LA TÍA MARÍA Y EL PADRASTRO ESTADO

Escribe: Milciades Ruiz

El proyecto “Tía María” de la Southern Peru Copper Corporation, está ubicado en la cabecera del Valle de Tambo al sur de Arequipa y comprende  la explotación de dos yacimientos de cobre “Tía María”, y  “La Tapada” utilizando un sistema de hidrometalurgia para recuperar el cobre que según la empresa, no produce relaves ni emisiones al ambiente. El mineral de ambos yacimientos será triturado en el tajo abierto y contempla toda la infraestructura de soporte que incluye instalaciones eléctricas, de agua, oficinas y locales operativos, carreteras de acceso y otras instalaciones del proceso.

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Aunque la empresa dice que no utilizará agua del río, es indudable que el agua de mar filtrará con los desechos, que la remoción de suelos y el uso de explosivos en cantidades gigantescas ocasionará una gran erosión geológica, que el transporte de materiales con vehículos que emanan gases de hidrocarburos conjuntamente con la maquinaria y procesamiento de rocas por muchos años, tendrá un impacto ecológico inevitable en el valle. En el asiento minero desaparecerá la flora y fauna (eriazas) en toda la zona de influencia y de riesgos. A la larga, los daños podrían ser mayores que los beneficios si se miden los costos ecológicos y la pérdida de riqueza extraída.

Pensando en todo esto es que los agricultores del valle de Tambo se oponen al proyecto porque consideran que afectará la vida de la cuenca al contaminar el ambiente y el ecosistema del cual dependen para la producción agropecuaria, salud, economía y todo el entorno de su hábitat de supervivencia. En estas condiciones es mejor dejar los cerros como están ya que no habrá compensación que indemnice a cada uno de los agricultores afectados y aunque el gobierno local reciba canon, ellos no recibirán nada personalmente.

En Cajamarca, después de muchos años de explotación minera abundan los mendigos y esto es indeseable. Por eso, no desean ninguna explotación minera en el valle ni aun cuando terceros hayan negociado la subsanación de las observaciones al estudio de impacto ambiental sin la participación de los afectados. Desconfían del gobierno que  está parcializado con la empresa agresora pues lo único que le importa es promover las inversiones, aún a costa del sacrificio de quitarle la vida al valle. Pero quizá lo que más indigne a los agricultores es que el conflicto se deba a la voracidad de intereses extraños que les vienen a complicar la vida apacible que llevaban. A los inversionistas extranjeros no les interesa el desarrollo del valle ni el futuro de su población.

La prensa parcializada con la inversión minera, no da espacio para que los agricultores expongan las razones de sus luchas y por eso la población nacional no conoce las implicancias de esta problemática. En cambio dan cabida reiteradamente a la protesta de los vecinos de San Borja y otros barrios aristocráticos limeños contra los ruidos molestos que no son nada comparados con los peligros de desastre ambiental que afrontan los habitantes de las zonas mineras. Quizá por ello, no hay solidaridad con los agricultores del valle de Tambo, ni de los partidos políticos, ni de las entidades sectoriales y gremiales nacionales.

Pero el valle, es un territorio y este pertenece a la población que lo habita. Este territorio tiene un ordenamiento natural ecológico y una base estructural natural determinado por su ubicación en el planeta, su geografía, hidrografía y demás componentes del ecosistema. La fisiología de esta configuración natural le da su característica ambiental, económica, productiva, social, cultural, etc.  Sobre esta base se erige la supervivencia humana, vegetal y animal. Es el hábitat del agricultor como lo es el sistema acuático para el pez afectado por la contaminación del agua.

Cualquier alteración del ordenamiento natural del valle afecta el ecosistema y el uso de la tierra repercute en el régimen hídrico y en la calidad del agua río abajo, en el clima característico, en el suelo, topografía, geología, idiosincrasia, folklore, etc. Es que la cuenca o valle es una unidad integral ecológica razón por la cual su manejo tiene que ser social y no ser una imposición externa. Si los proyectos de inversión no tienen licencia social de la comunidad del valle entonces pierden viabilidad y legitimidad.

Por consiguiente, la agricultura del valle arrocero de Tambo depende de las condiciones naturales de la cuenca y que se traduce en altos rendimientos productivos y calidad de cosechas. A diferencia del inversionista industrial, el agricultor trabaja todo el tiempo con seres vivos a los que cultiva o cría desde el nacimiento hasta la post cosecha, luchando contra la desnutrición, plagas, enfermedades, etc. La contaminación elimina la producción orgánica inocua para la salud y la producción de alimentos pierde calidad biótica razón suficiente para que los consumidores expuestos a los peligros derivados hagan causa común con los agricultores.

Por eso, el ordenamiento territorial del valle y su gestión social integral es un derecho irrenunciable de los pobladores de la cuenca como los son los demás derechos humanos. Las inversiones extranjeras no pueden imponerse sin respetar el Plan de Desarrollo del valle o cuenca. Su gestión corresponde solo a la sociedad de este ámbito. A ella le concierne determinar el ordenamiento territorial de su hábitat determinando los ejes de desarrollo y el aprovechamiento de los recursos naturales a partir de sus necesidades y aspiraciones. No se debería imponer un proyecto contra la voluntad de la comunidad involucrada.

Solo así  se puede garantizar la sostenibilidad del valle y el futuro de su desarrollo. La movilización de los agricultores es pues en defensa propia y, tanto autoridades locales como dirigentes que la encabezan no actúan por cuenta propia sino en representación de la masa social presuntamente afectada. Por lo tanto, no se les debe encarcelar ni atribuir cargos judiciales personales, como lo viene haciendo el Estado cometiendo abuso de poder de manera arbitraria y despótica.

Hasta los reos de toda condición tienen derecho a la defensa y a ser asistido por un asesor legal. Es un derecho de los agricultores tener la asesoría legal y técnica para su defensa sin que por ello, sean acusados de estar influenciados por infiltrados políticos. Todos los poderes del Estado están infiltrados por políticos mafiosos. Entonces, ¿con qué derecho las autoridades puede acusar a los agricultores de estar politizados, de estar asesorados por políticos o que el problema de la imposición minera ha sido politizado? ¿Acaso el gobierno no está politizado?

La propuesta de un nuevo ordenamiento territorial sobre la base de valles o cuencas como unidades de desarrollo y de gobierno está ampliamente explicada en mi libro: “Trazos para una República Equitativa”, lo que me releva de mayores comentarios para no extenderme en la presente entrega.

Abril 2015

Más información en https://republicaequitativa.wordpress.com/

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2 pensamientos en “LA TÍA MARÍA Y EL PADRASTRO ESTADO

  1. muy didactico y con una vision integral de la coyuntura en la que vivimos en nuestro pais…hay que compartirlo para que el publico este bien informado…

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    • Gracias por tu comentario amigo: Comparto tu idea. Ojalá tengamos ayuda para expandir la verdad. Hcaer docencia politica es ahora más nececesario que nunca. Saludos cordiales.

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