Delincuencia por Políticas Estatales

Escribe: Milciades Ruiz

La seguridad ciudadana y la lucha contra la delincuencia se ha convertido en bandera de promesa electoral de todos los partidos políticos. Si el mismo presidente Jefe del Estado con todo su poder no ha podido con ella a pesar de haberse comprometido encabezar esa lucha menos podrán hacerlo las autoridades de menor rango. Hoy tenemos a un ministro militar como el presidente, que cree que los problemas sociales se resuelven como en el cuartel.

La delincuencia común siempre ha existido en todas partes a través de la historia. Es uno de los sub productos del sistema. Si la densidad es ínfima su control es fácil y pasa desapercibido para la sociedad. El problema se complica cuando su expansión se torna incontrolable.

Pero al igual que las plagas de los cultivos, las plagas humanas prosperan favorecidas por las condiciones materiales. La ecología, el clima, el entorno, facilitan su reproducción. Si no hay condiciones materiales para su desarrollo la plaga vegetal no se expande y es controlado por la misma naturaleza.

SEsta fisiología de la naturaleza la podemos encontrar también en los fenómenos físicos y químicos. Por ejemplo, cuando una fábrica funciona bien, los productos que arroja suelen ser de primera calidad. Digamos arroz blanco. El proceso separa los desechos y se obtiene un producto limpio y pulido. Si la fábrica funciona mal, el producto sale con impurezas, restos de cáscara, piedritas, semillas de hierbas y tierra. Si la densidad de impurezas opacan el blanco del arroz los consumidores rechazan el producto.

¿Por qué me tiene que salir tantas impurezas si estoy utilizando los mismos materiales de siempre? No hay duda que la falla es de fábrica y algo anda mal. Puede ser un mal manejo, deterioro de alguna máquina, falla en un tramo del proceso. En este caso, el fabricante no actúa sobre el producto terminado. Ubica la falla causante del problema y cambia piezas, repara máquinas o corrige malos manejos.

Figuradamente, la sociedad es una fábrica que produce generaciones de peruanos de diversa calidad y en distinta cantidad pero en la actualidad, la densidad de productos deteriorados es tan alta que ensucia el todo. No cabe duda, hay una falla de fabricación. Pero a diferencia del fabricante que ubica las fallas y corrige las causas, por el contrario el gobierno actúa sobre el producto final y no sobre la falla que causa el problema. La represión es su única alternativa.

La delincuencia es pues un producto social. Pero este producto es resultado de un proceso. La culpa no es del producto final y por más que se le reprima no se podrá evitar que la producción delincuentes prosiga si antes no se corrigen las fallas. Es que las malas decisiones en el manejo gubernamental pueden acarrear fatalidades y convertir en víctimas del sistema a millones de personas. Una sola firma puede decretar la desgracia de mucha gente.

Esas decisiones políticas crean las condiciones materiales que determinan los procesos sociales, los mismos que pueden tener corta o larga maduración. La proliferación de la delincuencia parece gestarse después de la desactivación de las reformas sociales emprendidas por Velasco, con el regreso al viejo régimen de la democracia representativa, aproximadamente hace unos treinta años atrás.

A partir de 1980, los partidos políticos volvieron a las malas prácticas que derivaron en corruptela en los Poderes del Estado y en todas las instancias gubernamentales. Los delincuentes de corbata y uniforme proliferaron con diversas modalidades: tráfico de influencias, consultorías, asesorías fantasmas, licitaciones, coimas, narcotráfico, etc. Se ha venido gobernando de espaldas al pueblo y la consecuencia es el alto nivel de corrupción.

Gran parte de los niños de esa época y generaciones posteriores se han formado bajo condiciones materiales paupérrimas. Son muchos miles de habitantes de la sierra que fueron forzados a dejar el campo para hacinarse en las ciudades huyendo tanto del terrorismo político como del terrorismo de Estado. Muchos de los que se quedaron fueron ejecutados brutalmente, incluyendo niños, ancianos y mujeres gestantes.

Las condiciones económicas desastrosas de la década de 1980 y 1990 llevaron a la desesperación a los hogares precarios. Los niños de aquella época ahora tienen más de treinta años. El hogar de estos niños era de una sola habitación entre esteras, cartones y triplay. Ya no había el campo agrícola para el esparcimiento y el trabajo familiar, Todo era diferente al terruño. El hacinamiento urbano es el reflejo de las políticas de Estado.

Por su propia naturaleza los niños son inquietos y una sola habitación precaria los obligaba a salir a la calle donde se encuentran con otros niños de la misma condición material. Sus vidas se desarrollaron en la calle con todas sus aventuras y en la adolescencia se manifiestan muchos rasgos de la edad que los conducen a conformar pandillas de barrio. Esta situación persiste y las pandillas son escuelas primarias de la delincuencia profesional.

La precariedad económica trae también fragilidad familiar y promiscuidad. Los valores se trastocan y los padres ya no tienen la moral ni el poder de mando para corregir los hijos criados en la calle. Los niños de ayer, son ahora padres de familias delincuentes y la educación que dan a sus hijos tiene los valores invertidos. A pesar de ello, siguen recibiendo a otros familiares que llegan buscando cobijo. Hay un rincón para todos pero no hay empleo para todos.

Otro factor determinante es el desequilibrio estructural del desarrollo que privilegia lo urbano y se posterga el área rural. Hay una política sostenida de segregación del campo en el que habitan la mayor parte de los peruanos ancestrales. Las grandes obras públicas (irrigaciones, vialidad, etc.) son para favorecer a las ciudades de la costa y al capital extranjero.

Casi el total del presupuesto nacional se destina al área urbana y hay zonas rurales que por muchos años no reciben nada. El adelanto y la modernización se han concentrado en las grandes ciudades. La cantidad de subsidios que reciben las zonas urbanas es abismalmente superior a la ridiculez que llega al campo. A la burocracia urbana se le subsidia hasta el papel higiénico.

Esta política de gobierno discriminatorio contra el sector agrario ha generado un desbalance nocivo que se manifiesta en la creciente migración rural hacia las ciudades, las mismas que no están en condiciones de proporcionar empleo para todos. Pero el atractivo de la ciudad es tan grande que solamente los viejos se quedan en los campos como lo demuestran los censos de población.

Imposible pedirle a los jóvenes que se queden en el campo. Allí no hay futuro para sus aspiraciones. En la ciudad encuentra de todo sin tener que sufrir las inclemencias del trabajo rural. Acá puede ocupar un cerro y el proselitismo político les pone pistas, veredas, agua, desagüe y otras comodidades que no tendría si se queda en el campo. Mientras en la agricultura tiene que utilizar fuerza corporal para labrar la tierra, en la costa como guachimán, controlador municipal, solo tiene que estar parado y ya tiene sueldo fijo y beneficios sociales.

Pero como no hay empleo para todos y los migrantes suelen ser más propensos al trabajo disciplinado, entonces la corriente migratoria desplaza del empleo a los no migrantes que son empujados a la delincuencia para sobrevivir. Los delincuentes con familia son los más angustiados porque los hijos lloran de hambre y piden pan.

Cuando el adolecente ha cruzado las barreras morales que le impedían delinquir ya no hay vuelta atrás. Quedará atrapado en el mundo del hampa donde los valores están distorsionados. Lo que estimula al delincuente novato es la habilidad de otros para delinquir. Admira a los más avezados delincuentes por sus proezas de burlar el control policiaco y las tecnologías de seguridad. Habiendo resignado su destino, lo mismo le da robar, matar o morir porque sabe que su vida ya está perdida.

Cuanto mayor es la necesidad mayor es la predisposición para robar. Pero hay necesidades ineludibles. Hay que pasar hambre para saber lo que es la necesidad de comer y no tener un céntimo para comprar un pan. El delincuente común roba por necesidad. El delincuente de corbata roba por ambición.

Las clases pudientes no tienen esas necesidades y por eso, los delincuentes comunes no tienen esta extracción social. (Salvo excepciones por drogadicción). Por consiguiente, el problema está entre los más pobres. A mayor pobreza en la población mayor será el número de personas tentadas a delinquir. Por eso, la estadística de reducción de la pobreza es desmentida por la cruda realidad que nos muestra el incremento delincuencial.

Otro factor aunque no determinante pero si influyente es la política de Estado frente a la labor de los medios de comunicación pública cuyo afán de lucro los lleva a dar el mayor protagonismo al aspecto delincuencial y a promover el consumismo. Y podríamos seguir mencionando otras fallas en fabricación social por obra de las políticas de gobierno pero lo dicho quizá baste para comprender que la solución no está atacando las consecuencias sino a las causas. Si lo desean, pueden nombrar al “Hombre araña” como Ministro del Interior y pueden prometer eliminar la delincuencia en campaña política pero todo esto es un engaño .

La vieja república adolece de fallas de estructura que afectan a la sociedad. Su diseño no es sostenible para hoy ni para las generaciones futuras. Si queremos una nueva república tenemos que cambiar los desgastados motores políticos bajo un nuevo diseño acorde con el desarrollo humano equitativo y sostenible.

El eje de nuestra sociedad es el dinero y el dinero lo puede todo. Con el dinero se evita carcelería, con dinero se consigue resoluciones judiciales favorables por más injustas que sean, con dinero se compra autoridades de todo nivel, con dinero se consigue leyes y decretos con nombre propio, con dinero se puede ser gobernante un país.

Pero hay otras implicancias en las políticas equivocadas de combatir las consecuencias y no las causas. Pongo a continuación, algunos párrafos del libro “Trazos para una República equitativa” en el que señala lo siguiente:

[…]

“Oficialmente las cifras pueden decir que nuestro país tiene bonanza, pero la delincuencia generalizada las desmiente, porque esta es producto de la situación imperante.(41) Lo que no se distribuye equitativamente obliga a muchos a tomarlo de otra manera, al margen de la legalidad. Algunos lo hacen adulterando documentos, productos y servicios; mientras que otros lo hacen abiertamente en las calles. Pero todos son delincuentes, los de la calle y los de oficina.

Muchos se cuelgan del Estado, otros se vuelven taxistas, rebuscan basura, suben a los buses para cantar o vender caramelos, pero hay quienes no tienen otra alternativa que delinquir, porque los suyos tienen hambre acumulada y ya nada tienen que perder arriesgando todo.

Es que la delincuencia, corrupción, pobreza, subversión, son “fallas de fábrica” que arroja nuestra sociedad, subproductos del sistema económico vigente, como lo es la migración serrana hacia la costa y hacia la selva para depredar bosques amazónicos, sumándose a quienes cultivan coca para resolver su apremiante pobreza. Así se expresa el cuerpo social aquejado por sus males. Es la manifestación de la alta fiebre que agobia a un país enfermo.

Lejos de ir a la causa de la enfermedad, sólo se combate la fiebre con inyecciones represivas. Ante el crecimiento explosivo de la delincuencia se opta por aumentar el número de policías, y el presupuesto se infla. A mayor número de efectivos represivos, se hace necesario mayores cantidades en equipamiento, fiscales, jueces, personal administrativo, vehículos, etc. y así las arcas fiscales se van agotando, quedando muy poco para el desarrollo.

[…]

PL

[…]

Utilizando las coordenadas cartesianas (eje de abscisas/horizontal y eje de ordenadas/vertical), nos dan diversas alternativas según la prioridad en el manejo presupuestal. Veamos supuestos casos en el siguiente gráfico Nº 22

G22

En el punto A, el país crece y el presupuesto nacional cubre sus gastos con un equilibrio presupuestal 3/3=0 déficit. En el punto B, el país no crece pero sus necesidades se han duplicado teniendo un déficit presupuestal de 3/6= 50%, mientras que en el punto C el país tiene muy bajo presupuesto y no cubre sus necesidades, que se han incrementado con los consiguientes males sociales.

Este mismo gráfico nos sirve para visualizar una situación con respecto a gasto militares y policiales versus producción de alimentos. En el punto A, los gastos militares y policiales están en equilibrio guardando su proporción con el gasto en la producción de alimentos.

En el punto B, el presupuesto destinado a la producción de alimentos se mantiene igual pero se ha duplicado sus gastos militares y policiales, ocasionando un desbalance del 50%, en tanto que en el punto C, por razones represivas, se ha extremado el presupuesto militar policial teniéndose que reducir el presupuesto para la producción de alimentos a un nivel muy bajo, lo que ocasiona hambre y pobreza extrema, aumenta la delincuencia y arrecian las protestas, teniendo que recurrirse a mayores medidas represivas.

Aunque los ejemplos son simplistas por razones didácticas por lo menos nos dicen que un diseño presupuestal equivocado y un mal manejo contribuyen a empeorar una gestión gubernamental. La estructura presupuestal dibuja el carácter político de cualquier gobierno, siguiendo sus prioridades fiscales. Cada punto del cuadrante representa una alternativa de distribución presupuestal y sus consecuencias.

[…]

La burocracia es la que festina casi todo el presupuesto nacional, ya sea en sueldos, servicios, gastos corrientes de oficina y operaciones estériles. Los gastos por publicidad estatal en el 2012 fueron S/. 229.7 millones (MEF), lo que equivale al costo de producción de 85,000 hectáreas de maíz (638,000 TM de producción), o de 164,000 has de quinua (180,000 TM producidas).

Pero si los pueblos quieren acceder a ese presupuesto para atender sus necesidades básicas, se encuentran con infinitos obstáculos burocráticos, y tras sufrir innumerables dificultades sólo consiguen minucias porque el presupuesto se agota en las altas esferas burocráticas donde todas las efemérides se festejan y se disfruta de todas las comodidades modernas.

Para un país como el nuestro hay una diferencia sustancial entre comprar un tanque de guerra y su equivalente en tractores agrícolas. Hay entidades públicas cuya productividad es negativa, donde hay más chóferes que vehículos, y otros cargos que no se justifican como costo-beneficio, pues su rendimiento no compensa su retribución.

El sistema es el que genera delincuencia y conflictos sociales pero los gobiernos recurren a incrementar masivamente las fuerzas armadas y policiales, ampliación de programas asistencialistas, nuevos ministerios públicos, etc. Con ello se van incrementando también las necesidades presupuestales, a la par que se reducen recursos para las necesidades de desarrollo.

Como ya se ha dicho, a mayor crecimiento del aparato represivo, menor disponibilidad de presupuesto para impulsar el crecimiento. A mayor represión más rebeldía acumulada, que estallará por su propio peso. Le pasó al gobierno soberbio de la década de 1990 y a muchas otras dictaduras.

Septiembre 2014

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2 pensamientos en “Delincuencia por Políticas Estatales

  1. Se tiene que rediseñar los sueldos de la alta burocracia, porque no es posible que el presiente del BCR gane más de S/.1,500 diarios el sueldo mínimo mortal, perdón vital, esté en S/.850 mensuales. Una diferencia abismal. Por qué no contratan un catedrático economista y lo ponen como presidente del BCR con el sueldo que tiene en la universidad y, así a todos hay que rebajarles, el sueldo con sus pares en el llano. Como decía un amigo cada 5 años elegimos a los nuevos ricos porque si tenemos en cuenta, por ejemplo que los congresistas son 130 y cada uno tiene 5 asesores y ganan S./30,000 mensuales (fuera de gratis) más otras gollerías a la vuelta de 5 años han sacado cerca de 20 millones de soles; verdadera inclusión social neoliberal.-

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    • Hola Armando: Tienes mucha razón. Estas desigualdades no deberían permitirse pero así es nuestro sistema al que debemos cambiar si queremos justicia social, Gracias por tu comentario. Saludos cordiales.

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