CÁNDIDOS Y CANDIDATOS

Escribe: Milciades Ruiz

Se dice que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Pero en peor situación se encuentran los que apuestan políticamente a perder, sabiendo que el juego es fraudulento y los competidores unos estafadores. Salvo que sean otros sus propósitos.  Angustiado por lo que se viene, el gobierno citó a un diálogo a la “clase política” y pudimos ver tanta falsedad junta. Solo faltó la representación de lo que el presidente llama “cloaca” y el de los “narcoindultos”.

oiEn manos de este grupo de hipócritas políticos está el país. ¿Estuvieron allí en representación de los obreros y campesinos, de la pesca, del comercio, de las pymes, del magisterio y otras fuerzas sociales? Sabemos que ninguno de esta llamada “clase política” ni en su conjunto, representa a nuestro pueblo. Sin embargo, la nación está obligada a elegir de entre ellos, a los próximos gobernantes. A esto se le llama: “Democracia”

Son las reglas jurídicas que la dominación ha logrado imponer a los oprimidos y así será mientras el pueblo lo permita. Por consiguiente, quienes desean participar en la farsa electoral que se avecina deberán tomar en cuenta lo siguiente:

  1. Los partidos políticos recaudarán fondos. No importa la procedencia, eso se arregla fraguando papeles para evitar su rastreo. Inversionistas extranjeros y nacionales, embajadas, narcotráfico y otros agentes negociarán apoyos. La plata viene sola pero a condición. Las elecciones se ganan con el poder del dinero.
  2. Los candidatos principales buscarán su mejor sonrisa y seguirán un libreto de actuación para no dar a conocer sus verdaderas intenciones y así evitar “errores políticos”. Deben alzar niños y abrazar a la gente humilde aunque les apeste.
  3. La lista de candidatos no será por voto democrático. Esta es atribución solo de la cúpula del partido. Los que aporten más dinero y se argollen con la cúpula, tendrán mejores ubicaciones en la lista. Los narcos tienen la primera opción.
  4. El Plan de Gobierno solo será en apariencia y no el verdadero. Nadie votará por el programa sino por el caudillo y lo que este diga en su campaña política.
  5. En la campaña política todo vale. Guerra sucia contra competidores y pagar a sicarios periodísticos para desprestigiar a contendores aunque sea con falsedades.
  6. Comprar el poder de la prensa con spots publicitarios y reportajes simulados. Levantar la imagen del candidato principal con un aparato publicitario millonario y periodistas a sueldo.
  7. El lenguaje del candidato principal y candidatos secundarios, debe ser demagógico, con falsas promesas y otras engañifas. El que es honesto pierde. Después del triunfo todo pasará al tacho de basura.
  8. Los candidatos deben usar disfraz apropiado. Vestirse con ropa que usa el pueblo, ponerse sombrero, chullo y poncho.
  9. Se debe traficar con las necesidades del pueblo y fingir dolor por el sufrimiento ajeno. Aparentar estar con los pobres y prometer luchar contra la pobreza.
  10. No importa que los candidatos sean corruptos y delincuentes pero deberán prometer luchar a muerte contra la corrupción y la delincuencia.

Si no estás dispuesto a competir en estas condiciones entonces podría decirse que según el régimen actual :“no eres demócrata”. Si a pesar de todo lo haces, es porque no te importa. Si haces todo lo contrario salvas el honor pero, pierdes necesariamente.

¿Hay alternativa? Siempre debemos buscar alternativas. Si lo que se busca es una mayor justicia social será necesario luchar por cambiar el actual régimen electoral a un sistema de mayor equidad representativa. El actual régimen electoral es fraudulento y está condicionado para que el dinero determine la elección de nuestras autoridades, usurpando la representatividad verdadera.

Es este sistema, el que ocasiona las aberraciones políticas, el deterioro de la institucionalidad y las inmoralidades gubernamentales que nuestro pueblo repudia. Allí está la causa de los efectos que repudiamos en la mediocridad de las autoridades electas, los negociados y la podredumbre que afecta a la vieja república.

¿Por qué resignarnos a votar solo por los candidatos que la prensa interesada nos han puesto en vitrina, sin dejarnos más alternativa que votar por limeños desprestigiados? Los gremios sectoriales son más representativos que muchos partidos políticos de la “clase politiquera”. Siendo así, ¿Por qué no admitir que los colegios profesionales y otras instituciones representativas sectoriales puedan inscribirse y participar con candidatos propios?

Innovaciones como estas y otras como las que he propuesto en artículos anteriores podrían ser introducidas en un nuevo régimen electoral. Los jóvenes constituyen el grueso de la población pero no tienen derecho a estar representados. Los cholos constituyen el 90 % de la población peruana pero ello no se refleja en la democracia. Los trabajadores del agro son mayoritarios y suman millones de votantes pero, no cuentan con ninguna representación. Lo mínimo que se puede pedir es equidad.

El movimiento juvenil peruano ha demostrado con hechos que cuando se lucha, es cuando se puede hacer retroceder leyes onerosas. Con mayor razón, se justifica luchar por la reforma del régimen electoral hacia un sistema más justo para obtener una democracia más equitativa. Solo así, el país podrá salir de la grave crisis moral que lo aqueja. Si se mantiene dicho régimen, los problemas nacionales se agravarán.

Si quieres justicia, lucha por ella. Si quieres un mundo mejor participa en las luchas sociales.

Febrero 2015

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