiene que hacer el gobierno es inversión social para que haya suficiente abastecimiento de alimentos el próximo año y no haya hambruna.

Esos dos mil millones se necesitan no como crédito sino como inversión estatal que se recuperará con creces en la cosecha. De lo contrario prepárense para gastar divisas en importaciones, que no serán fáciles porque todos los países están en recesión agropecuaria. La mejor manera de hacerlo es mediante un programa de inversión social donando semillas de alto rendimiento, fertilizantes, fitosanitarios y otros insumos.

Salvo mejor parecer.

Julio 2020

REFORMA POLÍTICA O, CAMBIO TOTAL

Escribe: Milcíades Ruiz

Se ha convocado a elecciones generales en una situación difícil por la pandemia y crisis económica. La incertidumbre política es muy grande y la izquierda no está en condiciones favorables debido a que se mantiene el régimen electoral fraudulento en beneficio de las fuerzas de derecha que imponen la razón del dinero para distorsionar la voluntad popular. No obstante, planteo luchar contra este impedimento cambiando totalmente el sistema político.

El estilo de gobierno refleja las condiciones en que se desenvuelve un mandatario. Cuando el ex congresista Carlos Bruce, relató la forma en que Vizcarra llegó al poder, como un enchape de la plancha presidencial de Kuczynski, para aparentar arraigo provinciano, la prensa le dio un sentido perverso. Pero quedó claro que Vizcarra no estaba identificado con el pensamiento del movimiento PPK.

Anteriormente, la empresa de Vizcarra había tomado vuelo como sub contratista de CONIRSA, un consorcio patrocinado por ODEBRECHT con el “Club de la construcción”, que sobrevaloraron obras contratadas con el estado. Los vínculos estaban allí y confiadamente fue ubicado en la plancha presidencial. Favorecido por el mal menor, Kuczynski ganó las elecciones y lo primero que hizo Vizcarra fue tomar las riendas del Ministerio de Transportes donde estaba el emporio de obras.

Vizcarra le puso el ojo al gran proyecto Chinchero del aeropuerto cusqueño, pero se le cayó la pretensión, al desatarse un escándalo político por advertirse corrupción, viéndose obligado a salir del escenario para ir a la embajada de Canadá, por razones políticas y no diplomáticas. Keiko, favorita de ODEBRECHT no perdonó la derrota y preparó la vendetta vía el congresista Mamani, sacando del poder a Kuczynski. Automáticamente Vizcarra tomó la presidencia, sin estar identificado con el plan de gobierno y este, quedó de lado.

Vizcarra asumió el poder como un asunto suyo y no, del movimiento PPK. De este modo, se fue quedando sin respaldo de los gobiernistas, sin partido, ni entorno ideológico. Keiko trató de manejar a Vizcarra sin lograrlo, abriéndose una disputa de poder de la que salió ganando este, quien disolvió el Congreso, dominado por aquella. Vizcarra se sintió superpoderoso al no tener ningún freno,

Pero no teniendo una organización política que lo respalde, se vio precisado a conducir el gobierno de manera personal, improvisando gabinetes ministeriales con gente que desconocía, y con la cual no tenía unidad ideológica. Las defecciones eran frecuentes, teniendo que cambiar ministros seguidamente y así, continúa sin horizonte, actuando según la temperatura política, azuzado por la prensa. Esto explica su estilo de gobierno porque no tiene otra opción.

Para mala suerte nuestra, es en estas condiciones, que la pandemia llegó al país y los resultados de esta situación los conocemos. No tiene a nadie a quien recurrir y se bate empíricamente como puede. No tiene claridad sobre sus funciones ni las de otros poderes del estado. Deja de hacer lo suyo para hacer las veces de poder electoral, de poder legislativo, de fiscal y ahora se enfrenta a su propio engendro, el parlamento complementario, al que quiere avasallar con sus amenazas chantajistas.

He descrito lo que ya se sabe, para hacer ver que el resultado es consecuencia de nuestro sistema político tramposo. Hasta por casualidad pueden llegar a ser nuestro presidente. Los vicios que contiene el régimen electoral son los insumos de los productos políticos que obtenemos. Un nuevo régimen electoral, diferente al que nos ha impuesto la república “bicentenaria”, es una necesidad vital para la patria.

No me estoy refiriendo a reformas, sino a un cambio integral para una nueva democracia, con otros parámetros conceptuales y metodológicos. La república “bicentenaria” ha sido manejada por los colonialistas y sus descendientes, marginando a los peruanos ancestrales. Tenemos que poner fin a la discriminación política que bloquea la verdadera democracia. Está cerrado el derecho de participación en el gobierno, para los grupos sociales mayoritarios, a causa de sus rasgos raciales.

Los pueblos del interior son gobernados por grupos minoritarios ajenos a las realidades y vivencias de la población, pues el sistema electoral evacúa autoridades que nadie conoce. Oportunistas de toda índole y traficantes políticos se adueñan del manejo administrativo, para sacar provecho personal. Zonas indígenas de la selva están bajo el mando de quienes no son del ámbito de las comunidades nativas, y no les importa el saqueo de sus recursos forestales, ni la defensa del hábitat humano y biológico.

Los beneficiarios del programa Reactiva Perú en la selva, resultan ser las empresas depredadoras de la Amazonía, algunas de las cuales tienen denuncia fiscal por tala ilegal. Pero son muchos los vicios del vigente régimen electoral y eso no se arregla con reformas superficiales. El sistema exclusivo de partidos políticos se ha tornado perjudicial para una verdadera democracia. Son las instituciones más corruptas, pero de allí surgen los parlamentarios, alcaldes, gobernadores, altos funcionarios y todo el andamiaje de la podredumbre gubernativa.

Hay personas honorables en los partidos políticos, pero es el sistema el que no se ajusta ya a los requerimientos de nuestra época. No son los parlamentarios los llamados a cambiar el régimen electoral porque están allí, como beneficiarios del mismo, y no van actuar contra sus intereses. No habrá una nueva república, ni nueva democracia, ni nueva constitución, si no se cambia íntegramente el sistema político vigente.

Hace falta entonces que los interesados en el cambio de régimen electoral lo exijan persistentemente, sin concesiones reformistas, presentando la alternativa que contengan sus demandas democráticas, para ser aprobadas vía referéndum, u otro medio efectivo. Una opción podría ser el régimen de representatividad política multisectorial como derecho ciudadano de un lado, y de otro, la representación territorial por valles y cuencas autónomas, en un nuevo sistema de gobierno confederado. Pero igualmente, habrá otras opciones que tengan mayor fundamento. Ustedes tienen la palabra.

LA SITUACIÓN AGRARIA

Escribe: Milcíades Ruiz

La presente nota es una defensa de la mayoría social empobrecida, frente a la discriminación gubernamental en estos momentos de crisis, acompañada de pruebas estadísticas y sustentación del rol estratégico del conglomerado agrícola para la recuperación económica.

En junio se juntan varias conmemoraciones campesinas: El “Día del Indio” que estatuyó Leguía como efemérides escolar y nacional no laborable, fue ennoblecido por Velasco como “Día del Campesino” cada 24 de junio. Pero también este día se celebra en todo el país, el “Día de la Reforma Agraria” porque en la misma fecha se promulgó la ley que decretó la devolución de las tierras que los conquistadores españoles y terratenientes republicanos arrebataron a los oriundos.

Para contrarrestar esta celebración reivindicativa, que era motivo de rememoración política popular, la democracia representativa de los partidos políticos denominó a esa fecha como “Día de la Agricultura” y últimamente se estableció como el mes de la agricultura, pasando al olvido anteriores celebraciones. Menos mal que la vendetta política, no ha podido evitar la vigencia del Inti Raymi, como festividad de gratitud al padre sol.

Pero la finalidad de esta nota, es resaltar la grave situación de la agricultura nacional y el racismo del poder político que segrega a este sector, maltratándolo de la peor manera. Este gobierno ofreció un “agro próspero” en su campaña electoral, pero lo que tenemos es un agro mísero. El mes de la agricultura es ahora, el mes de la ruina campesina.

Este mes se acaban las cosechas de la campaña agrícola 2019/2020. No habrá más cosechas hasta el próximo año, salvo pequeños cultivos con agua de riego. También es la última saca del ganado lanar. En el mejor momento de las cosechas llegaron la pandemia y la cuarentena, que han destrozado el mercado de la economía rural, por confinamiento de acopiadores y consumidores, caída de la demanda por insolvencia, bloqueo de carreteras, etc. A partir de ahora, el PBI agrario se viene abajo, aunque Mandraque arregle la estadística.

La oficina de la Defensoría del Pueblo en Huancavelica informa que las personas más afectadas son los pastores de alpaca que viven en las zonas más alejadas, por encima de los 4000 msnm. Esta actividad es desarrollada principalmente por mujeres quienes se encargan de la crianza de los camélidos. ¿Nada para ellas?

A diferencia de los otros sectores, que al levantarse las restricciones podrán iniciar su recuperación, el agrario no lo puede hacer porque se rige por un calendario climático y la producción tiene un tiempo estacional inexorable. Las lluvias para la siguiente campaña agrícola recién llegarán después de primavera si el cambio climático lo permite. Este es el proceso productivo agrario que las autoridades no entienden porque no conocen la vida campesina.

Sin embargo, el INEI 2018, nos dice lo siguiente:

De los 17 millones de trabajadores que hay en el país, Trabajan en el agro (agricultura, ganadería, pesca, silvicultura) 4 millones 200 mil 24,7 %. Eso significa que uno de cada cuatro trabajadores peruanos trabaja en este sector, sin considerar los acopiadores, comerciantes, técnicos y profesionales agrarios, proveedores de insumos, agroindustriales, agro exportadores y mucha gente que vive del trabajo de los agricultores.

El agro no solamente es el sector laboral mayoritario y por consiguiente de mayor demanda potencial, sino también, de su recuperación y prosperidad, depende la de comerciantes, transportistas, industrias conexas, exportación, finanzas, etc. El mayor volumen de la masa laboral directa e indirecta lo convierte en factor clave para reactivar la demanda y el movimiento económico nacional. Solventar al agro para generar demanda significa apalancar a todo el abanico comercial e industrial de su entorno, dinamizado la recuperación ambicionada.

La agricultura peruana es esencialmente familiar en más del 99%. Las empresas agrícolas no llegan ni al 1%. Hombres y mujeres participan en las labores agrícolas y pastoreo, hijos jóvenes y abuelos de ambos sexos. Muchas madres con hijos a la espalda laboran en la chacra y el pastoreo. No hay ningún otro sector como el agro que da mayor ocupación a la mujer, aun cuando no tiene descanso por maternidad ni bonificaciones.

Mientras el subempleo afecta al 43,6% de la PEA nacional y en el área urbana al 35,4%, este problema en el área rural afecta al 72,9%, porque la pobreza no permite pagar peones permanentes. La vulnerabilidad por inestabilidad laboral en ingresos y derechos laborales es el 47,4% de la PEA ocupada en el país. Pero en el agro es de 73,8%. Es decir, 7 de cada 10 personas trabajan como independientes o hacen trabajo familiar sin remuneración alguna.

En el 2018, mientras en el área urbana el 11,6% de los trabajadores se encontraba en condición de pobreza, en el área rural era el 38,5%. Esto es: cuatro de cada diez trabajadores rurales ya eran pobres antes de la pandemia. Ahora este problema es mucho mayor por efecto de la crisis. Así que, vayan sacando la cuenta.

Bueno pues, si allí está el mayor número de trabajadores peruanos, los más pobres, los que no tienen canasta de socorro por pandemia, ni seguro social, ni jubilación, ni AFP, ni vacaciones, ni salarios por pandemia, ni reciben bonos extras como los que se hacen pasar por pobres. En su mayoría, ni siquiera pueden acceder a bonos rurales porque no cuentan con internet para registrase en la base de datos y muchos son analfabetos. Si ellos son los que alimentan a toda la sociedad: ¿Por qué se maltrata a este sector?

Si el sector agrario es el de mayor cobertura del empleo, ¿por qué no combatir el desempleo nacional estimulando la inversión agraria? Muchos migrantes podrían regresar a sus pueblos y trabajar en lo que ya conocen, si hubiese un programa estratégico de estímulo para impulsar la producción de alimentos. En otros tiempos, un solo cultivo, el de algodón, daba empleo a casi toda la costa peruana por la abundancia de mano de obra requerida para el recojo, desmote y procesamiento de la pepa, fibra, hilandería, tejidos, confecciones, etc.

En el segundo semestre habrá escasez de alimentos y subirán los precios, Si no hay prevención la pasaremos mal. Se pregona la necesidad de dar mucha atención al agro por seguridad alimentaria pensando en lo que se viene, pero esto es solo un canto a la bandera porque no hay ninguna disposición gubernamental en ese sentido. No hay nadie en el campo que ya esté trabajando en esto. El tiempo no espera, el clima tampoco. Los alimentos se están yendo a otros países que son más precavidos y cuando los necesitemos, no habrá para nosotros.

Sin embargo, el gobierno destina 60,000 millones de soles, para la reactivación de las empresas de sectores minoritarios (Reactiva Perú) y para los agricultores que son mayoría solo S/ 250 millones para créditos vía Agrobanco, lo que alcanza para 25.000 productores (hasta S/ 10.000 por c/u), pero si están asociadas y cumplen requisitos que no pueden acreditar pues Agrobanco es una empresa estatal de la banca comercial. ¿Y el resto de productores agrarios? ¿No lo merecen, aunque sean millones de inversionistas?

Lo triste es que los agricultores no tienen confianza en Agrobanco para el cual muchísimos no son sujetos de crédito por falta de títulos u otra garantía. Por eso prefieren el crédito de sus cooperativas, cajas municipales y cajas rurales, que no es tan engorroso. A diferencia del Banco Agrario que disolvió el neoliberalismo por ser de fomento y la prenda agrícola era la garantía, el Agrobanco ya ha rematado muchas propiedades por morosidad.

También el Ministerio de Agricultura y Riego (Minagri), aprobó un Programa de solo S/ 90 millones del Fondo AgroPerú para financiamiento de cadenas ganaderas con una tasa de interés anual de 3.5% que no es crédito subsidiado y solo cubrirá el hasta el 80% del costo de producción. Pero será también, a través de Agrobanco, “previa evaluación”. Las cadenas ganaderas no solo son de criadores pues incluyen a todos los agentes económicos de la cadena de la carne, leche, lana.

El financiamiento está dirigido solo a ganaderos institucionalizados, no a todos. Los que no son organizados y son mayoría quedan fuera. Se estima que con este crédito se podrá beneficiar inicialmente a más de 27 mil pequeños productores ganaderos. ¿Y el resto? Las unidades ganaderas son alrededor de 2 millones y medio. Aun así, la previa evaluación hará que muy pocos accedan a esta línea de crédito y eso parece ser la intención del gobierno. De allí, el poco monto asignado.

Pero el asunto es: Si la pandemia y cuarentena, han descapitalizado a los productores agrarios, si muchos están arruinados y endeudados por los precios bajos, ¿será posible que en esas condiciones pueda acceder a un crédito con riesgo de incumplimiento? ¿Cómo arriesgarse a contraer un crédito hipotecando la chacra si los precios no compensan los costos de producción? ¿Quién garantiza que la próxima campaña agrícola será rentable en una economía nacional devastada?

Pero lo más trágico es que se aplica el mismo criterio urbano de arreglar la crisis con financiamiento, como si el agro fuese igual que otros sectores que funcionan con esa palanca. ¿De qué, le sirve en estos momentos el financiamiento si no es tiempo de siembras ni de inversiones? La situación agraria no se resuelve mecánicamente con financiamiento y la estrategia es de otra índole. No se puede aplicar al agro, el mismo criterio neoliberal que se tiene para las empresas urbanas pues son realidades muy diferentes. Los campesinos ni siquiera pueden hacer venta ambulatoria.

Todo esto denota pues una “Apartheid” de la política gubernamental con respecto al agro, segregándolo, despreciándolo y separándolo de una privilegiada minoría empresarial blanca, discriminado a los inversionistas agrarios de tez cobriza. Aunque lo nieguen de boca para afuera, y me retruquen aludiendo un racismo a la inversa, esa es la realidad política. Esta segregación se arrastra desde la colonia en todas las instancias de gobierno y esta mentalidad no la cambiará la pandemia, sino la reconstrucción con justicia.

Todos dicen que es momento de minimizar la desigualdad social en una nueva realidad post pandemia. Pero si esta desigualdad se fomenta desde el mismo gobierno discriminador, todo queda en simple demagogia. Cada vez que se quiere favorecer al pueblo, saltan todos los neoliberales a la vez para gritar, ¡Nooooo! ¡Eso es, populismo! ¿Qué pueden hacer los agricultores si se gobierna con una mentalidad retrógrada?

Si se les cierra el camino a los agricultores, se les condena a ser trabajadores informales, que invierten su propio dinero y solo usan su propia fuerza de trabajo familiar. Esta es la realidad de los inversionistas agrarios que nos proveen los alimentos: marginados y marginales. ¿hasta cuándo? Hasta que tomen consciencia de su potencialidad como fuerza social para hacer valer sus derechos teniendo el poder que les corresponde en los órganos de gobierno.

Así como están las cosas, ¿Habrá para los inversionistas campesinos un cambio post pandemia? O seguirán en la misma o peor situación. Ustedes que dicen. Hagamos algo por cambiar esta realidad.

Junio, 2020

CRISIS: SOLUCIONES ANCESTRALES

Escribe: Milcíades Ruiz

En los momentos más dramáticos de la vida, nos acordamos de nuestros padres. Extrañamos su sabiduría y nos duele en el alma haber sido tan ingratos e injustos con ellos. Ahora que sufrimos el exterminio por nuestros desatinos planetarios, es bueno recordar a nuestros ancestros andinos. Su sabiduría milenaria salvó muchísimas vidas en el genocidio colonial. La coca fue la tabla de salvación, como lo puede ser ahora.coca

Hemos sido ingratos con los cultivos andinos, a los que hemos dado la espalda adquiriendo hábitos de consumo extranjeros, que ahora resultan más caros y nos esclavizan con la dependencia alimentaria. Han sido desplazados por el pollo industrial que nos hace dependientes del maíz norteamericano, habiendo sido país originario de este cereal. Ahora importamos papa para lo mismo. Nos hemos acostumbrado al arroz que nos quita divisas y hasta importamos chocolate, teniendo de sobra nuestro cacao nativo.

Nuestra coca tiene doble virtud. Es un gran alimento y una gran medicina. Dos pilares del origen y desarrollo de la civilización andina. Fue su principal alimento en estado salvaje y su salvación ante muchas epidemias, incluyendo las que trajeron los conquistadores europeos. Perseguida, satanizada, pisoteada, reprimida de mil maneras durante siglos, no han podido eliminarla de nuestra cultura. Esta planta milenaria sigue alimentando y curando. ¿Cómo no comprender la adoración ancestral por ella?

La coca siempre ha sido y es la vida para hombres y mujeres ancestrales. La peor desgracia fue la llegada de los conquistadores que les arrebataron sus fuentes de vida y los sometían al trabajo criminoso. Pero allí estaba la coca, siempre aliviando los males del holocausto colonial. Esta identidad, jamás fue comprendida por los descendientes de los conquistadores que se adueñaron de la república, hoy bicentenaria. El tesoro natural, que nos legó nuestra cultura milenaria, ha sido envilecido por la cultura occidental.

Hoy que la pandemia mata mucha gente por falta de oxígeno, viene a mi memoria la triste historia de la mita colonial que, obligaba a aportar un joven de la familia para los trabajos en los socavones mineros, donde faltaba el oxígeno. Pero allí estaba la coca socorriéndolos, oxigenando su sangre. ¿Cómo no estar agradecidos de su bondad? Y fueron millones los que lograron sobrevivir, sin medicinas, sin apoyo alimentario, sin protección sanitaria.

Es que la coca es un cardiotónico que regula la carencia de oxígeno, mejorando la circulación sanguínea. El oxígeno es absorbido por los glóbulos rojos y llevado por ellos a todos las partes del cuerpo. Allí reacciona con las sustancias grasas, produciéndose la combustión que mantiene la temperatura del cuerpo y, con ello, la vida misma. ¿A cuántos no ha sucedido el síndrome hipóxico del mal de altura, por deficiencia de oxígeno en la sangre? La receta, mate de coca.

Ella fue siempre la salvación en el martirio colonial. Esto debemos tener presente ahora que el hambre amenaza a los más desprotegidos. Y es el alimento más barato. Con un dólar a la semana se cubre los requerimientos del organismo, aunque no te llene el estómago. ¿Saben por qué? Esto es lo que hay en cada 100 gramos de coca:

Análisis Bromatológico: Vitaminas Oligoelementos
Calorías 305 Caroteno(*) 8 mg Fósforo(*) 405 mg
Acidos orgánicos 3.2 mg. Alfa carotina 2.65 mg. Bario 17.00 mg.
Carbohidratos 46.2 g. B2 (riboflavina)(*) 1.49 mg. Boro 24.00 mg.
Fibras 14.4 g. B1 (tiamina)(*) 0.8 mg. Calcio(*) 2196.00 mg.
Grasas 3.3 g. B6 (piridoxina) 6.30 mg. Aluminio 49.00 mg.
Proteínas 18.9 g. Beta carotina 20.00 mg. Cobre 1.10 mg.
Humedad 7.0 g. E (tocoferol) 44.10 mg. Cromo 0.23 mg.
Nitrógeno(*) 2.88 g G (niacina)(*) 8.62 mg Estroncio 204.00 mg.
  Acido nicotínico 5.00 mg. Hierro (*) 7. mg.
  H (biotina) 0.54 mg. Fosfato 911.8 mg.
    Magnesio 0.37 mg.
    Manganeso 0.50 mg.
    Potasio 1.90 mg.
    Zinc 3.80 mg.

Tabla elaborada sobre la información: “Nutricional value of coca” James Duke, D. Aulik, T. Plowman. Botanical Museum Leaflets, 1975. (*) “Nutrición y coqueo” Carlos Collazos, R. Urquieta, E. Alvistur. Rev. del viernes médico, 1975. “Tabla de Composición química de los Alimentos” Carlos Collazos, E. Alvistur y otros.

También contiene alcaloides que, en estado natural son benéficos como estimulantes vitales. Hoy que el estrés y la depresión abruma, no hay nada mejor que un mate de coca. Solo la maldad por lucro capitalista, extrae químicamente la cocaína. El centro de este negocio es EE UU, que amasa inmensas fortunas pues el narcotráfico mueve su economía, expandiendo el mercado e inversiones. Pero este es otro cantar. Este problema nunca existió en las sociedades andinas.

Los elementos vitamínicos y minerales de la coca, ingeridos al masticar o, como harina sola y combinada con otros alimentos, desarrolla un proceso metabólico de resultados asombrosos. Es levanta muertos e inmunizante. Como sabemos, un organismo debilitado es presa fácil de enfermedades y epidemias, pero no un cuerpo nutrido con coca, pues se defiende y desarrolla anticuerpos. Casos hay muchísimos. Hasta de cáncer. Con coca no hay obesidad ni anorexia, ni raquitismo ni hambre.

La harina de coca combina con una inmensa cantidad de alimentos para preparar galletas, caramelos. chocolates, queques, jugos, refrescos, etc. pero también con productos terminados como gelatinas, helados, postres, dulcería diversa. Pero la cultura de la dominación ha demonizado el consumo de alimentos andinos, discriminándolos como propios de costumbres salvajes. Por eso es necesario reivindicar el enorme valor de la coca como alimento. Rescatar el sentimiento de compartir, inherente a su consumo.

Al igual que otros recursos naturales, nuestro país no ha sabido darle a la coca la condición de recurso estratégico, como sí, lo ha hecho EE UU, utilizándola como insumo de la bebida gaseosa coca kola distribuida en todo el mundo acopiando divisas para su fortalecimiento económico. En nuestro país, tenemos la empresa estatal ENACO, que no es desarrollada para combatir el hambre ni para explotar comercialmente las virtudes de la coca. Apenas fabrica filtrantes sin incursionar en otros rubros legales rentables.

Pero al igual que la coca, nuestro país posee una inmensa variedad de cultivos de alto valor nutritivo, en granos, tubérculos, raíces, frutas, hortalizas, semillas comestibles, como también crianzas de animales menores. Escuelas e instituciones pueden disponer de espacios para esto, aliviando esta crisis. Aprovecho esta nota para sugerir la agricultura urbana, en terrazas, terrenos desocupados, patios y jardines. Hortalizas y frutales se cultivan en macetas y jardineras. A los dos meses ya hay producción.

Criar animales menores es un encanto para los niños. Criar gallinas ponedoras y codornices será de gran valor nutritivo. La comida de descarte también es reciclable. Las autoridades deben proporcionar lo necesario. Todas las municipalidades poseen terrenos, instalaciones y personal de parques y jardines que bien podrían dedicarse a la producción de hortalizas para la gente necesitada, como alivio a la crisis.

Pero tenemos otro gran tesoro ancestral sepultado por la república bicentenaria: La ayuda mutua. La minca y ayni, no reconoce desigualdades sociales. Solo el bien común y la solidaridad con los que necesitan ayuda. Todos podemos colaborar aportando trabajo o un pan, para socorrer a las víctimas de la crisis en nuestra vecindad. Reconciliémonos con nuestro pasado nativo. Lo necesitamos.

Junio, 2020

URGENTE AUSTERIDAD ESTATAL

Escribe: Milcíades Ruiz

La administración de un país, depende de la capacidad de los gobernantes en el manejo de los recursos nacionales. Su mal manejo suele causar desgracia en millones de familias. ¿Qué haríamos en el hogar ante una crisis de ingresos? Obviamente, lo primero que pensaríamos, sería eliminar gastos no indispensables y buscar ingresos de cualquier manera. Si no lo hacemos, habrá sufrimiento extremo. Esto ya está sucediendo en la familia nacional. Sin embargo, el gobierno está actuando con otra lógica.gasto

Lo ideal en épocas normales es que se gobierne para todos y no solo para una minoría. Pero en circunstancias de crisis como las que tenemos ahora, se precisa gobernar para las mayorías. La justificación es que todo se reduce a la disponibilidad de recursos y en una sociedad piramidal, ordenada por el dinero, las minorías tienen un margen de soporte que las mayorías no la tienen. Se atiende primero lo más débil.

Muchos de ustedes dirán: Este no sabe dónde está parado. Realmente, esta lógica no rige en un país capitalista como el nuestro. Sería ir contra la historia “bicentenaria”. Solo los incautos piensan que la lógica capitalista funciona con sentimentalismos humanitarios. Basta ver los miles de millones que vienen ganando los fabricantes de medios sanitarios y medicinas, laboratorios y cadenas de farmacias, traficando con la angustia de las familias contagiadas por el coronavirus.

Lo que manda es el capital. Capital, es poder. Se gobierna para el capital y así está concebido el plan de reactivación del gobierno. Te suelto de la cuarentena, pero para que sirvas al capital. Si no tienes capital, no vales nada económicamente. Así, todos trabajamos para el capital, aunque no lo hagamos directamente. Aquel que diga que no, “Perdónalo señor …”. Pero basta de palabrería y volvamos al punto. Austeridad estatal salvo para combatir la pandemia.

A medida que la pandemia va perdiendo predominancia, se va imponiendo la predominancia de la crisis económica que se agrava aceleradamente. Entonces, lo primero que tendríamos que pensar es en reestructurar nuestro presupuesto nacional como hacemos con el presupuesto familiar, eliminando gastos superfluos. Necesitamos un plan nacional anticrisis para la emergencia y un plan nacional de reestructuración de la república, para generar condiciones económicas que nos proteja frente al poder de la dominación social.

Podríamos plantear el cambio de política de estado sobre los recursos naturales. Es momento de reorientar la explotación de nuestra despensa marina, como socorro alimentario contra el hambre por crisis. Actualmente, la mayor parte se va al extranjero para alimentar cerdos, mientras nuestra gente pasa hambre y desnutrición. Habría abundancia de pescado barato deshidratado y fresco como era antes de que aparecieran las fábricas de harina de pescado. En ese entonces, todas las bodegas, hasta las más pequeñas de la serranía vendían pescado seco a precio de centavos.

También, podríamos plantear la fusión de ministerios, lo que podría significar una reducción del 50% en los gastos totales pues estas dependencias tienen partidas presupuestales duplicadas, triplicadas y multiplicadas. Gran parte de funcionarios poseen tarjetas de crédito a costa del presupuesto nacional (bonificación de víveres). Igualmente es menester la postergación de gastos militares en armamento, maquinaria, equipos, aviones, barcos, vehículos, etc.

Eliminar el régimen de empleados públicos para las autoridades electas, como era antes cuando los alcaldes no percibían sueldo, pues hay muchos peruanos patriotas que lo harían sin provecho personal. Muchos se han jubilado con el sueldo de congresista, de alcalde, con tan solo un periodo de gobierno. Ni qué decir de los gastos parlamentarios, aguinaldos, gratificaciones, escolaridad, aunque no tengan hijos en edad escolar, representaciones ficticias, viajes al extranjero y un sin fin de granjerías.

Hay pues, abundante material para fundamentar ambos planes. Declarar en estado de emergencia la administración estatal es mucho más que la reestructuración presupuestal, pero me circunscribiré a esto último, que es lo más elemental y urgente para detener los malos manejos del presupuesto nacional. La corrupción gubernamental ha sido una constante histórica que se repite consuetudinariamente a nivel nacional, regional y municipal. Pero nadie reclama por el mal uso del presupuesto, aunque la burocracia lo despilfarre.

Pasen por cualquier oficina pública al amanecer y verán que no hay consciencia del gasto de electricidad, como sucede en millones de oficinas estatales. Pero el gasto es inmenso también en lo que no podemos ver. La Dirección General de Presupuesto Público del MEF, de donde proviene la actual ministra del ramo, tenía el año pasado 27 asesores con cargo al FAG- (Fondo de apoyo gerencial). Según estudio del diario “El Comercio” este fondo había desembolsado en el 2019 al menos S/ 55 millones, para 355 asesores en diversos ministerios (130 en el MEF), 20% más que el año anterior.

Como se aprecia en el cuadro del referido diario que se muestra aquí, el número de asesores (FAG) y el gasto que realiza el MEF para la contratación, supera a la cantidad que tienen 12 ministerios juntos.MEF

Así como este, son muchísimos los casos demostrativos de este mal endémico. Pónganse a pensar en la cantidad de asesores que hay en todo el aparato estatal nacional regional, 196 municipalidades provinciales, 1,655 distritales y 2,534 municipalidades de centros poblados menores. Todos ellos repartiendo canastas de víveres de emergencia a su regalado gusto. Desgraciadamente, este mal continúa sin modificación. El presupuesto aguanta todo, hasta el millonario seguro presidencial.

Sin embargo, el diario El Comercio, señalaba en setiembre pasado que la ejecución de los proyectos de los 18 ministerios apenas alcanzaba el 43,36% de lo presupuestado. En el colmo de la ineficiencia, la burocracia del ministerio de salud solo utilizó el 23,1% de su presupuesto. Esto ha costado muchas vidas con la pandemia. Tenían el presupuesto y no lo usaron para equiparse. ¿Deberíamos continuar con este aparato estatal?

Este año, en el informe del economista Pablo Villa del CENTRO BARTOLOMÉ DE LAS CASAS al 16 de abril, podemos apreciar el gráfico de la ejecución presupuestal en los gobiernos regionales en plena pandemia. Ver el caso de Piura, tan castigado por la inoperancia. (PIM presupuesto inicial modificado)

Regiones

Vemos pues, que la gestión del frondoso aparato estatal es, desastrosa. A pesar de todas las gollerías, la burocracia es inútil hasta para gastar sus propios presupuestos. No se trata de gastar por gastar, sino de emplear eficientemente los recursos del Estado. No como hacen algunas dependencias que, ante la incapacidad de gasto, aparentan cumplir utilizando el dinero en gastos innecesarios con coima, tales como: remodelación de parques, de oficinas, de almacenes y así gastar como sea en servicios, pintura, adornos, etc.

Hay mucho más que señalar porque es inmensa la cantidad de gastos estatales vanos. Todos los gastos de emergencia están en manos de los buitres. De allí la urgencia de proceder de inmediato. Cada día que pasa perdemos muchos millones que se necesitarán para la recuperación. Perder tiempo es perder dinero.

El Plan de austeridad de gastos estatales, reduciéndolos al mínimo indispensable, incluye eliminar todas las partidas presupuestales de gastos corrientes en celebraciones, gastos superfluos en actividades institucionales, cafetería, papel higiénico, toallas, servicios no indispensables, etc. Son miles de millones que se pierden en materiales y servicios no indispensables en todos los ministerios y dependencias públicas, del gobierno nacional, regional y local.

Son miles de millones los que se van en el consumo eléctrico pues todas las oficinas tienen luz día y noche, aunque no se usen. Lo mismo sucede con los combustibles y papel. Ni que decir de los gastos por publicidad estatal no indispensable. Igualmente habría que reducir las falsas consultorías y asesorías ficticias en las planillas públicas, incluyendo las del Parlamento. Hay miles de asesores en todos los niveles de gobierno que no asesoran a nadie y están solo por favoritismo político.

En política también podemos hablar de costo beneficio al momento de reorganizar la administración pública, eliminando dependencias burocráticas de bajo rendimiento. Pero me he extendido ya bastante en esta nota digital. Únicamente concluiré diciendo que nada de lo dicho es posible si no hay organización popular que asuma los exija corajudamente. En la desorganización social está la causa de nuestra dominación.

Mayo 26, 2020

Impuesto a los ricos que pagarán los pobres: REFORMA TRIBUTARIA

Escribe: Milcíades Ruiz

En los últimos días se ha venido hablando, sobre la pretensión de aplicar el impuesto escalonado al patrimonio de los millonarios peruanos, que no es mi caso ni el de ustedes. A primera vista, nos puede parecer promisorio en vista de la situación crítica que atravesamos. Pero no sabemos las verdaderas intenciones de los impulsores de esta iniciativa, de sus alcances y procedimientos. Este impuesto, no es ninguna novedad en los países capitalistas, pero…

IMPUESTOS A LOS RICOSHabría que preguntar, ¿Cuál es el objetivo? ¿Qué resultados se buscan? No es tan simple como muchos piensan. La intención del gobierno no es la misma que la de los legisladores ni la que tenemos por nuestra cuenta. El presidente habla de un impuesto “solidario” aplicable a los que más tienen, pero como una colaboración de consciencia, mientras que los legisladores nos hablan en otros términos y con distintas razones.

Lo mismo pasó hace más de cincuenta años cuando se debatía sobre la reforma agraria. Hasta los hacendados formularon su proyecto de reforma agraria como lo hacen actualmente los super millonarios sobre el impuesto a las fortunas. Cada cual tiene una visión sobre este tema. Es que hay muchas formas de presentar, tergiversar, recortar, anular, retardar un proyecto con leguleyadas y artimañas.

El impuesto a los grandes patrimonios ha sido aplicado de diversa manera en países europeos, asiáticos y americanos. Las realidades son diferentes y los motivos también. El impuesto a los super millonarios en un país desarrollado no tiene las mismas implicancias que, en un país subdesarrollado y dependiente como el nuestro. Los resultados también son diferentes.

Suecia y Alemania fueron los primeros en aplicarlo, pero después lo eliminaron. Estados Unidos lo aplicó, pero también lo eliminó. En cambio, Argentina lo mantiene, pero vaya usted a ver los resultados a la fecha. La India tiene uno de los PBI más alto del mundo y aplica este impuesto, pero todos los años los campesinos pobres se suicidan agobiados por su realidad. Ecuador también lo aplica, pero ya sabemos lo que sufre. Igualmente, Colombia, Brasil, Uruguay, etc.

En ninguno de los lugares donde se aplica este impuesto, se han resuelto los problemas que lo motivaron. No ha impedido la concentración de la riqueza en pocas manos, ni la pobreza, ni el sufrimiento social. La desigualdad social es creciente en todo el mundo y la pobreza es parte del paisaje andino. Tampoco ha cambiado la condición de país oprimido entre nuestros vecinos. Es que la desigualdad es la razón de ser del capitalismo.

Esta observación no significa estar en contra de la aplicación del impuesto a los grandes patrimonios. En buena hora que se aplique con la mayor rigurosidad. El asunto es que no nos salga el tiro por la culata, como le pasó a la izquierda que apoyó a Vizcarra en la disolución del Congreso perdiendo soga y cabra. Lo que se quita a los ricos debería ser una compensación destinada a los pobres exclusivamente. No para el despilfarro ni para subsidiar a los aspirantes a millonarios.

Actualmente, el gobierno nos ha endeudado con 3,000 millones de dólares, vendiendo bonos estatales a plazo crediticio, para afrontar la pandemia. Ese dinero ya se está gastando en compras de todo tipo, subsidios a empresas y bonos de socorro. No todos los necesitados reciben estos bonos, pero sí, todos tendremos que pagar esa deuda pagando el IGV. Pagaremos los sobreprecios de corrupción en mascarillas, equipos, medicinas y demás implementos, adquiridos con ese dinero. ¿Y se resolvió el problema?

Lo paradójico es que los beneficiarios directos de esta operación crediticia no son los pobres ni los viejos que pierden la vida por discriminación médica ante la falta de equipos respiradores, sino son los ricos que compraron los bonos estatales. Ellos siempre ganan. Los pobres siempre pierden. Entonces, lo más probable es que, el impuesto a los ricos, lo terminen pagando los pobres.

Los ricos no se hacen paltas con este tipo de impuestos. Lo cargan a los costos y asunto arreglado. A Dionicio Romero, uno de los millonarios que heredó las tierras de su padre terrateniente español en Piura, la reforma agraria le quitó esa propiedad y no se hizo problema. Los campesinos como nuevos dueños siguieron cultivando algodón, pero a la cosecha, el que les compraba y ponía el precio era precisamente Dionicio, que tenía la hilandería y desmotadora. Compensó y ganó.

Tampoco se hizo problema con la nacionalización de la banca anunciado entre aplausos parlamentarios, por Alan García. Hasta repartió certificados entre los empleados. Pero compensó, recuperó el banco y ganó mucho más, diversificando inversiones con el dinero de los ahorristas del BCP. Si se piensa que el impuesto a los ricos los va afectar, corremos el riesgo de quedar en ridículo. Los 3,65 millones de dólares que el grupo romero otorgó para financiar la campaña electoral de la señora Fujimori, no lo afectó. ¿Votaran a favor los fujimoristas?

Así, el multimillonario Carlos Rodríguez Pastor, podrá trasladar el impuesto patrimonial a Interbank, Plaza Vea, Vivanda y sobra espacio en la larga cadena de negocios que maneja. Entonces dirá: ¡No hay problema! Incluso, aunque le cerremos el paso, hay mucho margen oculto entre el laberinto tributario, financiero, falsas deudas y otros refugios contables. Más aún, para eso existen los paraísos fiscales donde los patrimonios desaparecen.

De modo que, “hay mucho pan que rebanar” en este asunto. Pero no quisiera que me tomen como un sujeto negativo al dar una apreciación distinta. Siempre es bueno cuidarse a las malas interpretaciones. Pero el solo hecho de hablar de “impuesto a los ricos” genera resquemores infundados. Muchos piensan que lo hacemos solamente por odio a los ricos, lo cual es una irracionalidad. No debe verse como una persecución a los ricos, ni como castigo a los aspirantes.

La reforma agraria no se hizo por odio a los hacendados, aunque muchos de ellos eran odiosos. Proceder por venganza, envidia o cualquier sentimiento emotivo es detestable. La reforma agraria frustrada, era parte de un proyecto integral de transformación destinado a cambiar las estructuras de la vieja sociedad por una nueva república, en lo económico, social, político y cultural. No fue por politiquería ni populismo.

Menciono esto porque si bien la idea puede ser muy buena para los que buscamos justicia, sucede que, no siempre las buenas ideas terminan bien. Los católicos suelen decir que “El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones” y es que la buena fe no basta. Proponer medidas aisladas como el impuesto a los multimillonarios quizá no tenga la trascendencia esperada, por haber sido presentada desconectada de una concepción ideológica sustentable que garantice sus beneficios.

En el contexto globalizado, los países pobres como el nuestro, necesitan fortalecer los capitales nacionales. La magnitud de su industria, de su empleo, en suma, de su desarrollo, dependen de este fortalecimiento. Eso es lo que debemos promover, pero en una economía endógena, preferentemente solidaria. Entonces, cuando planteamos el impuesto a nuestros multimillonarios debemos mantener esta estrategia de desarrollo.

Pensando en ello, ¿Por qué aplicar esta carga solo a los nuestros y no a los extranjeros que compiten con los capitales nacionales? Los capitales extranjeros de las cadenas de supermercados en nuestro país, envían ingentes remesas patrimoniales a sus respectivos países. Lo mismo sucede con las transnacionales de la minería, construcción, transportes, pesca, agricultura, etc. La prostitución de nuestro país, otorga muchos beneficios tributarios a la inversión extranjera. ¿No los estaremos favoreciendo más, con este impuesto?

Vemos pues que, plantear una medida aislada es una forma de gobernar sin criterio de desarrollo. Por eso, considero que sería mejor plantear dicho impuesto dentro de una concepción estratégica de desarrollo equitativo. Ahora que se habla de cambios post pandemia, es oportuno proponer la reestructuración del sistema tributario. Que no se vea como una medida únicamente contra los ricos, sino como una reforma que lo incluye en un nuevo régimen, libre de vicios, fraudes y privilegios.

Dentro de las tantas injusticias que existen en nuestro país, está la injusticia tributaria. A un pequeño negocio de bajos ingresos se le clausura por la mínima falta. Eso no sucede con las grandes empresas de la minería, industria, comercio, exportación, medios de prensa, cadenas farmacéuticas y demás, a pesar de que sus faltas son graves en detrimento de vidas humanas. No por casualidad los gobiernos colocan a su gente en la cabeza de la administración tributaria. La SUNAT está tan putrefacta como otras instituciones claves.

Se trata entonces de proponer una restructuración tributaria con justicia social. Todos estamos obligados a contribuir con nuestros impuestos al desarrollo con equidad. Pero, la primera condición de justicia es que lo hagamos según la capacidad de pago de cada persona, natural o jurídica. Sin privilegios, sin abusos, sin malas prácticas tributarias. La justicia tributaria debería compensar desigualdades y reducirlas.

El actual sistema tributario es arbitrario e ineficaz. Se han inventado miles de formas de evasión y fraude tributario. Los contadores son cómplices de las malas prácticas tributarias y de la corrupción, pero no hay penalidad para esto. La amañada devolución de impuestos a multinacionales es escandalosa como son las devoluciones a la exportación (Drawback). Una filial extranjera suele pagar tasas de interés excesivas por préstamos, ficticios, a su casa matriz u otra filial, etc. En fin, hay mucho por corregir.

Sería largo mencionar la inmensidad de malas prácticas tributarias de empresas nacionales y extranjeras. Pero lo mencionado, nos da la idea de la necesidad de esta reforma tributaria, que va más allá del impuesto a los ricachones. Pero más importante que la recaudación es la fiscalización y el rendimiento de la recaudación. De lo contrario todo será un engaño. Ustedes que dicen. ¿Y cuál será la alternativa de las cúpulas políticas? O, es que no la tienen.

Mayo 23, 2020

LÁGRIMAS SOCIALES

Escribe: Milcíades Ruiz

Nuestro cuerpo llora por alguna razón. Los pobres son los que más lloran porque cargan muchos problemas por culpa ajena como las crisis y pandemias. Los ricos resuelven sus problemas con dinero y entonces casi nunca lloran. Sufrimos muchas desgracias que nos hacen votar lágrimas y reaccionamos positiva o negativamente frente a cada situación, pero a nadie se le ocurriría echarle la culpa a las lágrimas por lo que estamos pasando. Sin embargo, eso ocurre impensadamente.

Cuarentena

La pandemia ha extremado la desgracia de los pobres porque ha desembalsado la crisis capitalista que estaba empozando, expandiendo el desempleo. Las víctimas se ven obligadas a evadir la cuarentena, saliendo a las calles como como vendedores ambulantes de toda clase de mercancías, para sobrevivir. Se les reprime y culpa de extender la pandemia. De este modo, los que crean la informalidad por desempleo, salen a combatir lo que crearon.

Así, nadie ve las lágrimas sociales como el desempleo, delincuencia callejera, indigencia y otras, pero si las culpan de todo. La derecha llama a esto, lacra social. Sabemos que no hay llanto sin lágrimas. Ellas brotan de por sí porque nuestro organismo lo emana automáticamente y sobre esto, no hay discusión. Nunca preguntamos de dónde salen tantas lágrimas, porque es obvio que brotan de nuestro organismo. Es subproducto indeseable del mismo.

Siendo así, ¿Cómo no darse cuenta que, lo mismo sucede con una sociedad que sufre tanto como nuestro cuerpo? Vemos las lágrimas salir de los ojos de la gente dolida, pero no vemos las lágrimas que emana el conjunto social. Se ignora que la sociedad funciona como un organismo vivo. Este organismo colectivo también sufre y llora. Se enferma, reacciona, se defiende, tiene fiebre, hambre y sed de justicia.

Sabemos lo que sufre nuestro organismo cuando es maltratado. Pero igualmente, cuando las comunidades sociales son maltratadas, el sufrimiento las agobia. Un cuerpo mal nutrido se refleja en el semblante. La palidez, es indicativo de los males que padece. Tiene dolores, vómitos y emana sangre, cuando la situación es crítica. Eso mismo, sucede con los grupos y clases sociales cuyos aspectos denotan muchas carencias. Vemos la pandemia viral pero no la pandemia del capitalismo que succiona la sangre de los pobres.

Digo todo esto, porque es necesario comprender que los males sociales son consecuencia y no causa. Son lágrimas sociales que salen de por sí, cuando hay sufrimiento. En sociedades como la nuestra, el confinamiento social puede ser lacerante para los grupos sociales más desguarnecidos. Aguantan la cuarentena hasta que se les acaba el oxígeno pecuniario, pero se arriesgan a salir desacatándola, porque no les queda otra opción cuando los hijos piden pan. Esto no sucede con los grupos sociales que tienen reservas de sobra.

¿Quiénes son los que más necesitan salir de la cuarentena con urgencia? Obviamente los que se han quedado sin ingresos. Pero los que tienen el poder dicen, no. Saldrán primero los que el gobierno determine. Primero es el capital, segundo es el capital, a los que se subsidia con millones y al último, los que no tienen licencia de trabajo, porque han sido despedidos. Estos solo traen más contagio.

Echarle la culpa de la expansión de la pandemia a la gente que desacata la cuarentena por desesperación, es una canallada que oculta la ineptitud y el fracaso de las autoridades para controlar la pandemia, por medios directos. Todo tiene un límite, y hay una bomba de tiempo que, si explota, no habrá fuerza represiva que detenga el desbande. Las políticas públicas tienen responsables. Si no hay una salida bien calculada, el desborde social arrasará con todo.

La economía globalizada es sistémica. Si hay avería en los conductos principales se sentirá en el resto del sistema interconectado. Pero si por todas partes averiamos nuestros propios ductos debido a la cuarentena, entonces el daño se agranda colapsando el andamiaje global. Este descalabro destroza a los conglomerados sociales más débiles que se desangran rápidamente. Las cuarentenas han sido necesarias en su momento, pero las averías podrían ser más letales si no se maneja apropiadamente la reparación.

Está claro que la pandemia es un producto del orden mundial, que las consecuencias no las están pagando los manejadores de ese orden, sino sus víctimas. Que la crisis no la crearon los dominados sino los dominadores. Entonces, ¿Por qué no señalar directamente a los malhechores? ¿Es que tienen el derecho divino a la impunidad? ¿Es por cobardía? O debemos seguir aceptando el dogma de que, justos paguen por pecadores.

La verdad es que todo se reduce a una cuestión de poder. El que puede, puede. Si Donald Trump premeditadamente ordenó asesinar a un general iraní con ventaja y alevosía, sin que nada le pase por su crimen, es porque no hay poder que impida esa impunidad. Siendo así, no es de esperarse que el mundo cambie después de la pandemia sin autorización del poder mundial.

La dialéctica nos dice que una predominancia cesa cuando la resistencia adquiere capacidad para detenerla, vencerla y anularla. Si queremos un nuevo orden social, no será porque los dominadores lo admitan. Nadie acepta su muerte sin luchar por sobrevivir. Son los dominados los que tienen la obligación de construir un poder con la capacidad de derrotar a los dominadores.

Mientras tanto, hay que trabajar en esta dirección, construyendo ladrillo a ladrillo la fortaleza que necesitamos. No esperar cómodamente a que otros lo hagan por nosotros. No hay alternativa. O lo hacemos ahora, desde donde nos encontremos y como podamos; o perpetuamos nuestra sumisión, que nos denigra vergonzosamente ante nuestra descendencia. Más vale morir luchando que, sin hacer nada. Todos pongamos nuestro grano de arena. Hagamos el esfuerzo por superar nuestra quietud ante la desgracia social.

Lo que tengamos que hacer en la emergencia no es igual a lo que el gobierno dispone. Este, está más interesado en su estabilidad política que en resolver los problemas sociales. Nuestra emergencia particular nos obliga a desarrollar iniciativas distintas, en función a los intereses populares. Los intereses capitalistas buscan superar la crisis sin perjuicio de su codicia. A nosotros corresponde lo contrario. Equidad, para proteger a los indefensos y evitar que las clases privilegiadas trasladen los efectos de la crisis a los más débiles.

Es por nuestro propio bien. La avalancha arrastra a las clases medias hacia el precipicio de la pobreza, y muchos caerán en ella irremediablemente. Caerán junto con la familia y descendencia, que verá truncas sus aspiraciones. Si no tomamos consciencia de esta situación y solo esperamos que pase el temporal para volver a engancharnos, quizá tengamos que vivir y morir arrepentidos vergonzosamente. Lavarse las manos por precauciones antisépticas, sí. Lavarse las manos para ocultar ineptitudes, no.

Salvo mejor parecer.

Mayo, 2020