CHE: HÉROE DEL SOCIALISMO

Los humanos somos insumos de los procesos históricos. Respondemos de diverso modo a los retos de nuestro tiempo. Nos indignamos por las atrocidades antihumanas inmanentes del sistema capitalista pero no todos estamos dispuestos a arriesgarlo todo cuando la oportunidad se presenta para cambiarlo de una vez por todas. Lo hizo el Che y sus compañeros cuando en 1967, emprendieron una lucha continental con el propósito de derrotar al imperialismo e instaurar el socialismo mundial como la nueva sociedad de nuestros ideales.Che Revolution

En la década de 1960, todo el planeta estaba convulsionado por guerras de liberación en África, Asia y Latinoamérica, con guerrillas revolucionarias en diversos países. En la disyuntiva de tomar las armas o dejar pasar la oportunidad, muchos seudo revolucionarios se escudaban en pretextos falaces para ocultar su cobardía e inconsecuencia. Es comprensible. Pero la pasión por los ideales crea la necesidad de luchar oportunamente y esto es lo que muchos no entienden cuando se busca una explicación a la sacrificada resolución del Che.

Tenía yo 22 años cuando esa vorágine revolucionaria mundial me alcanzó. Era estudiante de medicina cuando en 1962 llegué a Cuba como becario para continuar mi carrera allí juntamente con otros jóvenes peruanos. Había euforia revolucionaria. Veíamos de cerca al Che, en las concentraciones al lado de Fidel, ya como ministro o como pueblo, yendo con los pies colgados en la carrocería de los camiones al trabajo voluntario en la zafra, dando el ejemplo en el cumplimiento de las consignas revolucionarias.

No imaginé que su personalidad influyera en mi trayectoria de vida, pero ese mismo año decidí alistarme como guerrillero con la aspiración de emprender un proceso revolucionario en mi patria. Lo social estaba por encima del beneficio personal. Lo primero que leí en mi entrenamiento fue su libro “Guerra de Guerrillas”, en el que el Che daba instrucciones sobre estrategia, tácticas guerrilleras, el trato humanitario al enemigo rendido, etc. Sus enseñanzas en cierto modo, forjaban mi temple como combatiente revolucionario.

Su escuela humanitaria fue seguida en todos los movimientos guerrilleros latinoamericanos y con esta moral revolucionaria nos preparábamos cuando fundamos el Ejército de Liberación Nacional- ELN. Fidel nos visitó en nuestro centro de entrenamiento y nos habló de la simpatía del Che por nuestro grupo, lo cual nos llenó de orgullo. Los muchachos en su mayoría llegados como becarios celebraban este halago diciendo: “Es nuestro padrino”.

Después de nuestro frustrado ingreso armado por Puerto Maldonado en 1963, volvimos a la carga en 1965 alzándonos en armas en la selva de Ayacucho. Hacia finales de ese año nuestra guerrilla sufrió muchas bajas en combate quedando desarticulada. Esto sucedía cuando Juan Pablo Chang, Jefe de la Red Urbana del ELN, partía hacia Cuba para participar en la I Conferencia Tricontinental de La Habana (15 de enero de 1966), conjuntamente con líderes de movimientos revolucionarios armados de Asia, África y Latinoamérica.

Ignoraba el c. Chang los sucesos en Ayacucho cuando el Che lo contactó en La Habana para incorporarse a nuestra guerrilla. Por eso cuando en febrero de 1966 J. P. Chang llegó a Lima procedente de la Tricontinental trayendo la noticia de que el Che estaba en camino para que lo condujéramos a nuestra guerrilla esta posibilidad ya no era factible. Decidimos entonces abrir un campamento en la selva fronteriza con Bolivia, con un corredor hasta el otro lado para proteger con seguridad al Che para que llegue a salvo a nuestra nueva zona guerrillera en Puno.

Se me encomendó esa misión y Chang viajó a Bolivia para coordinar con el Che esta alternativa. Se empezó a trabajar en paralelo en el lado boliviano para lo cual se adquirió una finca en Caranavi, cerca de Apolo a donde saldríamos nosotros (1). En La paz trabajaba en el proyecto nuestro c. Julio Dagnino (“Sánchez”). No obstante, al Che se le presentó la alternativa de la cuenca del Ñancahuazú y opta por esta, más cerca de la frontera con su país que era el próximo paso.

Nosotros continuamos con nuestro proyecto en Puno, pero seguimos apoyándolo con nuestra gente incluyendo combatientes que como él, lucharon hasta morir compartiendo sus ideales. Héroes como él, los compañeros Edilberto Lucio Galván Hidalgo – “Eustaquio”, Juan Pablo Chang Navarro-Lévano – “Chino” y Restituto José Cabrera Flores – “Negro”, lo dieron todo por esa causa continental e internacionalista del socialismo. Mucho más que nuestro homenaje pasajero, la historia de la humanidad los tiene ya, como revolucionarios ejemplares.

Para orgullo del Perú y del ELN nos queda la satisfacción de haber compartido con el Che, en el marco del internacionalismo proletario esta gesta histórica que será recordada por siempre. Pudo ser determinante, lo arriesgamos todo y aunque no lo logramos, podemos decir con la frente en alto: ¡Al menos lo intentamos! Honores revolucionarios al Che y nuestros compañeros, héroes precursores y próceres del socialismo.

  1. Allí, se estableció una granja a cargo de Julio Méndez “Ñato” militante del PC boliviano que en 1963 nos ayudó mucho como guía en toda la travesía de ida y repliegue cuando intentamos ingresar por Puerto Maldonado en 1963. Murió en combate, después de acompañar al Che en toda su campaña guerrillera.
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