Aportes para una plataforma de la izquierda peruana III

LA CRISIS TRANSFERIDA

Se vienen días difíciles para nuestro pueblo y mucho trabajo político. La crisis de los países dominantes la pagan finalmente los pueblos dominados. ¿Qué culpa tiene nuestro pueblo de la crisis del capitalismo desenfrenado? Los analistas económicos nos hablan de los efectos de este problema internacional y de las medidas para afrontarlo pero omiten las causas estructurales. Todos saben que la crisis es producto del sistema capitalista pero nadie habla de cambiarlo si no es para fortalecerlo. ¿Es que es solo un problema técnico?

iuAl respecto, ¿Qué nos dicen los economistas de izquierda? No se trata de aplicar teorías de tal o cual escuela económica, ni de esbozar soluciones académicas ajenas a la realidad. A nuestro pueblo le interesa más, que le digan la verdad directamente y sin tapujos, sin enredos teóricos. Eso nos dice la experiencia en el trabajo social porque vemos a la gente, sufrir la realidad práctica de los hechos que la afectan y que no logra explicarse.

Ignora por ejemplo, que el dólar fue calculadamente devaluado como una medida económica frente a la crisis financiera de los EE UU. Esto se estila para promover las exportaciones propias haciendo atractiva las importaciones para los demás países. Es una manera de sustraer dinero de todo el mundo, para solucionar la crisis aprovechando que el dólar es una moneda comercial internacional. A consecuencia de ello, automáticamente nuestra moneda elevó su nivel de cambio y hemos tenido la impresión de que era por méritos propios.

Pero el dólar barato desalienta nuestras exportaciones porque baja la rentabilidad y si las importaciones suben mientras bajan las exportaciones entonces llega el momento en que se pierde el equilibrio en nuestra balanza comercial comprando más de lo que vendemos y ocasiona déficit como el que tenemos actualmente. Menor exportación es menos ingresos para el Estado y menos jornales en la cadena de carga, logística, transporte, comercio, producción. Es que la economía funciona como un sistema de vasos comunicantes.

Toda crisis desata una honda expansiva que ocasiona daños según la magnitud del sismo económico y aunque el epicentro haya estado en EE. UU. todos los países del mundo globalizado lo han sentido según su vulnerabilidad. Perú es directamente vulnerable porque Norteamérica tiene hegemonía en nuestras relaciones comerciales pero también de manera indirecta a través de otros países afectados por la crisis, que son nuestros clientes y bajan sus pedidos.

Nuestro sustento económico presupuestal proviene en gran parte de los impuestos a las empresas mineras mayormente extranjeras. Debido a la crisis internacional el negocio de minerales ha decaído profundamente. Han bajado las compras de oro y su precio se ha precipitado como sucede con los otros metales. Esto que ocasiona pérdidas a las empresas mineras, reduce también los ingresos estatales, el canon minero y todo lo que moviliza la Caja Fiscal, por el carácter minero dependiente de nuestra economía.

Si el negocio minero baja, también lo hará el ritmo de las inversiones del rubro y los proyectos se desactivan por falta de mercado. Nadie invierte para perder aunque les ofrezcan festinar trámites, indultos ambientales, despenalización laboral, condonación de deudas tributarias y más, pero no por ello se animarán a invertir sabiendo que no hay mercado. Decir que no invierten por culpa de agitadores sociales es una difamación interesada.

Por más que el gobierno lance paquetes tras paquetes para reactivar la economía siguiendo las indicaciones del Fondo Monetario Internacional, lo que está consiguiendo es matar las defensas protectoras de nuestra patria, de la ecología rural, del régimen laboral, y del futuro nacional porque las empresas beneficiadas no están respondiendo a los propósitos de los incentivos.

Pero hay que voltear la mirada hacia otros ángulos. Si el negocio está cuesta abajo para las empresas transnacionales, también lo está para los pequeños mineros que son perseguidos en plena crisis para sacarles dinero mediante la formalización. El precio del oro y otros minerales también se ha venido abajo en Madre de Dios, Puno, Ica, Huancavelica y otros lugares en los que esta actividad hacía florecer negocios conexos como la venta de insumos, combustibles, materiales, cerveza y más, como también, se reduce el empleo, construcciones, comercio, etc.

Pero estos mineros, improvisados mayormente, no son más que campesinos que han encontrado en esta actividad un complemento ideal para sus economías agrarias que rayan con la extrema pobreza. Así pues, se va extendiendo la crisis como reacción en cadena hasta los últimos rincones de la patria donde no hay otra alternativa que migrar huyendo de la desgracia.

Pero la migración rural hacia las ciudades ocasiona otros problemas de hacinamiento que tarde o temprano desembocan en delincuencia. A mayor migración, mayores problemas citadinos y mayor desesperación social. Otros prefieren ir a depredar bosques amazónicos donde el cultivo de coca es más atractivo que cualquier otro y así, se van sumando daños de toda índole.

Hemos llegado hasta aquí siguiendo solo uno de los hilos de la crisis pero son muchos otros que finalmente terminan en desesperación social.

La crisis ocasiona una serie de ajustes y desajustes. Los que tienen poder mantienen sus ingresos eludiendo la crisis a costa de otros. Al igual que los centros comerciales que corren traslado del costo al cliente, así también, los países dominantes corren traslado de la crisis a los países bajo su dominio que son los que finalmente terminan pagando los costos de la crisis.

Aunque las autoridades han aparentado optimismo en la reactivación económica, las medidas tomadas son insuficientes y la cruda realidad es que los indicadores económicos son desalentadores para este año y los siguientes. Cada vez habrá menos ingresos y menos reservas, menos derechos laborales y más entreguismo, menos empleo y más asaltos. Si no hay una puerta de escape, la desesperación social se acrecentará prontamente.

En estas circunstancias, muchos apelarán a la corrupción como una manera de contrarrestar la crisis mientras que otros, no tendrán otra salida que la delincuencia. Ello incrementará el aparato policial, ministerio público, trabajo judicial con todo el equipamiento, instalaciones, vehículos, combustible, bonificaciones sociales, carga presupuestal, etc. Por consiguiente, quedará menor cantidad de recursos disponibles para el desarrollo y combatir la pobreza.

En toda crisis, las clases altas trasladan a las capas sociales inferiores los costos de la misma para mantener el margen de sus ingresos. El repliegue en cascada llega hasta la capa social más baja que, al no poder correr traslado, no le queda otra que comer menos y privarse de todo. En su caso, el campesino y su familia tienen que disminuir su alimentación, ya no enviar los hijos al colegio, menos ir al médico, ni ropa ni zapatos.

Al menos el obrero no pierde sus beneficios sociales de ley y tiene expedito su derecho de huelga por mejores remuneraciones pero el campesino no tiene esos derechos ni negociación colectiva, no seguro social, ni CTS, ni jubilación, ni aguinaldos, ni vacaciones, horas extras, dominical, ni descanso médico, ni sueldo mínimo, etc. En cambio hay trabajadores estatales que reciben subsidios de miles de soles por muerte de familiar cercano y tienen subsidio póstumo.

En estas condiciones de abusiva segregación social, ¿No tiene derecho a rebelarse en defensa propia como lo hicieron sus antepasados en la época de Túpac Amaru II? ¿No es esto un abuso del sistema que arrasa los derechos humanos básicos? ¿No es motivo para asumir su defensa en nuestra plataforma de lucha? En el siglo XIX era el proletariado la clase más sufrida, hoy lo es el campesinado. En pleno siglo XXI los campesinos andinos cultivan con herramientas prehispánicas. ¿No es esto una injusticia social?

La crisis trae mayor pobreza y desigualdad. Toda esta cadena de efectos de la crisis irresuelta y su manejo ineficiente configura una situación de deterioro económico social previsible para lo cual es necesario estar preparados en el marco de una estrategia política de resurgimiento popular.

Ni siquiera se necesita ser de izquierda para reivindicar la clase campesina ni es una bandera anticapitalista. Solo es equidad y justicia social. Hasta la Unión Europea considera que los agricultores merecen una compensación como estrategia de desarrollo toda vez que, en este sector social reside la seguridad alimentaria y porque son conscientes de que si no hay esa compensación el campo se irá quedando sin habitantes atraídos por la ciudad.

Y no solo son subsidios sino políticas de desarrollo, ciencia, tecnologías, educación profesional, instalaciones de servicios, apoyo financiero, facilidades comerciales, infraestructura, modernización, etc. Son realidades distintas claro está, pero dentro de lo que tenemos me atrevo a plantear lo siguiente: Es fundamental hacer justicia en la distribución de los fondos que el Estado destina al campo y la ciudad, incluyendo el canon y la inversión pública.

Actualmente se privilegia a la costa como ha sucedido siempre desde que el Tahuantinsuyo pasó a manos extranjeras y la capital del Perú dejó de estar en la sierra. Ese trato discriminatorio debe terminar. Los subsidios a la capital y a la costa son muy superiores a las provincias y al área rural. Si se suma los subsidios a los combustibles, los vales por gasolina, vestimenta, recreación y otros que reciben los citadinos con una burocracia a la que se subsidia hasta el café y el papel higiénico, podrá advertirse que no hay equidad con lo que reciben los más necesitados del área rural.

En esta perspectiva planteo concretamente establecer como política de Estado que el monto de los subsidios que se otorgan a la ciudad no debería ser mayor al monto que se destina al ámbito rural. Se comprende en la sumatoria a todos los recursos públicos que a título oneroso otorgan todos los niveles de gobierno como son las instalaciones y obras gratuitas. Solo así, podremos inclinar la balanza del desarrollo desigual hacia un equilibrio equitativo eliminando la discriminación y privilegios en dicha distribución.

Planteo más concretamente propugnar el subsidio por compensación social a los campesinos de las zonas de pobreza rural bajo la modalidad reproductiva de inversión tecnológica condicionada. Esto es, mediante la provisión de semillas, insumos, maquinaria y asistencia técnica. Una de las condiciones puede ser por ejemplo, a través de la organización asociativa o empresarial de libre adhesión.

Una medida última que el gobierno ha dispuesto para estimular la demanda  esperando que las compras de la gente movilice el crecimiento productivo es otorgar doble aguinaldo a la burocracia. S/. 200.00 como aguinaldo ordinario y adicionalmente S/. 300.00 como aguinaldo extraordinario al millón y medio de empleados públicos para que los gaste en la próxima navidad. Más de mil millones que no estaban presupuestados teniéndose que cargar alegremente a un crédito suplementario, mecanismo de triste recordación.

Esto es diferente a la propuesta de subsidio reproductivo que no es para gastarlo en una juerga sino para inversión reproductiva. Con esos mil millones de aguinaldos se puede obtener una producción de 1 millón 666 mil T.M. de maíz que el país importa para pollos gastando nuestras divisas. (Fuente: MINAGRI Ancash/costo prod 2013-tecnología media). Pero además, con empleo masivo y beneficios en toda la cadena de producción, procesamiento y consumo impulsando el PBI.

Los cultivos devuelven la inversión mayormente a los seis meses y, si se utilizan semillas de alta productividad, fertilización adecuada y manejo técnico, la rentabilidad será alta. En el caso del dinero efectivo a entregarse a la burocracia no hay seguridad de que se cumplan los fines supuestos. Si gastan el dinero en pagar deudas ya no compran y si lo hacen gran parte podría ser para juguetes importados o simplemente ahorran. Pero el gobierno espera que todo lo despilfarren para ayudar al gobierno a salir del estancamiento económico.

Incluso por estrategia económica se puede inyectar recursos al área rural porque cuando el campesino tiene liquidez hasta las bodeguita del pueblo moviliza su economía. Hay ventas de víveres, herramientas, ropa, útiles escolares, electrodomésticos y más, dando inicio a una corriente que dinamiza toda la economía local, regional y nacional desde el fondo del aparato productivo.

Planteo también, incluir en la plataforma, la jubilación campesina por límite de edad e invalidez por accidentes de trabajo y viudez. También sugiero otras medidas como las que señalan en el libro “Trazos para una República Equitativa” algunos de cuyos párrafos copio textualmente a continuación:

[…]

“Hemos visto que el sistema imperante produce pobreza extrema por un lado y riqueza extrema por el otro. Que el sector más bajo de la pirámide social no tiene a donde correr traslado de las crisis para mantener sus márgenes de rentabilidad, teniendo que asumir todo el peso del repliegue de la pirámide recortando sus presupuestos de mantenimiento familiar.

También se dijo que todos nosotros tomamos una parte de la plusvalía que le corresponde al campesino, y que a este no le queda otra alternativa que desnutrir a su familia y empobrecerse para que nosotros tengamos alimento de bajo precio sin afectar nuestro presupuesto familiar ni las bonificaciones sociales que no le reconocemos al campesinado.

Estos campesinos pobres no tienen seguro social automático ni compensación por tiempo de servicios (CTS), carecen de pensión de jubilación, vacaciones laborales, aguinaldos, escolaridad, pago por horas extras, pago por trabajo en zonas de alto riesgo, seguro de vida, feriados no laborables, descanso médico, descanso de maternidad y muchos otros derechos sociales.

Sabemos también que los programas sociales sólo son paliativos que no modifican la estructura de los circuitos económicos la cual genera inexorablemente pobreza. Que estos programas favorecen más a la clientela política, y lo que llega al usuario es una ridiculez presupuestal ya que la mayor parte se va en gastos corrientes, sueldos, infraestructura, logística, etc.

También se dijo que hay una sobrecarga burocrática producto de favores políticos, nepotismo, compadrería, costos sobrevaluados, frivolidades, desperdicios de recursos, gastos vanos y corrupción en las cuentas de la administración estatal. Ni qué decir del uso excesivo e incontrolado de servicios, de teléfonos, luz eléctrica, agua, combustibles, guardianías y más, que la burocracia insensible despilfarra, causando un altísimo costo estatal.

Se dijo que tenemos un presupuesto público incoherente que no responde a ningún Plan de Desarrollo Nacional preestablecido, con prioridades estratégicas. Que hay entidades que no logran ejecutar sus presupuestos de inversión por falta iniciativas e ineptitud. Que el móvil de muchas autoridades que buscan hacer obras físicas es el porcentaje que reciben por cada obra.

Como también es cierto que hay sectores públicos que cumplen sus metas de gasto presupuestal de cualquier manera, por el solo hecho de cumplirlas y obtener mayor presupuesto el año siguiente. Pero estos gastos suelen ser innecesarios o superfluos, pues se trata de muchas veces de ampliaciones, modificaciones y mejoramiento de sus propias comodidades que no son gravitantes para el desarrollo.

Podríamos seguir señalando la abrumadora colección de gastos superfluos de la administración pública y de la burocracia militar, pero quizá lo mencionado baste para señalar y proponer que si cortamos los gastos innecesarios del aparato estatal, tendríamos un inmenso Fondo de Compensaciones Sociales para invertir en subsidios reproductivos en zonas de pobreza.

El subsidio es un derecho de compensación a la producción primaria y a la capa más baja de la sociedad afectada estructuralmente, por ser el tope de la correa de trasmisión de las capas superiores a las inferiores en la pirámide socioeconómica.

Estos subsidios no tienen que ser en dinero porque corrompen y tienen el inconveniente de hacer que los campesinos siembren cultivos no rentables, esperanzados más en el subsidio que en mejorar su producción. Tenemos malos precedentes como el crédito sin intereses que se prestó a mucha corrupción por fraude de beneficiarios que no eran campesinos sino familiares y amigos de los agentes crediticios.

Es conocida la corrupción que existe en los programas sociales, en las compras estatales, en la distribución de ayuda, en los falsos beneficiarios, incluyendo los de ayuda en dinero, pues hay casos en que son las propias autoridades las que buscan beneficiar a sus familiares.

El subsidio de inversión para zonas de pobreza debe ser en tecnologías disponibles, semillas e insumos de alto rendimiento, reproductores pecuarios, equipos de manejo productivo agrícola y no agrícola, instalaciones, equipos de procesamiento, maquinaria de trabajo agroindustrial y artesanal, etc. Pero necesariamente, condicionado a la asistencia técnica privada verificando resultados productivos, negocios exitosos, organización empresarial, proyectos de inversión comunitaria, etc.

La recuperación de la inversión subsidiada en cultivos transitorios es muy rápida, pues a los seis meses ya se pueden ver resultados tangibles en el PBI como retribución del subsidio. En hortalizas a tan solo dos meses. La inversión estatal subsidiada en producción pecuaria es al mismo tiempo capitalización, es acumulación, como lo es cada árbol de la producción forestal. En estos casos el subsidio reproduce capital en zonas de pobreza.

La finalidad del subsidio tecnológico de inversión por compensación, es mucho más que reimpulsar la generación de riqueza desde abajo, desde la fuente renovable que es la tierra. Si dinamizamos las economías locales, el poder adquisitivo expansionará el PBI de todos los demás sectores económicos expansionando la economía nacional.

Cuando el campesino tiene liquidez, repito, todos ganan en la localidad: el vendedor de semillas, herramientas, ropa, víveres, transportistas, restaurantes y hasta las bodeguitas empiezan a tener vida porque se dinamiza toda la economía local y del valle, lo que repercute en las economías regionales.

Si el poder adquisitivo le permite al campesinado adquirir televisores, artefactos electrodomésticos, zapatos, ropa, cocinas, refrigeradoras, etc. los beneficiarios de esta dinámica serán también las fábricas, comercio, transporte, construcción, y otros rubros que incrementarán empleo. Si todas las viviendas rurales tendrían antenas y servicios de Internet para estimular las iniciativas de negocios rurales, la expansión económica sería mayor.

Esta es una manera práctica, sostenible y segura de reducir pobreza, generar empleo, evitar migraciones y delincuencia. Pero además, los beneficios del subsidio reproductivo son muchos en cuanto a justicia y paz social, integración, educación, salud y bienestar de las zonas que, siendo ricas en recursos naturales, tienen actualmente a la población más pobre del Perú.

Por otro lado, hay una infinidad de recursos humanos estatales en zonas de pobreza que trabajan por debajo de su capacidad y que con incentivos apropiados pueden cumplir tareas adicionales mejorando sus ingresos, a la vez que ayudan al desarrollo. No se necesita aumentar burocracia sino de emplear mejor la capacidad instalada, estimulando la participación adicional de los empleados públicos con beneficios para ascensos y mayores ingresos.

Es el caso de profesores rurales, policías y militares y otros que disponen de tiempo libre en los pueblos pequeños y pueden ser capacitados técnicamente para labores de alfabetización, organización, negocios, tecnologías agrícolas, ganaderas, agroindustriales, turismo rural, piscicultura, forestería y otros rubros, con la condición de recibir una bonificación adicional a sus sueldos por horas trabajadas en sus respectivas zonas enseñando tecnologías.

Al jubilarse estos voluntarios también tendrían otro oficio aprendido que les servirá para seguir sumando ingresos. Muchos policías en retiro han hecho familia en poblados pequeños y tendrían otra opción de ingresos adicionales si se les prepara técnicamente.

Los beneficios de un sistema endógeno de acumulación económica tienen muchas ventajas en el desarrollo local. Por ejemplo: un productor de maíz desde que siembra empieza a generar forrajes para la crianza de animales menores, al llegar a la madurez del cultivo se eliminan las hojas para que la nutrición vegetal se concentre en el grano. Este forraje se desperdicia pero la familia puede aprovecharla en la crianza de cuyes para el mercado o mejorar la nutrición familiar.

Cuando llega la cosecha el agricultor vende el maíz en grano a muy bajo precio pero varios de ellos se pueden agrupar para procesar sus cosechas elaborando alimentos balanceados sobre la base de maíz, lo cual es muy sencillo pero tienen alto valor agregado.

Y pueden ir más allá, montando la granja de producción cárnica, utilizando su propia producción de alimentos concentrados. Podrán utilizar el estiércol para producción de gas y fertilizantes que le servirán para seguir mejorando la producción agrícola. Todo esto, genera mayores ingresos, empleo familiar, y lo más importante: la economía familiar se retroalimenta con su propio capital.

Hay tecnologías de bajo costo como las de procesamiento casero de conservas de frutas y hortalizas, envasadas para el mercado y así terminar con el abuso de intermediarios. Los mismos productores de arroz asociados pueden adquirir pequeños molinos para procesar cosechas beneficiándose con los subproductos derivados, los mismos que otorgan mayores ingresos familiares, empleo y desarrollo, etc.

Los valles interandinos tropicales están aptos para la producción de azúcar panela para el autoabastecimiento y exportación, utilizando pequeños trapiches. En fin, hay muchas opciones disponibles que sólo se pueden activar si de manera permanente, como un derecho adquirido similar al seguro social, se establece por ley, la obligación estatal de presupuestar los subsidios tecnológicos reproductivos.

Hay muchas formas económicas de aumentar ingresos de la población en zonas de pobreza pero por desconocimiento, los productores primarios pierden muchas oportunidades de ingresos adicionales. De allí la necesidad de los promotores de negocios en las zonas rurales para revertir la tendencia de acumulación económica fuera de los valles.

Un simple viraje de política de Estado orientado a dinamizar las economías de zonas de pobreza puede ser más eficaz y de menor costo que los programas sociales. Por ejemplo, los lugares más lejanos y olvidados de siempre, en zonas alto andinas, podrían adquirir un inusitado movimiento económico si allí se construyen cárceles para narcotraficantes y otros delincuentes merecedores de encierro lejano.

Aparte de quebrar los lazos delincuenciales de quienes siguen operando desde las cárceles citadinas, esta medida ocasionaría una gran movilización de visitantes familiares, policías, personal administrativo, jueces, fiscales, abogados, etc. que demandarían alimentos, hoteles, restaurantes, servicios y una serie de negocios que los mismos pobladores podrían asumir generando ingresos, empleo y desarrollo.

Otro ejemplo de eficacia práctica nos han dejado las experiencias pasadas cuando cuadrillas de profesionales y equipos de egresados universitarios han prestado servicio a la población de zonas rurales, dinamizando las economías locales. Esta enseñanza se puede aplicar actualmente corrigiendo uno de los males que afectan al egresado universitario peruano.

Hay un abuso contra los egresados a quienes se les exige efectuar altas sumas de dinero para obtener el título profesional, teniendo que elaborar durante largo tiempo, una tesis para el archivo universitario que nunca más volverá a verse. Este procedimiento oneroso y desproporcionado es tan desalentador que muchos no llegan nunca a obtener su titulación.

La propuesta es que los egresados puedan optar por cumplir seis meses de trabajo en zonas de pobreza rural al cabo de los cuales previa certificación final de su labor, puedan quedar expeditos para titularse después de haber servido a la comunidad. Los turnos sucesivos le darán continuidad al sistema.

La sola presencia de los egresados acarrea un movimiento económico local, pero lo que reproduce su accionar es expansivo pues se traduce en productividad y rentabilidad de todos los negocios productivos rurales aparte de los beneficios en salud, vivienda, salubridad, organización, comercialización, gestión empresarial, caminos rurales, aulas, instalaciones y más.

Lo importante es no perder de vista que los circuitos endógenos permiten la acumulación económica local, reimpulsando al mismo tiempo la capitalización y expansión de negocios propios con el surgimiento de un empresariado de valle cada vez más fuerte y el empoderamiento de capitales propios.

Si los pequeños agricultores de las zonas de pobreza asumen el reto de luchar por el establecimiento del subsidio reproductivo obligatorio por ley expresa como derecho de compensación, su situación puede cambiar en el futuro. Todos los que consideramos esto como un derecho de equidad, debemos apoyar esta bandera de lucha.

Es una deplorable política gubernamental de privilegio e injusticia que estemos subsidiando el combustible mediante un fondo de compensación a todos los que tienen vehículos terrestres, marítimos y aéreos, a los millonarios del transporte, a los dueños de fábricas que utilizan combustible fósil, a los congresistas, jueces supremos, militares y policías de alto rango, inversionistas, diplomáticos extranjeros y a los miles de funcionarios a los que se les otorga vehículo, chofer y combustible a libre disposición mientras se le niega subsidios a los campesinos.

El subsidio a los combustibles contribuye a contaminar el ambiente y es causa del calentamiento planetario y del cambio climático que afecta mayormente a los agricultores. En cambio, el subsidio tecnológico a la producción de alimentos no contamina y contribuye a la seguridad alimentaria, a la eliminación de la pobreza rural y a la paz social.

Los exportadores reciben subsidio encubierto mediante la devolución de pago de aranceles a la importación de insumos, materia prima y otros bienes supuestamente utilizados en el bien a exportar (Drawback) y la devolución del IGV que pagan por la compra de materia prima, insumos, bienes intermedios, partes y piezas que supuestamente se hayan incorporado en la producción de la mercadería a exportar. Esto, a pesar de que tales conceptos ya están incluidos en sus costos y que constituyen dinero extra sobre sus utilidades.

Pero hay miles de casos de subsidio encubierto a diversos sectores de la ciudad, a través de beneficios extra sueldos estatales y servicios extras, tales como: clubes, comedores, uniformes a civiles, programas sociales urbanos, útiles de oficina, materiales de limpieza y hasta el café de los burócratas es subsidiado sin que haya un trato similar para los trabajadores del campo que se desnutren para que tengamos los alimentos que necesitamos.

También por interés electoral se subsidia a los migrantes que invaden las grandes ciudades. Este subsidio se materializa en urbanismo, pistas, veredas, agua, desagüe, alumbrado, telefonía y otras obras públicas. Todos los migrantes tratan de traer a sus familiares porque las comodidades urbanas son abismalmente superiores a tener que vivir en el campo donde ni siquiera hay letrinas, ni luz, ni postas médicas, etc.

Si este cuantioso subsidio se reorientaría a los lugares de procedencia de los migrantes, el desequilibrio entre el campo y la ciudad podría atenuarse si conjuntamente con otros elementos estratégicos se busca reducir este desbalance de desarrollo. Cada vez hay menos personal de trabajo en el campo y a la inversa en las ciudades creciente exceso de oferta laboral o desempleo.

El subsidio tecnológico debe ser visto como un seguro socioeconómico para la población campesina de manera similar al seguro social que tienen todos los trabajadores urbanos. La ley del seguro tecnológico para la pequeña agricultura será un logro histórico como lo debería ser también, la ley de la jubilación campesina como institución social, como un derecho campesino en su vejez.

La jubilación campesina por límite de edad, viudez e invalidez por accidente de trabajo cumple una función social en áreas de mayor desventaja pero también es importante señalar su función como mecanismo dinamizador de la economía rural y nacional. Esta inversión estatal se verá reflejada en el poder adquisitivo rural que reactivará la producción multisectorial desde el campo. Es además, un bandera de justicia social para una propuesta política.” …….. […]

Como podrá apreciarse, hay un cúmulo de ideas para tomar en cuenta en la plataforma de la izquierda y también fórmulas innovadoras de desarrollo social que mostraré en próximos envíos.

Noviembre 2014

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